Érase una vez un gran reino formado por mil pequeñas islas
(Imprime esta Entrada) Sábado, 2 de Agosto de 2008 - 13:39:54 por David·Enlace Permanente: ·HTML para Enlazar:
(Proyecto creado en el año 2000)
Este es un relato corto que, en forma de cuento infantil, analiza uno de los problemas de la globalización: permite llegar más alto, pero también permite caer más bajo.
Érase una vez un gran reino formado por mil pequeñas islas
Érase una vez un gran reino formado por mil pequeñas islas. Islania se llamaba el lugar, pues asà lo llamaban sus felices gentes.
Este reino tenÃa un Rey, Estelazul, y una Reina, Cieloclaro. Ambos eran felices y sólo sus súbditos les ganaban en felicidad.
En la isla de Albinia vivÃa el joven Andunlio. PoseÃa este una hermosa voz de ruiseñor y era por esto que era querido por sus vecinos. Andunlio amenizaba todas las fiestas albinieses, los niños jugaban a su son, los jóvenes amaban con sus palabras e incluso los más viejos soñaban que aún podÃan seguir con sus pies el ritmo de su música.
En la isla de Bhuvalin vivÃa un bello joven llamado Bolefin, agraciado con una voz al menos tan fina y clara como la de Andunlio. Todas las chicas pretendÃan el corazón de Bolefin, y todos los bhuvalineses estimaban su canto.
En la isla de Cenimà vivÃa Cildidi, bello como Bolefin y de voz pura como Andunlio. Contaba además este con un especial sentido del humor y contagiaba sus ganas de vivir a todo aquel que se le acercara.
En la isla de Dalialia vivÃa Daslobi, bello, alegre y virtuoso de la voz, el violÃn y el amor. Ninguna joven dalialà conseguÃa resistirse al embriagador efecto del brillo de sus ojos verdes.
En la isla de Elnilonis vivÃa Eslevies, que igualaba en todo a los anteriores y aún superaba a Daslobi en artes amatorias. PoseÃa además una gran inteligencia con la que ayudaba a todos los elnilonios.
Pero hete aquà que Eslevies no conocÃa a Andunlio, y Andunlio no conocÃa a Bolefin, y Bolefin no conocÃa a Cildidi, ni Cildidi a Daslobi, ni Daslobi a Eslevies, ni éste a Filenes, ni Filenes a Gisnio, ni Gisnio a Halnam, ni Halnam a Isvalni. Y era Isvalni un absoluto desconocido para Jelnih, Kovenla, Linosav, Mimvel, Nivelhe, Ovlindi y Pelniverhe.
Pues ocurrÃa, queridos amigos, que cada una de las mil islas que formaban Islania estaba separada por agua de las demás. Y sólo de vez en cuando, una isla recibÃa visita de alguna otra. Tal vez bajo luna llena, visitaba un dalialà la isla de CenimÃ. Y quizás una pareja de bhuvalineses observaban el eclipse de sol desde la playa de Albinia.
Una noche, vio Acualeo, el espÃritu del mar, que el Rey Estelazul y la Reina Cieloclaro eran justos con su pueblo, y que todos los isleños deseaban una larga y próspera vida para sus reyes. Asà fue que al amanecer del dÃa siguiente se le apareció a la Princesa Nubeamiga y le dijo asÃ:
- Hermosa niña, me siento orgulloso de la paz y felicidad que reinan en Islania. Me place enormemente agraciaros a vos, a vuestra familia y a vuestros súbditos con un espléndido regalo que sin duda afianzará el clima de amor que ya se respira. Corre y dales la buena nueva a tus progenitores.
Cuando amaneció de nuevo, las mil pequeñas islas estaban unidas en una única y gran isla.
Los albinieses abrazaron a sus vecinos los dalialÃes, y los bhuvalineses obsequiaron a los cenimÃes con la fruta más sabrosa de Bhuvalin. Y todos celebraron hasta el siguiente amanecer la feliz reunión.
Y algunas bhuvalineses se enamoraron del elnilonio Eslevies.
Y alguna albiniesa pensó que la voz de Cildidi era más bella que la de Andunlio.
Vieron todos que habÃa muchas voces delicadas en Islania. Pero no todas pertenecÃan a un cuerpo bello. Y no todos los cuerpos hermosos eran al tiempo alegres. Y no todas las alegrÃas hacÃan rendirse a los corazones de las jóvenes. Y no todos los amantes tenÃan la inteligencia necesaria para hacerse desear. Y de éstos, sólo algunos sabÃan cómo aparentar ser mejores que los demás. Y de éstos, sólo unos pocos cayeron en gracia al Rey. Y sólo dos de ellos se ganaron los favores de la Reina. Y sólo uno de ellos, llamado Zileos, supo encadenar el corazón de la Princesa Nubeamiga.
Y se casó la feliz pareja, y todos los islanÃes estaban presentes cuando Acualeo bendijo la nueva unión.
¡Oh, cómo envidiaban las islanÃes a la Princesa!
¡Oh, cómo querÃan todos los jóvenes ser algún dÃa parecidos a Zileos!
Y asÃ, mil pequeñas islas que tenÃan mil pequeños héroes, se convirtieron en una gran isla con un gran héroe.
Mas Zileos no era mejor que cuando vivÃa en Zhinia. Cuán triste se siente Andunlio porque ya no lo quieren. Cuán triste se siente Dilivia cuando piensa que Daslobi, su prometido, nunca llegará a ser como Zileos. Cuán triste se siente Ziseia cuando recuerda que su héroe Zileos está lejano e inalcanzable.
Me sigue gustando mucho este cuento…
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Características de la Entrada:
- 0-Licencia: Consultar
- 1-Tipo: Texto: Relato corto
- 2-Tema: Arte
- 2-Tema: Desarrollo Personal
- 2-Tema: FilosofÃa
- 2-Tema: PolÃtica
- 2-Tema: Sociedad
- 3-Progreso: 10 de 10
- 4-Mi Nota: 10 de 10
- 5-Comercial: No, no lo puedes comprar
- Lo Mejor
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