Ozone busca Testers
[ Blog: Helius - Geardome devlog ]2007:06:16 22:28:59
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El ultimo mes no ha sido muy productivo, hace 15 dias que no puedo hacer nada pero bueno, empiezo a tener tiempo libre la proxima semana ya que solo trabajare 3 dias a las semana :), no tendre excusa nunca mais!!
El ScrollEngine va por muy buen camino, ya graba en formato nativo y es muy definible, ahora estoy con la carga del formato nativo y un par de pequeños detalles mas y lo libero a la red. Para mas adelanta quedaria la importacion de mapas del tiled, mappy y demas.
Ademas, a ratos (pero no es mucho) sigo con la v4.98 de CRM32Pro y como siempre mejoras aunque empiezo a pensar que darme la paliza de liberar las cosas quizas es demasiado… no parece que nadie este usando la lib, hubo un momento prometedor pero bueno… por eso en los ultimos meses me he centrado mas en desarrollar internamente que en liberar nada…
En fin, esperemos que en 1 semana este el scrollengine disponible para descarga
Saludos!

Ayer tomando una cervecita en un bar con un par de ordenadores, nos encontramos con el problema que uno de ellos carecía de teclado, y un coleguilla mió me reto a ver si podía escribir sin necesidad de teclado. Y yo claro, le dije que si, porque ya hace algún tiempo me enseñaron que se podía por medio de comando ejecutar un programilla que simulaba un teclado, aparte de trucos ruines como usar el “botón derecho copiar y pegar”.
Un teclado siempre a mano
Windows XP incluye un teclado virtual que se despliega en la pantalla del PC. Este teclado, diseñado para usuarios con limitaciones físicas, se puede usar mediante el ratón. Para abrirlo, dé clic en el botón Inicio y seleccione Ejecutar; en la casilla Abrir escriba la palabra OSK y dé clic en Aceptar. Para quitar el teclado, dé clic en el botón Cerrar, en la esquina superior derecha de la ventana (X).
Truco
Para crear un acceso directo al teclado virtual, dé clic derecho en una parte vacía del escritorio de Windows, seleccione Nuevo y luego Acceso directo. En el cuadro que se abre, escriba OSK y dé clic en Siguiente. Póngale un nombre al acceso directo (por ejemplo, Teclado) y oprima el botón Finalizar.
Otros trucos en Enter2.0

Nota: Si quieres ver el resto de entregas de la guía de “El amanecer del ñu” puedes consultarlas en la Categoría Guía.
Esta es la última entrega de un total de cuatro, haz click para consultar la entrega anterior.
Ensimismado en mis opciones actuales estaba cuando me di cuenta de un tonto detalle: ¡Hércules se había dejado la puerta del gallinero abierta! Mientras me acercaba rápidamente, mi primer pensamiento fue: “¡rápido! ¡salva al gallo!”. Mi segundo pensamiento fue: “¿qué tengo mañana para desayunar?”. Y mi tercer pensamiento fue: “…” No lo recuerdo, porque ya había llegado a la caseta y me quedé asombrado por lo chica que parecía por fuera y lo grande que era por dentro. ¡La casa de Hércules estaba llena de efectos ópticos!
Me quedé petrificado a la entrada del gallinero. ¡Por el Oráculo bendito! ¡Menuda pestilencia! Tendríais que haber olido aquello. Imaginad miles de excrementos de plumífero en estado de descomposición y aún peor ¡frescos!, creando un hedor reconcentrado a granja que no le deseo ni a mi peor enemigo. Bueno a Hércules sí, pero al fin y al cabo, aquel era su gallinero. ¡Aquello hacía que no se limpiaba desde que Zeus se había sacado la plaza en el Olimpo! Arf arf, me dan arcadas sólo de recordarlo.
Como es obvio no pensaba estarme dentro de aquel pozo de infecciones mucho rato. Así que fue una intervención rápida, entrar y salir. No sabía bien que podría encontrar dentro de aquella caseta que me sirviese para entrar en la casa. ¿Quizás una copia de llaves de la puerta? Desde luego si había una copia de llaves por alguna parte en esa caseta sólo se me ocurría un sitio. ¡Y por supuesto que no pensaba investigar en las entrañas del gallo para averiguarlo! Justo en ese momento fue cuando vi el palo largo de madera en el que no me había fijado antes y que el cursor me iluminaba como “pértiga”. ¿Una pértiga eh? Interesante… Primero me dio un poco de miedo, pero decidido como estaba y ya que parecía higiénicamente aceptable no me costó mucho guardarme la pértiga en “un lugar seguro“. Dejémoslo ahí…
El caso es que tenía una pértiga y tenía una ventana elevada que suponía mi única forma de acceso a ese cuarto al que extrañamente quería volver. Así que atando cabos algo habría que hacer. Sin perder ni un instante, comencé a calcular mentalmente complicadas funciones parabólicas basadas en mi velocidad inicial, el parámetro de flexión hipotético de la madera de la pértiga y la posible resistencia del viento veraniego. El resultado de todo aquel galimatías mental fue claro: ¡iba a morir! Posiblemente me estamparía contra la pared de la casa, sino se rompía la pértiga y caía desde una altura mortal o quizás simplemente la pértiga no se doblaría y dada mi velocidad inicial acabaría traspasándome el corazón y muriendo en el instante. Daba igual ¡moriría igualmente!
¡No quiero morir! ¡Aún soy joven y apuesto! ¡¡Amo la vida, amo al amor!! Estoo… espera un segundo… esto es una aventura gráfica… en las aventuras gráficas nunca muere nadie ¡y mucho menos el protagonista! Por Afrodita y sus maravillosos pechos turgentes ¿¡qué hago entonces perdiendo el tiempo?!
Dicho y hecho, busqué un huequecito en el suelo en el que poder encajar la pértiga y me dispuse a realizar la tarea física más complicada y precisa de toda mi corta existencia. Y aquí sí que crucé dedos de pies y manos, me encomendé a todo la plana del Olimpo y no me lo pensé más de un milisegundo. ¡Adelante!
¡Y alehop! ¡Maniobra perfecta, grácil y digna de un entrenado atleta! He de reconocer que a veces me sorprendo a mí mismo. Ya estaba de nuevo en el cuarto de Hércules, ¿y qué fue lo primero que hice? Jiji, no lo puedo negar, la sensación de escucharme como un Dios sobrehormonado me excitaba. Así que hablé con la vasija de nuevo, pero esta vez Hércules reaccionó a mis palabras de un modo extraño. Quizás porque no tenía el brazo encima de la cara, parecía que mi voz a través de la vasija hablaba directamente con su subconsciente aún a pesar de estar dormido. ¡Qué graciosa la situación! Sabía que estaba perdiendo el tiempo tonteando y que debería de estar centrado en mi misión, pero aquello era tan inusual que no podía dejar pasar la oportunidad. ¡Y la de cosas que me enteré! El subconsciente de un semidios da para mucho. ¿Vosotros sabíais que Hércules y Dionisio…? Muy fuerte, resulta que…
Nota de El Neutrino Raro:
La incontenible verborrea de Fregocles nos obliga a censurar esta parte de la narración. Del inconexo relato de Fregocles hemos deducido la combinación de frases por orden que hay que decirle a Hércules y que es la siguiente: 1, 2, 4, 1, 4, 1, 3, 2Rogamos disculpéis las molestias causadas por este pequeño griego, pesado y adorable a partes iguales.
Una cosa que había notado es que durante la conversación Hércules había ido progresivamente bajando uno de los brazos. Mmm, quizás si conseguía que moviera el otro podría, sin mirar mucho claro, quitarle la sábana de esparto y usarla, qué se yo, para tapar la ventana. Era lo único que se me ocurría en aquellos momentos. ¿Pero cómo mover el otro brazo de Hércules? ¡Si sólo el tamaño de su brazo era más grande que mi cabeza! Y tocarle quizás supondría que se despertase hecho una furia, cosa que no me apetecía. Recordaba muy bien lo susceptible que era Hércules a los sonidos de bichos como el gallo o como el… ¡como el grillo! ¡bingo!
Lo que más cerca tenía del brazo en cuestión era la mesita de noche, así que desaté al pobre grillo y sin despedirme siquiera lo metí dentro del cajón de la mesita. Al final le había cogido cariño y todo, me miraba con esos enormes ojitos asustados el pobre… Pero no me dio tiempo ni a arrepentirme y despedirme de él cuando un puño volador de Hércules cayó sobre la mesa al primer *cri cri* que sonó. ¡Por los Dioses! ¡¿lo habría matado?! desde luego no se escuchaba nada. El miedo a la cruda realidad me impidió averiguar si el grillo simplemente tenía un ataque de stress y pánico que le impedía cantar o si había pasado a mejor vida… nunca lo sabremos.
Lo único bueno de aquello es que mi plan había funcionado a la perfección ¡ya era hora! Y ahora tenía a mi disposición la sábana de esparto de Hércules con la que pude tapar la ventana, usándola a modo de cortina. La verdad es que la sábana tampoco taparía toda la luz que entrara, pero bueno, algo haría. Tendría que confiar una vez más en el Destino para que Hércules se quedase dormido y poder suplantarlo en las Olimpiadas.
Y bueno, ¡eso es todo! Después ya sólo tuve que volver al callejón y salir por donde había entrado, siempre con un único pensamiento en mente: ¿que narices iba a desayunar mañana por la mañana? Y ahora por favor ¡soltad a mi Fred! ¡¡ya os he contado todo lo que queríais saber!!
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