Esta claro que el ciclismo vive en tiempos de crisis, en busca de una nueva identidad, una nueva forma de ciclismo. Y como siempre, los intereses que genera, es un dulce que los mandamases actuales no quieren perder, y otros peces gordos quieren hincarle el diente.
Desde que estallo el caso Festina allá por el 1998, se han desencadenado grandes cazas de brujas, unas con mas sentido que otras, algunas debido a declaraciones de antiguos corredores y como colofón final la Operación Puerto. Todo esto ha generado un caos absoluto una desunión en todos lo frentes del ciclismo. La UCI no se lleva bien con las tres grandes vueltas, el Tour y compañía no quieren ciclistas sospechosos, el gran invento del Pro-Tour a nadie le gusta, los ciclistas son como hienas las cuales cada una van a su aire. Aquí nadie es inocente, como en la inquisición primero se condena y luego se juzga, un derecho fundamental como la presunción de inocencia, queda para los demás deportes. El ciclista si se quiere llamar así, como del trabajo que le gusta, debe saber que es culpable, luego si puede ya demostrará lo contrario. Su vida esta supervisada por unos señores que en cualquier momento pueden llamar a su puerta, y el debe estar ahí, ya puede estar comiendo, jugando con el niño, o tirándose a una amante. Debe dejar todo en el momento que llega el vampiro y darle una muestra de su sangre, sin ningún motivo del de ser ciclista.
El último capitulo de esta caza de brujas, es el caso Valverde, nunca imputado en la Operación Puerto pero siempre culpable, yo no voy a entrar a discutir si se ha dopado o no. No tengo ni datos suficientes, ni es mi profesión. Pero si la investigación, y el juez que se ocupaba del caso no observo motivos suficientes para inculparle. Ahí se tiene que acabar el debate!!! Pero no, resulta que la UCI, simplemente le sirve cualquier indicio, no es necesario estar seguro para arruinar la vida de un ciclista, de un deportista de un ser humano, cualquier indicio es suficiente para llevarle a la hoguera. Luego si se comprueba que era inocente pues no pasa nada, palmadita en la espalda, buena comilona de la dieta que el propio ciclista le paga (porque en definitiva estar personas comen de lo que genera Valverde y CIA), y a dormir tranquilo.
En este caso, la federación española debe estar al 100% unido a Valverde, no porque este sea una megaestrella que nos pueda dar un mundial. A este o cualquier corredor que haya sido investigado sin que se haya demostrado su culpabilidad hay que defenderle hasta la “muerte”. Si es necesario no presentar a España al mundial, nos quedamos en casa. Este órdago seguro que hace temblar a los grandes señores de la UCI de sus sillones acolchados. Porque junto a Francia e Italia, España es el país con mas licencias, y que mas € genera en cuanto a publicidad. Seguro que un mundial descafeinado sin los grandes ciclistas españoles no será tan rentable.
Lo dicho una pena, que un deporte tan vistoso, tan sufrido como este, lo gestionen tiburones pero de los malos, no los SHARK que habla Montes y CIA. Y más pena dan que la materia prima que son los ciclistas se comporten como hienas entre ellos…
