ENGANCHAND@S A LOS LIKES. LA ADICCIÓN A GUSTAR
La necesidad de likes ha emergido como uno de los fenómenos más representativos de la era digital. Vivimos en una sociedad donde la validación pública a través de plataformas sociales se ha vuelto parte central de la autoestima, y la necesidad de likes condiciona nuestro comportamiento sin que muchas veces seamos plenamente conscientes de ello. No se trata solo de una conducta superficial: la búsqueda incesante de aprobación digital está transformando la percepción de uno mismo y la forma en que las personas interactúan en línea y fuera de la pantalla.
El auge de las redes sociales ha propiciado un terreno fértil para comprender cómo la necesidad de likes influye en la mente y el bienestar emocional. La dopamina, neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa, se libera cada vez que recibimos un “me gusta”, lo que convierte esta simple interacción en una suerte de adicción digital. La necesidad de likes, entonces, se convierte en un ciclo recurrente: cuanto más recibimos, más deseamos, y cuanto menos obtenemos, más sentimos su ausencia.
Diversos experimentos han explorado las raíces y consecuencias de esta necesidad. Un estudio realizado por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) utilizó imágenes cerebrales para observar a adolescentes mientras recibían likes en sus fotos. Los resultados mostraron que los mismos circuitos cerebrales que se activan con recompensas tangibles —como ganar dinero o comer chocolate— también se activan cuando se reciben likes. Este hallazgo demuestra que la necesidad de likes no es trivial, sino que involucra mecanismos biológicos profundos de recompensa y motivación.
Otro experimento relevante, llevado a cabo por la Universidad de Pittsburgh, demostró que las personas que pasan más tiempo en redes sociales tienden a comparar sus vidas con las de personas que perciben como más exitosas, generando sentimientos de envidia y disminución de la autoestima. En este contexto, la necesidad de likes se intensifica: la aprobación se convierte en moneda de valor emocional y social, y la ausencia de reconocimiento puede derivar en ansiedad, tristeza o incluso síntomas depresivos.
La presión por conseguir aprobación digital ha dado lugar a comportamientos diseñados específicamente para maximizar la obtención de likes: desde la elección cuidadosa del ángulo de una fotografía, la edición minuciosa de una publicación, hasta la participación en desafíos virales. La necesidad de likes se filtra en la vida cotidiana y afecta desde las relaciones interpersonales hasta la propia identidad. Las personas llegan a desarrollar una versión idealizada de sí mismas en línea, buscando constantemente la validación ajena.
Sin embargo, también existen experimentos que apuntan a posibles soluciones para mitigar los efectos negativos de la necesidad de likes. Por ejemplo, plataformas como Instagram han probado ocultar el conteo público de likes para reducir la presión social. Un estudio publicado por la Universidad de Toronto reveló que, cuando el número de likes es invisible, las personas publican contenido que consideran más auténtico y sienten menos ansiedad por la reacción del resto. Esto demuestra que pequeños cambios en el diseño de las plataformas pueden tener un impacto positivo en la salud mental.
En conclusión, la necesidad de likes es mucho más que una tendencia pasajera: es un reflejo de cómo la tecnología ha penetrado en la psicología humana y ha reconfigurado nuestras prioridades sociales y emocionales. Los experimentos mencionados evidencian que esta necesidad tiene impactos neurológicos y emocionales profundos, pero también que es posible avanzar hacia un entorno digital más saludable. Porque, al final, el verdadero valor de una persona no se mide en corazones digitales, sino en la autenticidad con la que se vive.
Redes sociales y la adicción al like de la generación z | Revista de Comunicación y Salud
ANÁLISIS DE LOS LIKES Y SEGUIDORES COMO ACTIVOS INTANGIBLES DE UN INFLUENCER. | EBSCOhost

Sebastián Villanueva
Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.



