Rol de la vergüenza en la violencia sexual
La violencia sexual se define, según la OMS, como cualquier contacto o comportamiento de naturaleza sexual en el que no se obtiene o se da libremente el consentimiento. Se estima que afecta al 35.6% de las mujeres, al 18% de las personas transgénero y con diversidad de género; y al 1% de los hombres.
La violencia sexual se relaciona con problemas psicológicos como el trastorno por estrés postraumático y la depresión. La vergüenza es una emoción caracterizada por la autoevaluación negativa (“yo soy”), supone un factor de riesgo para diversas alteraciones emocionales. Relacionada con la violencia sexual, la vergüenza puede ser una barrera que impide a los supervivientes revelar los sucesos y buscar asistencia psicológica, médica, social y legal. Esto puede generar aislamiento social y dificultades de afrontamiento.
En el estudio en el que nos centramos para la elaboración del presente artículo, los investigadores hacen un análisis para examinar la vergüenza y sus subtipos: la vergüenza-rasgo (una tendencia estable a experimentarla), la vergüenza-estado (experimentada “en el momento”), la vergüenza corporal (relacionada con el yo físico) y la vergüenza relacionada con el trauma o la VS.
Los principales resultados obtenidos son los siguientes. Por un lado, se demuestra que los supervivientes de actos de VS experimentan niveles moderadamente más altos de vergüenza, siendo este efecto independiente del momento en el que ocurrió (niñez/adolescencia o adultez) y del subtipo de vergüenza evaluado. Destaca la incidencia de vergüenza-rasgo, los individuos expuestos a la VS experimentan niveles moderadamente más altos de vergüenza-rasgo en comparación con los no expuestos a violencia sexual. Los autores señalan que la asociación entre la VS infantil o adolescente y la vergüenza fue superior a la asociación entre la VS adolescente o adulta y la vergüenza-rasgo. Esto sugiere que la exposición temprana a la VS, que ocurre durante un período crítico de desarrollo para la formación del autoconcepto, puede perturbar notablemente el sentido de valía personal.
Por otro lado, la severidad de la violencia sexual infantil o adolescente muestra una asociación con la vergüenza relacionada con el trauma, lo que refuerza investigaciones previas sobre el riesgo que implica la exposición temprana. Los autores hipotetizan que los supervivientes de violencia sexual adulta, cuyas experiencias podrían haber ocurrido más recientemente, pueden exhibir mayor vergüenza corporal debido a la percepción de que su yo físico fue violado o contaminado, lo que puede implicar una conexión con los mitos sociales sobre la violación.
A partir de estos resultados, los investigadores concluyen que la vergüenza es un objetivo clínico trascendental. Se recomienda que las intervenciones terapéuticas fomenten la autocompasión para contrarrestar la vergüenza relacionada con los mitos y desafíen las creencias negativas internalizadas sobre el autoconcepto. Los servicios de atención a las víctimas, deben combatir el sentimiento de vergüenza, al desafiar y eliminar los mitos sociales que culpan a los supervivientes; fomentar la búsqueda de recursos, comunicando los servicios de ayuda disponibles y seguros, contrarrestando el efecto barrera que tiene la vergüenza. Estos cambios incrementarían el acceso a servicios de ayuda de los supervivientes, reduciendo su malestar psicológico.
https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/15248380241308828

Laura Santi
Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).



