ANSIEDAD Y DECISIONES: CUANDO LA MENTE JUEGA EN TU CONTRA

¿Qué es la ansiedad?

Primero respóndete a esta pregunta, ¿alguna vez te has sentido atrapado entre dos opciones, con la cabeza llena de ‘¿y si…?’? Eso es la ansiedad metiéndose en tu “sala de juntas mental.” La solemos ver como algo negativo: nervios, preocupación, tensión, pero la ansiedad no es solo eso, es una emoción, es una respuesta natural del cuerpo y la mente antes situaciones amenazantes, estresantes o de incertidumbre.

Permite “reprogramar” (entendido como el proceso de modificar patrones de pensamiento, creencias, emociones o conductas) cómo procesamos la incertidumbre, el riesgo y el valor de las opciones. Cuando tenemos que tomar decisiones la ansiedad sesga la evaluación de amenazas y reduce la tolerancia a la incertidumbre.

Y, ¿qué es eso de la intolerancia a la incertidumbre?, es un rasgo común que aparece en diferente trastornos, por ejemplo, las rumiaciones aparecen en la depresión, la ansiedad o el trastorno obsesivo-compulsivo, que hace que reaccionemos con más miedo, más indecisión y más conductas de evitación cuando la información no es clara.

Entonces, ¿Qué cambios hay, cuando decidimos con ansiedad?:

1) Se produce una mayor aversión al riesgo. En experimentos en laboratorio, inducir la preocupación en personas con trastorno de ansiedad generalizada incrementa la aversión al riesgo, lo que no indica que no es solo el diagnóstico, sino el estado ansioso en sí el que empuja a elegir opciones “más seguras”. 

2) La toma de decisiones se vuelve más lenta. La ansiedad estado se asocia con más tiempo para decidir.

3) Aparece la evitación y las “conductas de seguridad”. La intolerancia a la incertidumbre, predice indecisión y conductas de seguridad en decisiones cotidianas, las vemos en las personas que buscan la confirmación de forma constante, por ejemplo cuando alguien pide opiniones de forma retórica antes de decidir reservar en un restaurante.

¿Qué puedo hacer para decidir mejor bajo la ansiedad?

1. Trabajar la intolerancia a la incertidumbre. A través de la terapia psicológica cognitivo-conductual, se puede reducir la incertidumbre, trabajando la exposición a esas situaciones.  

2. Diseñar entornos de decisión. Para ello se presenta la información con estructuras claras, escalas de riesgo comprensibles y límites de tiempo razonables que pueden disminuir la carga de intolerancia a la incertidumbre, y el tiempo de deliberación.

3. Entrenar en habilidades metacognitivas. Es decir, aprender a leer la ansiedad como una señal de duda, no como un peligro inminente. Así las decisiones se toman por valores, no por miedo.

En resumen, decidir con ansiedad es como conducir con el freno de mano puesto. No es que no llegues, sino que te desgastas más. Aprender a tolerar la incertidumbre es soltar ese freno, para avanzar hacia donde realmente quieres ir.

Referencias     

–   Induced worry increases risk aversion in patients with generalized anxiety disorder. Neuroscience Letters, 2024. 

–   The relationship between state anxiety of surrogate decision-makers and decision-making duration. Scientific Reports, 2025. 

–      Intolerance of uncertainty heightens negative emotional states and modulates behavior. Frontiers in Psychiatry, 2023. 

–  Intolerance of uncertainty predicts indecisiveness and safety behavior in real-life decision making. Experience-sampling study preprint/report, 2024. 

–    Acute stress differentially alters reward-related decision making and effort costs. PNAS Nexus, 2024. 

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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).