The Global Rape Academy: Not all men?

Una investigación de la CNN ha dejado al descubierto una “Academia de Violación Global” (The Global Rape Academy).

Aunque la noticia es del 26 de marzo, se ha popularizado durante la semana pasada en las redes de nuestro país. He tardado una semana en poder escribir sobre ello, tras intentar procesar mis emociones. Es complicado no escribir de este tema desde la rabia, tristeza o miedo; por lo que me disculpo -por adelantado- si mis emociones afloran durante el escrito. 

Esta investigación se basa en el descubrimiento de escalofriantes chats grupales, en los cuales,  los hombres, se incitan mutuamente a drogar y agredir sexualmente a sus parejas e intercambian consejos para salir impunes.

Nuestro mundo cambia en 2024 con el caso de Giséle Pelicot.

Su marido, a través de una supuesta web de citas, en una sala llamada «Without Her Knowledge» (Sin su conocimiento), contactó con decenas de hombres para instigar las violaciones de su esposa. No olvidemos que ella estaba drogada e inconsciente y, en este estado, fue violada más de 200 veces, por aproximadamente 70 hombres, de los cuales no todos pudieron ser localizados por la policía.  Este caso puso de relieve este oscuro lugar de internet, aunque la web fue clausurada, el comportamiento no desapareció. 

Esta investigación de CNN -que duró varios meses- deja al descubierto un mundo donde la mercantilización y amplificación de la violencia sexual contra las mujeres está en auge. 

Entre los descubrimientos de esta investigación, está Motherless.com (una web pornográfica) que alberga más de 20.000 vídeos de contenido supuestamente erótico, subidos por los usuarios, con cientos de miles de visualizaciones. Este sitio registró alrededor de 62 millones de visitas solo en febrero, para que os hagáis una idea aproximada de la cantidad de personas puede ser equivalente al sumatorio de la población masculina de España, Francia y Portugal. Esta web se describe a sí misma como un «servidor de archivos moralmente libre donde se aloja permanentemente cualquier contenido legal». La legalidad de parte del material publicado es muy cuestionable. El contenido supuestamente erótico se clasifica mediante etiquetas descriptivas como #desmayo, #revisiónocular, #incestoreal, #estrangulado, #chantaje, #dormir, etc. En estos vídeos, los hombres se graban levantando los párpados cerrados de las mujeres para demostrar que están dormidas o sedadas, algunos vídeos de este tipo han superado las 50.000 visualizaciones. Dentro de la comunidad de «dormir» de Motherless los miembros intercambian consejos sobre cómo drogar a sus parejas.

En el grupo de chat (de Telegram) «Zzz» hacen lo mismo.

Un usuario afirmaba dirigir un negocio de venta y envío de «líquidos para dormir» a cualquier dirección del mundo. El hombre indicaba en su cuenta de Telegram, que una botella del líquido costaría 150 euros, el cual era insípido e inodoro. «Tu esposa no sentirá nada y no recordará nada», afirmaba. Para los usuarios de la comunidad en línea de «pornografía del sueño», la emoción del abuso no reside solo en el acto en sí, sino en la dinámica colectiva que lo rodea, explicó Annabelle Montagne, psicóloga que evaluó a la mitad de los hombres condenados en el juicio de Pelicot, incluido Dominique.

Dentro de estos grupos, el video es el elemento dominante. Algunos usuarios anunciaban retransmisiones en vivo, mostrando el abuso de mujeres drogadas en tiempo real, por 20 dólares por espectador, siendo las criptomonedas el medio de pago preferido.

Los hombres de estos grupos operan protegidos por el anonimato de internet. Pero también encuentran un sentido de comunidad y una camaradería perversa, al normalizar el abuso. Dentro de estos sitios, existe esta noción de “hermandad», los participantes crean vínculos que satisfacen y refuerzan sus necesidades narcisistas.

Según los expertos, algunas formas de pornografía han normalizado, durante mucho tiempo, la violencia contra las mujeres como entretenimiento y los algoritmos, que favorecen el contenido extremo, impulsan aún más el material de explotación hacia las mujeres.  Esta investigación es la prueba de que la violencia contra las mujeres no desapareció, solo se modernizó. 

Mientras tanto, el panorama de las agresiones sexuales facilitadas por drogas sigue evolucionando, con los perpetradores recurriendo a medicamentos recetados más accesibles que actúan rápidamente y dejan pocos rastros en el organismo, a diferencia de las drogas utilizadas en el pasado para la violación. Esto dificulta que estos casos lleguen a juicio. Muchos casos no se denuncian porque las víctimas sienten vergüenza, culpa o responsabilidad percibida; o porque tienen recuerdos limitados de la agresión.

McGlynn, profesora de derecho, declaró que, si bien la ley generalmente está bien preparada para abarcar la gama de delitos cometidos por hombres que drogan y violan a sus parejas, el fenómeno global en línea persiste debido a la reticencia de los gobiernos a atacar lo que ella considera el núcleo del problema: las plataformas en línea.

¿Qué se necesita de los hombres? ¿Cómo reaccionar a los “yo no haría eso”? 

Ya no basta con decir “yo no soy así”, es necesario confrontarlo, denunciarlo, romper el grupo, señalar al amigo que lo hace, no reír la broma, no compartir el link, no mirar hacia otro lado. La neutralidad masculina también protege a los agresores. Porque este tema no es solo de mujeres. Sí, afecta de manera desproporcionada a las mujeres; pero es un ejemplo de cómo se socializa a los hombres en la complicidad, la indiferencia o el silencio. Si la sociedad hace que los hombres miren hacia otro lado, la violencia no desaparecerá. Esto no va de “deseo”, va de deshumanización, de hombres que convierten a una mujer en un objeto porque creen que pueden. 

La delegación de Mujer de la ONU ya alerta de que la violencia mediada por la tecnología contra mujeres y niñas alcanza rangos altísimos y, casi la mitad de ellas, no cuenta con protección suficiente frente al abuso digital. Hay estudios que cifran que el 99% de las víctimas del abuso sexual con deepfakes íntimos retratan a mujeres, el 77% de las mujeres evitan expresar sus opiniones públicamente en medios online por miedo al abuso. La tecnología no inventó la misoginia, solo la escaló. 

https://edition.cnn.com/interactive/2026/03/world/expose-rape-assault-online-vis-intl/index.html

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).