Incels y misoginia: El auge de una amenaza silenciosa
Definición de incels y misoginia en el contexto actual español
El término incel es la abreviatura de “involuntary celibate” (célibe involuntario), utilizado para describir a individuos, mayoritariamente hombres, que manifiestan una frustración intensa por su incapacidad para establecer relaciones afectivo-sexuales, culpando de ello a las mujeres y a la sociedad en su conjunto. Este fenómeno, aunque originado en foros anglosajones, ha encontrado eco en España, especialmente entre sectores juveniles.
La misoginia, entendida como el odio, desprecio o prejuicio contra las mujeres, no es un concepto nuevo, pero en la era digital se ha visto amplificada y transformada. Actualmente, España se enfrenta a una preocupante intensificación de discursos y actitudes misóginas entre los jóvenes, que encuentran en los espacios virtuales un caldo de cultivo ideal para su propagación.
Origen y evolución del fenómeno incel: de los foros virtuales a la realidad juvenil
El fenómeno incel surge a finales de la década de 1990 en comunidades online, donde personas con dificultades para entablar relaciones sentimentales compartían experiencias personales. Sin embargo, con el tiempo, estos espacios evolucionaron hacia foros donde proliferan discursos de odio, victimismo y resentimiento, orientados principalmente contra las mujeres.
A partir de 2010, la consolidación de plataformas como Reddit, 4chan o foros especializados facilitó la internacionalización del movimiento incel, que pronto comenzó a influir en comunidades hispanohablantes. En España, la presencia de incels se ha detectado tanto en foros autóctonos como en grupos privados de mensajería, donde se comparten contenidos que refuerzan estereotipos sexistas y justifican la discriminación de género.
La misoginia entre los jóvenes: datos recientes y estudios
Diversos estudios sociológicos y psicológicos han alertado sobre el aumento de actitudes misóginas entre adolescentes y jóvenes españoles. Según el Barómetro Juventud y Género 2023, elaborado por la Fundación FAD Juventud, el 20% de los jóvenes varones españoles considera que la violencia de género no existe o está exagerada, y un 36% minimiza la desigualdad entre hombres y mujeres.
Por otro lado, investigaciones como las realizadas por el Instituto de la Mujer y la Universidad Complutense de Madrid señalan que uno de cada cuatro jóvenes reconoce haber presenciado o participado en conversaciones de contenido misógino en redes sociales o aplicaciones de mensajería. Estos datos reflejan la normalización de discursos de odio y la trivialización de la violencia simbólica contra las mujeres en los entornos digitales.
Factores que contribuyen al auge: redes sociales, cultura digital y carencias en educación afectivo-sexual
Las redes sociales y la cultura digital desempeñan un papel determinante en la difusión y radicalización de las ideas incel y misóginas. Plataformas como TikTok, Instagram o Telegram permiten la creación de comunidades cerradas donde se refuerzan creencias y prácticas discriminatorias, a menudo bajo la apariencia de humor o «memes». La lógica algorítmica de estas plataformas, que prioriza la viralidad, contribuye a la rápida diseminación de contenidos sexistas.
Además, la falta de educación afectivo-sexual en el sistema educativo español dificulta la construcción de relaciones igualitarias y empáticas. La ausencia de referentes positivos y de espacios de debate sobre sexualidad, consentimiento y emociones deja a muchos jóvenes expuestos a modelos tóxicos y estereotipados, fácilmente accesibles en internet. La presión social sobre la masculinidad y el éxito sexual, junto a la inseguridad y el aislamiento, puede favorecer la captación de adolescentes por comunidades incel.
Impacto en la sociedad: consecuencias sociales, psicológicas y culturales
El auge del fenómeno incel y la misoginia entre los jóvenes tiene importantes repercusiones sociales. En primer lugar, perpetúa la desigualdad de género, obstaculizando los avances logrados en materia de derechos y libertades de las mujeres. La normalización del discurso de odio incrementa la tolerancia social hacia la violencia machista y dificulta la identificación y prevención de situaciones de riesgo.
En el ámbito psicológico, la pertenencia a comunidades incel puede reforzar sentimientos de soledad, frustración, baja autoestima y resentimiento, generando un círculo vicioso del que resulta difícil salir. A nivel colectivo, estos discursos alimentan el miedo y la inseguridad, tanto en mujeres como en hombres, y contribuyen a la polarización social.
Desde una perspectiva cultural, la proliferación de contenidos misóginos en internet influye en la construcción de imaginarios y valores, afectando la percepción de las relaciones de género entre las nuevas generaciones. Esto supone un retroceso en la lucha por la igualdad y el respeto a la diversidad.
Investigaciones relevantes: estudios y hallazgos clave
La literatura científica sobre el fenómeno incel y la misoginia juvenil en España es creciente. Un estudio publicado en 2022 por el Grupo de Investigación en Psicología Social de la Universidad de Granada revela que la exposición continuada a foros misóginos incrementa la probabilidad de desarrollar actitudes hostiles hacia las mujeres y justificar la violencia de género.
Por su parte, la investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona (2024) sobre “Redes sociales y juventud: nuevas formas de misoginia” identifica la relación entre el consumo de contenido incel y la aparición de conductas de acoso digital, ciberbullying y sextorsión. El informe destaca la importancia de una intervención educativa temprana para prevenir la radicalización y la reproducción de estereotipos de género.
Asimismo, trabajos de la Universidad de Valencia subrayan el impacto negativo de la falta de referentes masculinos igualitarios en la socialización de adolescentes, lo que facilita la adhesión a discursos de odio y exclusión.
Conclusión: Una amenaza que interpela a toda la sociedad
El crecimiento del fenómeno incel y la misoginia entre los jóvenes en España es un problema complejo y multifactorial, que requiere la implicación conjunta de familias, instituciones educativas, medios de comunicación y responsables políticos. Solo a través de la educación, la prevención y el fomento de una cultura de igualdad y respeto será posible revertir esta tendencia y proteger a las generaciones futuras.
Hoy más que nunca, la sociedad española debe alzar la voz y actuar con contundencia, porque cada mensaje de odio tolerado es una herida abierta en el tejido social, y cada silencio cómplice nos aleja de la igualdad real.
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Sebastián Villanueva
Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.


