Deepfake: nueva forma de violencia contra la mujer

La cantidad de pornografía deepfake creada aumentó un 464% de 2022 a 2023, un patrón alarmante según los datos que publicó el informe “State of Deepfakes”.

Es necesario abordar la problemática de los deepfakes pornográficos, destacando las cuestiones clave:

  1. Victimización de las mujeres: La mayoría del contenido pornográfico deepfake involucra a mujeres como víctimas, vulnerando su derecho a la propia imagen y transformándolas en objetos de consumo. 
  2. Mercado dirigido: Según el informe, el 99% del contenido pornográfico deepfake está protagonizado por mujeres. Además, existe un mercado enfocado principalmente en generar imágenes de mujeres desnudas dirigido, en gran medida, a atraer a los consumidores masculinos, que son los principales usuarios de pornografía.
  3. Consumo: La encuesta citada revela que casi la mitad de los hombres encuestados (48%) han visto pornografía deepfake al menos una vez y, la mayoría de estos usuarios, no sienten culpa por su consumo (74%). Esto indica una normalización del consumo de este tipo de contenidos, a pesar de su naturaleza problemática.
  4. Impacto social y de género: El uso de deepfakes con contenido sexual contribuye a generar un «terror sexual» hacia las mujeres, en un contexto de ciberacoso y doble moral social. Las mujeres que aparecen en estos vídeos suelen ser sancionadas socialmente de manera más severa que los hombres, reforzando desigualdades y estigmatizaciones.

Aunque las imágenes sean falsas, el efecto que generan es real. Es una nueva forma de ejercer violencia por medios digitales, ampliando tanto su alcance como consecuencias.  Teniendo en cuenta que la creación de imágenes sexuales creadas por inteligencia artificial (deepfakes sexuales), no se contempla hoy día como un delito específico en el Código Penal.

Es indudable que la ciberviolencia contra las mujeres tiene un efecto en su salud mental.

Ya existen investigaciones que hablan de altas tasas de problemas de salud mental como ansiedad, depresión, autolesiones y suicidio, con independencia de que sea una imagen/video deepfake o real. Esto afecta a la calidad de vida en las mujeres, impacto en su situación laboral y la atención médica y psicológica. 

No debemos olvidar que la construcción de la sexualidad femenina se ha desarrollado, durante mucho tiempo, desde la culpa y la vergüenza; mientras que la masculina desde la “conquista” y el logro. Las mujeres que han sido “conquistadas” han sido expuestas a vergüenza.

El patriarcado es un sistema que penaliza la libertad sexual de las mujeres y, cuando queda expuesta, comporta una sensación de violencia, miedo y pérdida de control; ya sea una exposición de contenido real o falso. Todo esto en un contexto actual de viralidad, donde el contenido circula muy rápido, la respuesta -aunque ágil- implica unos resultados deficitarios y el daño causado rara vez puede ser neutralizado.

No podemos mirar hacia otro lado, ante la existencia de una industria que explota la imagen y la dignidad de las mujeres,

https://www.securityhero.io/state-of-deepfakes/#deepfake-porn-survey

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).