¿Qué es el mankeeping?

En los últimos 30 años se han desarrollado estudios que muestran que las redes sociales de los hombres se han reducido significativamente en comparación con las mujeres. El hecho de que existan menos relaciones cercanas entre hombres puede hacer que algunos hombres dependan, en gran medida, de las relaciones con las mujeres, específicamente las relaciones románticas, para el apoyo emocional en formas que no siempre son totalmente recíprocas.

Específicamente, el mankeeping se define como el trabajo que las mujeres realizan para compensar las pérdidas en las redes sociales masculinas y reducir la carga del aislamiento masculino en las familias, el vínculo heterosexual y los hombres.

Tres postulados sustentan esta teoría: 

  1. Las mujeres tienden a brindar mayor apoyo emocional a los hombres que no lo reciben en otras partes.
  2. La provisión de este apoyo por parte de las mujeres es una forma de trabajo.
  3. Las mujeres experimentan una carga en su tiempo y bienestar cuando este trabajo no es equitativamente recíproco.

Muchos sistemas de apoyo social masculino se centran en el “romance” y, menos hombres que mujeres, reportan una apertura emocional regular e intimidad fuera de los vínculos románticos heterosexuales. 

Las conductas de mankeeping

Pueden manifestarse cuando las mujeres se convierten en las únicas confidentes de los hombres. Para sus amigos, novios, maridos y familiares varones, las mujeres pueden enfrentarse a una mayor carga de escuchar, empatizar y estar pendientes de los hombres de maneras que no son totalmente recíprocas.

El mankeeping puede implicar gestionar las interacciones sociales en nombre de los hombres.

Una mujer podría sugerir a su pareja que  quede con amigos o una chica podría facilitar una salida en grupo para ayudar a su novio a conectar con otros hombres. La sugerencia de una madre de que su hijo contacte con sus amigos se ajusta a esta definición.

Pedir a los hombres que contacten con otras fuentes potencialmente viables de apoyo social se alinea con esta definición de mankeeping. En esta misma línea, el trabajo realizado para animar a otras personas a brindar apoyo a los hombres es mankeeping, como una mujer que le recuerda a un amigo que contacte con otro amigo hasta que ambos se vean.

Finalmente, el mankeeping se refiere específicamente al trabajo emocional que no es totalmente recíproco y potencialmente oneroso.

En esta administración desigual del apoyo social, esperamos que el mantenimiento tenga un costo ya sea de tiempo, autonomía o bienestar.

Existen investigaciones que respaldan la afirmación de que el trabajo emocional desigual en las relaciones románticas o entre personas del mismo género tiene efectos negativos en las mujeres.

Estos efectos se han establecido en tres áreas: la experiencia de las mujeres en la relación, su salud mental y su tiempo y participación en otras actividades fuera del matrimonio y la familia. En las parejas donde las mujeres dedican más trabajo emocional que los hombres, los matrimonios heterosexuales tienen más probabilidades de terminar en divorcio. Las mujeres, pero no los hombres, experimentan menos sentimientos de amor y más sentimientos de conflicto en las relaciones donde el trabajo emocional es desigual.

El trabajo emocional contribuye negativamente al bienestar psicológico del trabajador, especialmente cuando quien lo realiza es una mujer en nombre de un hombre, y cuando quien lo recibe presenta problemas de salud mental.

Todas las relaciones intergénero entre hombres y mujeres son posibles espacios para la mankeeping, incluyendo las relaciones entre madres e hijos o entre amigos y amigas. Su relevancia en diferentes tipos de relaciones probablemente se deba a los mayores niveles de seguridad psicológica que experimentan los hombres al compartir sus problemas personales.

Por supuesto, no todas las parejas heterosexuales ni las amistades entre personas de sexo opuesto están sujetas al mankeeping. De hecho, existen muchas relaciones en las que los hombres realizan una parte considerable del trabajo emocional en nombre de las mujeres y de otros géneros; y existen muchos más vínculos en los que tales comportamientos son equitativos y mutuamente gratificantes. 

Es probable que las mujeres incrementen sus conductas de manutención cuando tienen pareja o están conectadas socialmente con hombres con pocos confidentes cercanos y que las disminuyan cuando las necesidades sociales de los hombres se satisfacen en una gama diversa de individuos.

Existen avances interesantes que se relacionan con programas que sitúan a hombres en diálogo con otros hombres sobre las condiciones de sus vidas. Este trabajo permite a los hombres satisfacer sus necesidades socioemocionales sin crear nuevas formas de trabajo emocional para las mujeres.

En el Reino Unido y Estados Unidos, una creciente tendencia de «círculos de hombres» busca llenar los vacíos en las redes sociales masculinas, a la vez que derriba las barreras que las normas masculinas imponen a la formación de vínculos. MensGroup, Men’s Circle y Beyond Equality son algunos de los grupos que intentan reunir a los hombres en espacios sociales animándolos a participar y aprender a responder a la apertura emocional con otros hombres, a la vez que critican el patriarcado como principal fuente de conflicto masculino y exponen las experiencias negativas de las mujeres con hombres que apoyan formas dominantes de masculinidad. 

https://psycnet.apa.org/record/2025-35803-002

https://elpais.com/estilo-de-vida/2025-07-03/la-carga-del-mankeeping-o-como-las-mujeres-han-acabado-siendo-las-animadoras-secretarias-y-terapeutas-no-remuneradas-de-los-hombres.html

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

El Síndrome del Impostor: Cuando el éxito se siente como un engaño

¿Alguna vez has sentido que no mereces tus logros? ¿Como si en cualquier momento alguien fuera a descubrir que no eres tan bueno como aparentas? Si la respuesta es sí, probablemente hayas experimentado el llamado Síndrome del Impostor.

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

El Síndrome del Impostor es un fenómeno psicológico en el que personas capaces y competentes dudan de sus propios éxitos y temen ser descubiertas como “fraudes”. A pesar de evidencias externas de sus logros, tienen la sensación recurrente de no estar a la altura. No se trata de un trastorno mental oficial, sino de un patrón de pensamiento que puede afectar a cualquier persona, sin importar edad, género o profesión.

Orígenes y primeros estudios

La primera vez que se habló de este fenómeno fue en 1978, gracias a las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes. Estudiando a mujeres con altos logros profesionales, notaron que muchas atribuían sus éxitos a la suerte o a factores externos, en vez de reconocer su talento y esfuerzo. Publicaron estos resultados en el artículo “The Impostor Phenomenon in High Achieving Women”, abriendo las puertas a investigaciones posteriores.

¿Por qué sentimos que no somos suficientes?

Desde la psicología, se entiende que el Síndrome del Impostor suele surgir en personas perfeccionistas, con baja autoestima o que han crecido en ambientes muy exigentes. Factores sociales también influyen, como la presión por alcanzar estándares altos o el miedo a defraudar a figuras de autoridad.

El cerebro, acostumbrado a protegernos de posibles fracasos, puede generar pensamientos autocríticos que buscan anticipar el rechazo. Así, aparecen frases como “no soy tan talentoso” o “me eligieron por error”.

Experimentos clave sobre el Síndrome del Impostor

Uno de los experimentos más conocidos fue realizado por la psicóloga Gail Matthews, quien investigó cómo afecta este síndrome al desempeño académico y profesional. Sus estudios demostraron que quienes sufrían del Síndrome del Impostor tenían más probabilidades de subestimar sus capacidades y evitar retos, aunque sus resultados objetivos fueran altos.

Otro experimento relevante fue llevado a cabo por la Universidad de Salzburgo, Austria. Los investigadores pidieron a un grupo de estudiantes que resolvieran problemas complejos y, tras cada éxito, les preguntaron sobre la causa de su buen desempeño. Quienes puntuaron alto en escalas de “impostoría” tendían a atribuir sus logros a la suerte o la ayuda externa, mientras que quienes no presentaban el síndrome lo atribuían a su esfuerzo y habilidades.

En el campo laboral, un estudio de la doctora Valerie Young reveló que el Síndrome del Impostor no distingue jerarquías: desde estudiantes universitarios hasta directivos de grandes empresas pueden sentir que no merecen su posición. Este fenómeno incluso afecta a celebridades, artistas y científicas reconocidas mundialmente.

Curiosidades sorprendentes

  • El término “impostor” no implica engaño real. Muchas personas con el síndrome cumplen y hasta superan las expectativas, aunque internamente estén llenas de dudas.
  • Albert Einstein y Maya Angelou lo vivieron. Ambos confesaron, en algún momento de sus carreras, sentirse como fraudes pese a su éxito mundial.
  • La comparación constante con personas en redes sociales puede aumentar la sensación de impostoría, ya que solemos comparar nuestro “detrás de cámaras” con el “escaparate” de otros.

¿Cómo enfrentarlo?

La buena noticia es que existen estrategias para reducir la influencia del síndrome. Hablar abiertamente sobre estas sensaciones, buscar retroalimentación objetiva, reconocer los propios logros y aceptar que nadie es perfecto pueden ayudar a debilitar la voz de la duda.

Recordar que el error es parte del crecimiento y que la autenticidad no requiere perfección es vital. El Síndrome del Impostor no se elimina de la noche a la mañana, pero empezar a cuestionar los pensamientos autocríticos es el primer paso para recuperar la confianza.

Una invitación a la autenticidad

Nadie está solo en este viaje de dudas y autodescubrimiento. Reconocer el Síndrome del Impostor es ya un acto de valentía y una oportunidad para abrazar el verdadero valor personal.

Las niñas de cristal (2022) – FilmAffinity

Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

LA SOMBRA EN LA PANTALLA: POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS SOLO COMPARTEN MALAS NOTICIAS

En la era de la conectividad digital, donde la información fluye a una velocidad sin precedentes, es común encontrar un patrón de comportamiento en grupos de chat y redes sociales: el individuo que, de manera consistente, solo comparte noticias de carácter negativo. Desde catástrofes naturales y conflictos geopolíticos hasta escándalos y tragedias personales, estas personas parecen ser imanes para la información más sombría del mundo. Este fenómeno, lejos de ser una simple preferencia por el pesimismo, tiene profundas raíces en la psicología humana y la sociología de los medios de comunicación.

Desde una perspectiva psicológica, este comportamiento puede estar ligado a varios factores. El primero es el concepto de sesgo de negatividad, un principio bien documentado que sugiere que los seres humanos prestamos más atención, y damos más peso, a las experiencias negativas que a las positivas. Investigaciones en neurociencia, como las de John Cacioppo, han demostrado que el cerebro procesa la información negativa de forma más intensa y rápida que la positiva, activando con mayor fuerza la amígdala, el centro del miedo y la alerta. Para el «portador de malas noticias», este sesgo no solo influye en lo que consumen, sino también en lo que deciden compartir, ya que perciben que estas noticias tienen una mayor relevancia e impacto.

Otro factor crucial es la búsqueda de validación social. En un estudio de 2017 publicado en Social Media + Society, los investigadores sugirieron que compartir información impactante, especialmente si es negativa, puede ser una forma de reafirmar el propio estatus. Al ser el primero en informar al grupo sobre un evento dramático, el individuo se posiciona como una fuente de información importante. Este rol le otorga, aunque sea momentáneamente, una sensación de poder y pertenencia. La reacción del grupo, ya sea de shock, tristeza o preocupación, valida su elección de contenido y refuerza su comportamiento. Es una retroalimentación circular: comparten noticias negativas para llamar la atención, obtienen atención y, por lo tanto, continúan compartiendo.

Además, el comportamiento puede ser un reflejo de un estado emocional interno. La hipótesis del estado de ánimo congruente postula que las personas tienden a buscar y procesar información que es consistente con su estado de ánimo actual. Una persona que lucha contra la ansiedad, el pesimismo o incluso una depresión subclínica puede sentirse más atraída por narrativas que reflejan su propia visión del mundo. Compartir estas noticias no es solo una acción, sino una externalización de su propia visión del mundo. Para ellos, el mundo es un lugar lleno de peligros y desgracias, y al compartirlo, no solo informan, sino que también confirman su propia realidad.

Desde una perspectiva sociológica, el fenómeno se ve amplificado por la naturaleza de los grupos de WhatsApp y las redes sociales. Estos espacios, a menudo cerrados y con dinámicas de grupo preexistentes, crean un efecto de burbuja. Dentro de estos grupos, las normas de comunicación pueden ser laxas y el riesgo de confrontación es bajo. El individuo puede compartir contenido sin el escrutinio que podría enfrentar en un entorno más público. Este comportamiento también puede ser una forma de señalar un «sentimiento de comunidad» a través del miedo compartido. Al unirse en la preocupación por una noticia trágica, el grupo se une, reforzando lazos sociales, aunque sea a través de un sentimiento negativo.

El peligro de este comportamiento radica en su potencial para la contaminación emocional. Investigaciones sobre el «contagio emocional» en redes sociales, como la de C. A. Fowler, indican que la exposición repetida a noticias negativas puede influir en el estado de ánimo de los demás, aumentando los niveles de ansiedad y estrés. El «portador de malas noticias» no solo busca atención, sino que involuntariamente puede estar generando un ambiente de desánimo y miedo en su círculo social.

En conclusión, la persona que solo comparte noticias malas en grupos de chat no es simplemente un pesimista. Es un individuo cuyas acciones están moldeadas por sesgos cognitivos, la búsqueda de validación social, estados emocionales subyacentes y las dinámicas únicas del entorno digital. Comprender este fenómeno desde la psicología nos ayuda a ver que detrás del clic de «compartir» hay una compleja red de motivaciones humanas.

El portador de malas noticias es un eco de la amígdala colectiva, no un simple mensajero; es el reflejo de una sociedad que consume el miedo con la misma avidez que lo produce.

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Sesgos cognitivos y su relación con el bienestar subjetivo – Dialnet

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

La depresión de alto funcionamiento: el sufrimiento invisible detrás de la productividad

La salud mental es un pilar fundamental en la vida de cualquier persona. Sin embargo, existen formas de malestar emocional que pueden pasar desapercibidas incluso para quienes las padecen. La depresión de alto funcionamiento es uno de esos trastornos silenciosos que, a pesar de su impacto devastador, suele confundirse con cansancio, estrés o simplemente “días malos”. En este artículo, exploraremos qué es la depresión de alto funcionamiento, cómo se manifiesta, qué dice la ciencia al respecto y cómo detectarla en la vida cotidiana.

¿Qué es la depresión de alto funcionamiento?

La depresión de alto funcionamiento no es un término clínico oficialmente reconocido en los manuales diagnósticos como el DSM-5, pero cada vez más especialistas lo utilizan para describir una forma de depresión en la que la persona puede mantener un nivel aceptable de desempeño en sus obligaciones diarias. Es decir, quienes la experimentan logran ir a trabajar, cumplir con sus estudios, socializar y aparentar normalidad, mientras por dentro lidian con tristeza crónica, agotamiento emocional, falta de motivación, sentimientos de inutilidad y pensamientos negativos persistentes.

Esta forma de depresión puede ser tan incapacitante como otras, pero su peligrosidad radica en que, al no cumplir con el estereotipo clásico de la persona deprimida —encerrada en su cuarto y sin energía para nada—, suele pasar desapercibida tanto para el entorno como para la propia persona. Incluso aquellas personas con depresión de alto funcionamiento pueden tener logros académicos y profesionales, lo que puede dificultar aún más la detección y el acceso a ayuda.

Manifestaciones y ejemplos prácticos

La depresión de alto funcionamiento suele manifestarse de manera sutil pero persistente. Es común que las personas afectadas describan una sensación de vacío, apatía y desinterés por actividades que antes disfrutaban. A nivel práctico, pueden levantarse todos los días, cumplir con sus tareas, relacionarse con colegas o familiares, pero todo ello requiere un esfuerzo sobrehumano que no es visible para los demás.

Por ejemplo, una persona puede ser considerada exitosa en su ámbito laboral, entregar proyectos a tiempo y mantener una imagen impecable frente a sus amistades, mientras que en privado lucha con insomnio, pensamientos autocríticos y una sensación constante de insatisfacción. Otra puede mostrar una sonrisa en reuniones sociales, pero sentirse desconectada y emocionalmente agotada después de cada interacción.

¿Qué dice la ciencia sobre la depresión de alto funcionamiento?

Aunque la depresión de alto funcionamiento no aparece como tal en los manuales diagnósticos, se identifica principalmente con la distimia o trastorno depresivo persistente, una forma crónica de depresión de menor intensidad. Según la Asociación Americana de Psiquiatría, la distimia puede durar años y suele pasar desapercibida por su carácter menos dramático pero igual de incapacitante.

Un estudio de 2016 publicado en la revista Journal of Affective Disorders demostró que personas diagnosticadas con trastorno depresivo persistente mantenían niveles de desempeño laboral similares a aquellos sin depresión, pero reportaban niveles significativamente más altos de insatisfacción, baja autoestima y estrés crónico. Esto sugiere que la capacidad de “funcionar” no implica necesariamente bienestar emocional.

Otra investigación, publicada en Psychological Medicine en 2018, encontró que la autoexigencia, el perfeccionismo y el miedo al fracaso son factores de riesgo importantes en la depresión de alto funcionamiento. Las personas con tendencia a exigirse más de la cuenta pueden ocultar sus síntomas por miedo a ser vistas como “débiles” o “incapaces”, perpetuando así el círculo del sufrimiento silencioso.

¿Por qué es tan difícil de detectar?

La dificultad para detectar este tipo de depresión radica en la contradicción entre la imagen exterior de productividad y el malestar interno. El estigma social alrededor de la salud mental, sumado a la cultura de la autoexigencia, lleva a muchas personas a ocultar sus síntomas y a evitar buscar ayuda.

Además, la depresión de alto funcionamiento puede confundirse con el estrés crónico o el llamado “burnout”, lo que puede retrasar el diagnóstico y la intervención adecuada. Muchas personas piensan que, mientras puedan mantener sus rutinas diarias, no necesitan ayuda, sin darse cuenta de que el sufrimiento interno puede escalar y desembocar en formas más graves de trastornos depresivos.

Ejemplos prácticos y señales de alerta

  • Llevar a cabo tareas diarias, pero con un esfuerzo desproporcionado y sensación de agotamiento constante.
  • Sentirse vacío o sin propósito, aun cuando todo en la vida parece ir bien.
  • Perder interés en actividades que antes resultaban placenteras.
  • Utilizar el humor o la ironía como mecanismo de defensa ante el malestar interno.
  • Evitar hablar de las propias emociones o minimizar los síntomas.

Estrategias para afrontarla

El primer paso es el reconocimiento: identificar que el malestar interno no es normal ni saludable, es fundamental para buscar ayuda. Hablar con personas de confianza, acudir a un profesional de la salud mental y explorar opciones terapéuticas como la psicoterapia cognitivo-conductual han demostrado eficacia.

Según la Organización Mundial de la Salud, el apoyo social, la educación emocional y la reducción del autoestigma son claves para una mejor recuperación. La autoaceptación y el autocuidado cobran una importancia central en estos casos.

Conclusión

La depresión de alto funcionamiento es una realidad invisible y dolorosa que puede afectar a cualquier persona, sin importar su éxito exterior. Reconocer los síntomas y buscar ayuda no es signo de debilidad, sino de valentía y amor propio.

Porque a veces, la batalla más dura se libra detrás de la sonrisa más brillante.

La depresión y su impacto en la salud pública | Revista Médica Hondureña

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

PSICOLOGÍA DEL ANONIMATO. LIBERTAD O RESPONSABILIDAD

En la era digital, el anonimato en las redes sociales se ha convertido en un fenómeno común que influye significativamente en el comportamiento humano. Desde una perspectiva psicológica, comprender por qué las personas buscan el anonimato y cómo éste afecta sus acciones es esencial para navegar en el complejo mundo de la interacción en línea.

¿Por qué las personas buscan el anonimato en línea?

1. Expresión sin juicio: El anonimato permite a los individuos compartir pensamientos y emociones sin temor a la crítica social, facilitando una comunicación más abierta y honesta. 

2. Exploración de la identidad: Las plataformas anónimas ofrecen un espacio seguro para que las personas experimenten con diferentes aspectos de su identidad, especialmente útil para aquellos que enfrentan estigmas sociales. 

3. Participación en debates sensibles: El anonimato reduce la presión social, permitiendo a los usuarios expresar opiniones impopulares o controvertidas sin miedo a represalias. 

4. Reducción de la ansiedad social: Para personas con timidez o ansiedad social, el anonimato puede disminuir las barreras para la interacción, promoviendo una mayor participación en conversaciones en línea

Efectos del anonimato en el comportamiento en línea

El anonimato puede tener tanto efectos positivos como negativos en el comportamiento de los usuarios:

Desinhibición en línea: La falta de identificación puede llevar a una menor autocensura, resultando en una comunicación más sincera pero también en comportamientos agresivos o inapropiados. 

Empoderamiento moral: El anonimato puede aumentar la disposición de las personas a actuar en defensa de causas justas, al reducir el temor a las consecuencias sociales. 

Riesgo de ciberacoso: La ausencia de responsabilidad personal puede facilitar conductas dañinas como el trolling o el ciberacoso, afectando negativamente a las víctimas. 

El anonimato en las redes sociales es una herramienta poderosa que puede fomentar la libertad de expresión y la exploración personal, pero también conlleva riesgos significativos. Comprender los factores psicológicos que motivan el uso del anonimato y sus efectos es crucial para promover un entorno en línea saludable y respetuoso.

Conclusión

El anonimato en las redes sociales es una herramienta poderosa que puede fomentar la libertad de expresión y la exploración personal, pero también conlleva riesgos significativos. Comprender los factores psicológicos que motivan el uso del anonimato y sus efectos es crucial para promover un entorno en línea saludable y respetuoso.

Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

Riesgos socioculturales asociados a los TCA

Comprender las causas y los factores que influyen en el desarrollo de un trastorno es esencial para poder desarrollar intervenciones preventivas y tratamientos eficaces. El objetivo del presente artículo consiste en aclarar qué influencias socioculturales influyen en el desarrollo de un posible Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA).

Los principales modelos socioculturales que han estudiado los riesgos sobre los TCA se han centrado en factores relacionados con la idealización sociocultural de la delgadez en las mujeres: la exposición a los medios, las presiones para adelgazar, la internalización del ideal de delgadez y las expectativas al adelgazar. Estos son aspectos que están directamente relacionados con dos de los factores de riesgo más claros: la insatisfacción corporal y las dietas/ayuno.

En otros estudios, la insatisfacción corporal y las preocupaciones por el cuerpo, el peso y las formas corporales; se han demostrado como factores de riesgo que predicen el establecimiento de un futuro TCA. Las dietas tempranas, la depresión y la distorsión de la imagen corporal aumentan el riesgo de mantener posteriormente conductas extremas para controlar el peso. 

La mayor exposición a los medios de comunicación predice el establecimiento de un TCA en chicas adolescentes y jóvenes. Estudios experimentales también han mostrado que la manipulación experimental de la exposición a imágenes de cuerpos “ideales” causa aumentos de insatisfacción corporal. Algunos estudios apuntan a que el uso de las redes sociales puede provocar trastornos de la imagen corporal. Al exponer a personas a imágenes mediáticas idealizadas, estas experimentan un aumento de humor negativo y de la insatisfacción corporal, no siendo visible esta reacción si eran expuestas a imágenes relacionadas con viajes.

Similar conclusión obtuvo otro estudio, al exponer a imágenes de Instagram de famosas y de chicas desconocidas y “atractivas” de su edad: incrementos de humor negativo e insatisfacción corporal. La exposición a ese tipo de imágenes parece nociva para la imagen corporal de las mujeres. En niñas y adolescentes, se ve un incremento tanto en el uso de Facebook como en las preocupaciones sobre la imagen corporal. Además, el número de “amigos” en Facebook predecía el impulso para adelgazar y la internalización y preocupación corporal. Por todo ello, se llegó a la conclusión de que las amistades de Facebook representan una potente influencia sociocultural en la imagen corporal de niñas y adolescentes. 

Aunque todavía hay pocos estudios longitudinales, empiezan a acumularse, cada vez más, evidencias de que determinados usos de las redes sociales (especialmente hacer comparaciones basadas en la apariencia física) están relacionados con comportamientos alimentarios restrictivos, de que el uso de redes sociales está relacionado con descenso de autoestima, así como con un aumento de la insatisfacción corporal.  Las usuarias con TCA dedican más tiempo a contenidos sobre comida, peso e imagen corporal; se enganchan con más frecuencia en comparaciones sociales y tienen más amistades online con otros usuarios que mantienen signos de alerta ante TCA. También experimentan más sentimientos negativos después de sus intercambios online. El uso de redes sociales afecta a la autoimagen tanto de hombres como de mujeres, especialmente a los jóvenes. Son contenidos no dirigidos especialmente a mujeres, sino que ambos son usuarios frecuentes y, por tanto, sus contenidos idealizados sirven de criterios de comparación para ambos sexos.

Conclusión

Recogiendo todos los resultados comentados, podemos afirmar que son factores de riesgo todas las variables vinculadas a la exposición al ideal de delgadez y a la presión para conseguirlo: la exposición a los medios, la internalización de este ideal, la presión percibida para conseguirlo y las expectativas al adelgazar. Se han mostrado capaces de predecir incrementos en los niveles de cogniciones y comportamientos de trastornos alimentarios, tales como insatisfacción corporal, práctica de dietas o síntomas de los TCA.

https://elpais.com/salud-y-bienestar/2022-12-30/el-trampolin-de-las-redes-sociales-a-los-trastornos-alimentarios.html

Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

BENEFICIOS DEL MINDFULNESS PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES

La práctica de la atención plena, conocida como mindfulness, ha ganado cada vez más espacio en las aulas y en los hogares debido a los múltiples beneficios del mindfulness para niños y adolescentes. Esta técnica, basada en enfocarse en el momento presente con aceptación y sin juicio, ha demostrado ser una herramienta poderosa para promover el bienestar mental, la autorregulación emocional y el rendimiento académico.

¿Qué es el mindfulness y por qué aplicarlo en edades tempranas?

El mindfulness consiste en entrenar la mente para estar presente, observando pensamientos y emociones sin reaccionar automáticamente a ellos. En el caso de los niños y adolescentes, que están en pleno desarrollo emocional y cognitivo, esta práctica puede ser especialmente útil. A través de ejercicios simples como la respiración consciente, la atención al cuerpo o las meditaciones guiadas, los jóvenes aprenden a conocerse mejor y a responder en lugar de reaccionar ante situaciones estresantes.

Diversos estudios científicos, como este publicado en la revista Mindfulness, muestran que la incorporación del mindfulness en programas escolares ha resultado en una reducción significativa del estrés, la ansiedad y los comportamientos disruptivos en niños de diferentes edades.

Principales beneficios del mindfulness para niños y adolescentes

  1. Mejora de la concentración y el rendimiento académico.
    La práctica constante del mindfulness permite a los niños y adolescentes mejorar su capacidad de atención. Esto se traduce en una mayor concentración durante las clases y, en consecuencia, en un mejor rendimiento escolar. Al entrenar su mente para volver al presente, disminuyen las distracciones internas y externas.
  2. Reducción del estrés y la ansiedad.
    Muchos jóvenes sufren síntomas de ansiedad debido a las presiones escolares, familiares y sociales. El mindfulness les ofrece herramientas para identificar y gestionar estos estados emocionales, reduciendo los niveles de cortisol y promoviendo la calma mental.
  3. Fortalecimiento de la inteligencia emocional.
    Uno de los grandes beneficios del mindfulness para niños y adolescentes es que les enseña a reconocer sus emociones sin juzgarlas, promoviendo una actitud de aceptación. Esto fortalece la empatía, la autorregulación y la capacidad de tomar decisiones conscientes.
  4. Mejora de las relaciones interpersonales.
    Cuando los jóvenes son más conscientes de sus emociones y reacciones, se vuelven más empáticos y considerados con los demás. Esto facilita una mejor convivencia en casa y en la escuela.
  5. Desarrollo de la resiliencia.
    El mindfulness también ayuda a los niños y adolescentes a enfrentar los desafíos de la vida con una actitud más serena y resiliente. Les permite tomar distancia de pensamientos negativos y enfrentarlos con mayor claridad.

Cómo introducir el mindfulness en la vida de los jóvenes

Implementar el mindfulness no requiere grandes recursos ni cambios drásticos. Aquí algunas formas simples de introducir esta práctica en la vida cotidiana:

  • Ejercicios de respiración consciente antes de dormir o al iniciar el día.
  • Momentos de silencio y reflexión tras actividades intensas.
  • Meditaciones guiadas breves mediante aplicaciones móviles o videos en línea.
  • Diálogos conscientes que ayuden a los niños a identificar lo que sienten y piensan sin ser juzgados.

Además, muchas escuelas están comenzando a incluir sesiones de mindfulness como parte de su currículum, dada la evidencia de su efectividad en mejorar el clima escolar.

Testimonios y experiencias reales

En diferentes países, como Reino Unido, Estados Unidos y España, se han implementado programas de mindfulness en contextos educativos con excelentes resultados. Por ejemplo, en el programa MindUP, desarrollado por la Fundación Hawn, se reportaron mejoras en la regulación emocional y la actitud hacia el aprendizaje. Padres, docentes y alumnos han señalado una mejora en el ambiente escolar y en la autoestima de los participantes.

Este enlace del Instituto de Bienestar Infantil ofrece formación especializada en mindfulness para niños y educación emocional infantil, proporcionando herramientas claras, prácticas y creativas para acompañar a niños y adolescentes en su desarrollo emocional y bienestar. 

Puedes acceder a estos recursos en el siguiente enlace:institutodebienestarinfantil.com

Recomendaciones finales

Practicar mindfulness no significa eliminar el estrés o las emociones difíciles, sino aprender a convivir con ellas de manera más saludable. La clave está en la constancia: pequeños momentos diarios de atención plena pueden generar cambios profundos en la vida de los jóvenes.

Si eres padre, madre o educador, incorporar el mindfulness puede ser un regalo invaluable para el desarrollo integral de los niños y adolescentes a tu cuidado. Es una inversión emocional y cognitiva que puede acompañarlos por el resto de sus vidas.

Jesús Rivas Marín

Psicólogo Sanitario (Col. AN11016) y Maestro de Educación Especial (Pedagogía Terapéutica). Área Infantojuvenil del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Alba Bejarano

Psicóloga Sanitaria (Col. AN08171) especialista en Orientación Educativa. Área Infantojuvenil del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

¿Cómo el FOMO impulsa decisiones en nuestros viajes?

El pasado año, se publicó un artículo que revisaba investigaciones para analizar el fenómeno FOMO en el contexto turístico. Las preferencias de la generación familiarizada con las redes sociales en relación a las visitas turísticas enfatizan la novedad del lugar, el valor añadido de la experiencia turística, la credibilidad de la información transmitida por influencers y la
motivación para tener una experiencia turística memorable.

A continuación pasamos a responder a preguntas sobre cómo gestionamos el FOMO en relación al turismo:

¿Cómo el FOMO puede desarrollarse gracias al “boca a boca electrónico”?

El contenido publicado en redes sociales -publicaciones, historias y reseñas- puede despertar la curiosidad de los usuarios y permitirles generar experiencias similares a las de otros. El boca a boca electrónico puede generar una ansiedad significativa cuando otros ya han usado ese producto, lo que genera un fuerte deseo de comprarlo para experimentar el mismo nivel de
satisfacción. En el contexto turístico, en particular para las empresas turísticas, el fenómeno del FOMO puede aprovecharse para aumentar el tráfico de información sobre destinos turísticos, mediante la publicación de noticias o artículos se “invita” a explorar el potencial turístico y a disfrutar de la novedad de la experiencia que los turistas obtendrán.
Las actividades turísticas se convierten en necesidades humanas “esenciales” que sirven como una forma de autovaloración. Si las demandas turísticas se basan en el miedo a quedar atrás de las experiencias de otros, podría convertirse en un nuevo hábito generalizado viajar para seguir las experiencias de otras personas.

¿El grupo de referencia puede generar FOMO?

Los agentes turísticos deben aprovechar sus posibilidades, ya que muchos turistas esperan que los destinos puedan atender a grandes grupos para actividades específicas. Cuando un grupo de referencia ofrece información turística a otro, puede generar sentimientos de exclusión, lo que puede influir en el comportamiento real de los turistas para tener la misma experiencia.

¿Cómo afecta la soledad al FOMO relacionado con el turismo?

Una sensación de soledad (soledad percibida) puede ser un antecedente que puede crear condiciones de FOMO entre los usuarios en línea. Los mayores grados de soledad percibida hacen que las personas sean más vulnerables al FOMO porque pueden sentir más presión para participar en actividades o eventos sociales para sentirse conectados con los demás. La
soledad y el FOMO pueden ser conceptos relevantes en el contexto del turismo. Por un lado, el turismo puede ser una forma para que las personas combatan los sentimientos de soledad al conectar con otros y experimentar cosas nuevas. Por otro lado, el turismo también puede contribuir al FOMO, ya que las personas pueden sentir presión para visitar destinos específicos o participar en ciertas actividades para sentir que están aprovechando al máximo su experiencia de viaje.

¿El FOMO influye en la intención de visitar un lugar u otro?

El FOMO puede generar una sensación de urgencia o ansiedad por no perderse una experiencia de viaje potencialmente emocionante o única, lo que motiva a las personas a buscar información sobre destinos, actividades y eventos. Además, el FOMO puede motivar a las personas a buscar recomendaciones y reseñas de otros, ya que pueden sentir que las
opiniones de otros son esenciales para asegurarse de aprovechar una experiencia de viaje deseable. El FOMO puede llevar a las personas a priorizar destinos o actividades específicos sobre otros, ya que pueden sentir que perderse una experiencia especifica podría disminuir la calidad general de su experiencia de viaje.


Sin embargo, es fundamental destacar la influencia del FOMO en la intención de visitar un destino puede variar en función de factores individuales como la edad, la personalidad y la experiencia de viaje. Además, las personas necesitan equilibrar la influencia del FOMO con sus preferencias y prioridades personales para tomar decisiones de viaje informadas y satisfactorias.

Experimentar y publicar en redes sociales se empieza ver como una forma de logro vital. La industria turística es un sector que compite ferozmente, principalmente para generar experiencias y para atraer a los consumidores a visitar atracciones turísticas mediante procesos creativos que conectan con las emociones de los visitantes.

El FOMO, ya sea desde una perspectiva psicológica o empresarial, presenta varias características únicas que pueden
conducir a la formación de un nuevo consumismo. Es importante reconocer este sentimiento, enfocarse en el presente y en las actividades que realmente te aportan satisfacción. Para ello necesitamos atender a nuestras propias necesidades, valores personales y gustos para determinar qué es lo que queremos y podemos hacer.

https://www.researchgate.net/publication/377598610_Antecedents_and_Consequences_of_FOMO_in_Tourism_an_Empirical_Literature_Review

Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Cómo usar la técnica de la rejilla en la toma de decisiones. 

Tomar decisiones es una parte esencial de la vida cotidiana, tanto en el ámbito personal como profesional. Este proceso que a priori parece fácil, puede complicarse dando lugar a bucles entre los que se mezclan emociones, creencias y expectativas. El hecho de que nuestra vida sea una constante toma de decisiones hace indispensable disponer de estrategias de solución de problemas o de toma de decisiones eficaces y ajustadas a nuestras necesidades. Cuando no se dispone de esta valiosa herramienta, se corre el riesgo de dejar la puerta abierta a la incertidumbre así como a un amplio número de emociones negativas que acompañan a ésta.


Para ayudar a las personas a tomar decisiones de manera más estructurada y objetiva, existen diversas herramientas, una de las cuales es la técnica de la rejilla.

Las decisiones pueden clasificarse en dos categorías: programadas y no programadas.


Las decisiones programadas son aquellas rutinarias y repetitivas, por ejemplo cuando compramos un producto que viene defectuoso y decidimos cambiarlo, en este caso no hace falta hacer una rejilla para decidir devolver o cambiar el producto.

Mientras que las no programadas son nuevas y requieren de soluciones específicas. Estas decisiones son las que más se van a beneficiar con la técnica de la rejilla, porque son decisiones que tienen varias variables y factores. Un ejemplo de decisiones no programadas puede ser la elección de un coche nuevo, o la elección de universidad.

Cómo se lleva a cabo la técnica, explicado paso a paso:

  1. Lo primero es tener claro cuál es la decisión que se necesita tomar. Esto incluye especificar los objetivos que se buscan lograr.
  2. Hay que hacer una lista de todas las posibles opciones disponibles. Es fundamental que esta lista sea exhaustiva para asegurarse de que se están considerando todas las posibilidades.
  3. Establecer los criterios de evaluación, es decir, aquellas variables que son relevantes para mi decisión.
  4. Crear la rejilla y asignar una puntuación a cada criterio. Esto puede hacerse en una escala del 1 al 5, donde 5 es la máxima puntuación.
  5. Calcular la puntuación de cada criterio para obtener la puntuación total. La alternativa con el puntaje más alto es generalmente la más favorable.
PRECIO(1-5)PRESTIGIO(1-5)PROXIMIDAD (1-5)PUNTUACIÓN TOTAL
UNIVERSIDAD DON QUIJOTE45211
UNIVERSIDAD QUEVEDO34512
UNIVERSIDAD VELAZQUEZ54413

En consecuencia, cuando tenemos muchas alternativas, el uso de la técnica de la rejilla se convierte en una herramienta poderosa para la toma de decisiones. Al permitir una evaluación estructurada y ponderada de cada opción, facilita la elección más informada y racional posible. No obstante, su efectividad va a depender de que su aplicación sea adecuada y de que la información sea de calidad.

Referencias:


 Hammond, J. S., Keeney, R. L., & Raiffa, H. (1999). Smart Choices: A Practical Guide to Making Better Decisions. Harvard Business Review Press.
 Saaty, T. L. (2008). Decision making with the analytic hierarchy process.
International Journal of Services Sciences, 1(1), 83-98.
 Simon, H. A. (1957). Models of Man: Social and Rational. Wiley.

https://www.ansiedadyestres.es/sites/default/files/rev/ucm/2005/anyes2005a23.pdf

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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Psicología de la reproducción

La reproducción asistida ha revolucionado el campo de la medicina y la fertilidad, ofreciendo a muchas parejas la posibilidad de concebir cuando otras alternativas no son viables.

¿En qué consiste la psicología de la reproducción?

La psicología de la reproducción es una disciplina relativamente nueva de la psicología de la salud, y por tanto un nuevo campo de la actuación del psicólogo. Esta rama de la psicología debería prevenir y/o tratar los desajustes psicológicos relacionados con el ciclo reproductivo. Desde la adrenarquia a la menopausia, son muchos los momentos en los que pueden aparecer alteraciones emocionales. Todo el proceso de reproducción suele ser emocionalmente estresante y complejo, lo que hace esencial el apoyo psicológico durante todo el tratamiento.

La reproducción asistida, que incluye técnicas como la fertilización in vitro (FIV) y la inseminación artificial, no solo involucra procedimientos médicos complejos, sino también una serie de desafíos emocionales para los pacientes. La ansiedad, el estrés y la depresión son comunes entre las personas que pasan por estos tratamientos (Domar et al., 2000).

Cuando una pareja se enfrenta con la realidad de la infertilidad o la esterilidad pueden suceder dos cosas. En el mejor de los casos y tratándose de parejas sólidas, maduras y funcionales, la pareja se dispone a buscar alternativas de solución y no permiten que la situación socave las bases de su relación.

Otra posibilidad, y desafortunadamente la más frecuente, es que surge en la pareja una serie de emociones relacionadas con la imposibilidad de tenerlos de manera «natural», esto hace que, se desmorone el proyecto de vida juntos. La desesperanza y una visión negativa de la situación, puede hacer que las bases de la pareja se remuevan. Si no son capaces de visualizar otras alternativas para la procreación, muchas de esas parejas terminarán en separación, con las consecuencias a nivel emocional que conllevará para cada miembro de la pareja, como culpabilidad, frustración, impotencia, fracaso, ansiedad, depresión, entre otros.

Surge otro escenario y son aquellas pareja que han podido tener un hijo y el problema se presenta al intentar tener el siguiente, en estos casos existen más posibilidades de que el manejo emocional sea un tanto diferente y se dé una mejor disposición a considerar otras alternativas.

¿Qué propone la psicología de la reproducción?

Lo que propone la psicología para trabajar en este ámbito es la terapia individual para ayudar a los paciente a manejar la ansiedad, la depresión y el estrés relacionado con la infertilidad y los procedimientos médicos. A continuación se exponen algunas estrategias de apoyo psicológico. También la psicoterapia de pareja para mejorar la comunicación y el apoyo mutuo en el proceso de reproducción asistida. Se usan técnicas como el mindfulness y las técnicas de relajación, que están más que probadas en la reducción del estrés y el bienestar general. La psicoeducación proporciona información detallada sobre el proceso, los procedimientos y los resultados. Se trabaja en situaciones de crisis, donde la ansiedad es alta y la depresión severa.

Conclusión

El apoyo psicológico en el proceso de reproducción asistida es fundamental para abordar los desafíos emocionales que enfrentan los pacientes.
Integrar apoyo psicológico en los programas de reproducción asistida no solo beneficia a los pacientes, sino que también puede contribuir a una experiencia más positiva y menos estresante durante este complejo proceso. Si te encuentras en esta situación o conoces a alguien que esté pasando por un proceso similar, no dudes en contactar con nosotros para que podamos ayudarte.

Referencias

 Bayo-Borràs, R., Cànovas, G. y Sentís, M. (2005). Aspectos emocionales de las técnicas de reproducción asistida. Barcelona: Colegio Oficial de Psicólogos de Catalunya.
 Moreno-Rosset, C. (2000). (Dir) Factores psicológicos de la infertilidad. Madrid: Sanz y Torres.
 Moreno-Rosset, C. (2003). Memoria Final del Proyecto I+D+I Consecuencias psicológicas y psicosociales de los tratamientos de infertilidad en las mujeres: evaluación e intervención. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Instituto de la Mujer. Expte. 11/00.
 Yago, Teresa, Segura, Javier y Irazábal, Emilio (1997). Infertilidad y reproducción asistida. Relatos de parejas entre el sufrimiento y la esperanza. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, S.L.
 García, E., Rodríguez, M., & Martínez, A. (2014). Apoyo psicológico en el proceso de reproducción asistida en Madrid. Psicología y Salud, 26(2), 121-135.
 Hammarberg, K., Collins, J., & Wadden, N. (2008). The role of counseling in the management of infertility. Reproductive BioMedicine Online, 16(4), 510-516.
 Klock, S. C., & Schimmel, D. (2000). Support groups and counseling in infertility treatment. Journal of Reproductive Medicine, 45(5), 383-389.

https://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1581.pdf


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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).