¿Son las bebidas energéticas un problema para los jóvenes?

Hace unas semanas La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (CEAPA) lanzó una campaña con el lema “Dan la lata, no alas”; en ella, conciencian sobre lo que se ha convertido en un problema para los jóvenes: el consumo de bebidas energéticas. 

Esta acción destaca la normalización social del consumo de este tipo de bebidas que generan efectos negativos sobre el sueño, rendimiento escolar, estado emocional, salud mental y física de los jóvenes Este tipo de productos contienen en altas dosis cafeína, azúcares y otros estimulantes, que ya han demostrado ser perjudiciales en la infancia y adolescencia. 

Hay poca información y por ello, muchas familias desconocen los efectos secundarios del consumo. Tenemos que desmitificar la idea de que son “simples refrescos”. Una lata de este tipo de bebidas puede contener entre 70 y 80 mg de cafeína (esto equivale al consumo de dos o tres cafés). Por otro lado el azúcar, entre 27 y 35 g, lo que supone más del 100% de la ingesta diaria recomendada para menores. Por último, suelen incluir otros estimulantes como taurina, guaraná o ginseng, sustancias para las que no existe una regulación específica en población infantil y adolescente.

En el campo de la salud, los efectos son diversos. En primer lugar nos encontramos ante el insomnio, la falta de descanso provoca cansancio acumulado y afecta directamente a la memoria, la concentración y el estado de ánimo. A continuación, también se destacan  ansiedad, nerviosismo e irritabilidad; con manifestaciones frecuentes como cambios bruscos de humor, agresividad o inquietud constante que pueden estar directamente relacionados con el consumo de bebidas energéticas.

Siguiendo con los efectos en salud mental y física, tenemos la dependencia, la cafeína genera tolerancia e impulsa al aumento progresivo de la cantidad consumida para lograr el mismo efecto. A nivel académico, el informe destaca efectos como bajo rendimiento escolar, los jóvenes que consumen este tipo de bebidas obtienen peores resultados académicos, en gran medida debido a la alteración del sueño y al impacto negativo sobre los procesos de aprendizaje.

Los datos actuales son alarmantes. El 47,7% de los y las adolescentes de entre 14 y 18 años consume bebidas energéticas de forma regular, mientras que el 38% de los y las menores de 12 y 13 años ya las ha probado. Sin tener en cuenta la combinación con el alcohol, uno de cada diez menores de 12 años reconoce haberlas mezclado con bebidas alcohólicas, porcentaje que asciende al 19,5 % entre los adolescentes.

La campaña entiende a la familia como primera barrera de protección frente al consumo de bebidas energéticas, centrándose en tres ejes: 

  1. Informarse y reconocer las señales: signos de insomnio, irritabilidad, nerviosismo constante, descenso del rendimiento escolar o la petición frecuente de dinero para comprar estas bebidas. 
  2. Hablar con los hijos/as: hablar abiertamente con los hijos e hijas, explicándoles qué contienen realmente estos productos y desmontar su mensaje publicitario.
  3. Establecer límites claros desde el ejemplo: no permitir su consumo en casa, ofrecer alternativas saludables y fomentar hábitos que realmente mejoran la energía.

El ejemplo adulto resulta clave, si las personas adultas no las consumen, los menores difícilmente las percibirán como algo normal.

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Mi hijo es un acosador: la otra cara del bullying

Recibir la noticia de que un hijo es la víctima de acoso escolar es devastador; sin embargo, descubrir que tu hijo es el acosador provoca una fractura emocional distinta, cargada de culpa, negación y desconcierto. Admitir que el niño al que hemos arrullado es quien inflige sufrimiento a otros es uno de los desafíos más amargos para cualquier padre o madre. No obstante, abordar esta problemática desde la psicología es el único camino para detener el ciclo de violencia.

¿Por qué ocurre? Las raíces del comportamiento agresivo

El acoso no surge en el vacío. Según la Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura, los niños aprenden conductas mediante la observación y la imitación. Sin embargo, las razones son multifactoriales:

  • Necesidad de control y estatus: Un estudio publicado en The Journal of Early Adolescence sugiere que muchos acosadores utilizan la agresión como una herramienta social para ganar poder y visibilidad dentro de su grupo de iguales.
  • Falta de empatía o gestión emocional: La incapacidad para reconocer el dolor ajeno o regular la propia frustración suele estar presente.
  • Ambientes familiares disfuncionales o excesivamente rígidos: La exposición a la violencia doméstica o, por el contrario, la ausencia de límites claros, puede normalizar la conducta dominante.

El impacto en el núcleo familiar

Cuando el diagnóstico de «acosador» llega a casa, la familia experimenta un efecto de onda expansiva. Primero aparece la negación («Mi hijo no es capaz»), seguida de la vergüenza social. Los padres suelen aislarse por miedo al juicio de otros progenitores y de la escuela.

Psicológicamente, esto puede generar un clima de tensión constante, donde los padres oscilan entre el castigo severo y la sobreprotección compensatoria. La dinámica familiar se fractura, y a menudo surge el conflicto entre la pareja sobre quién tiene la culpa de la educación del menor.

Estrategias para abordar la situación como padres

Si has confirmado que tu hijo está acosando a otros, la intervención debe ser inmediata y firme, pero constructiva:

  1. Aceptación sin etiquetas: Es vital separar la conducta del ser. No es un «niño malo», es un niño que está teniendo «conductas inaceptables». Esto permite trabajar en el cambio sin destruir su autoestima.
  2. Responsabilidad, no solo castigo: El castigo retributivo suele generar más resentimiento. La psicología moderna apuesta por las consecuencias restaurativas. Si dañó la propiedad de alguien o su integridad emocional, debe realizar acciones que reparen activamente ese daño.
  3. Desarrollo de la Empatía Cognitiva: Según estudios de la Universidad de Cambridge, la empatía puede entrenarse. Ejercicios de toma de perspectiva («¿Cómo crees que se siente él cuando haces eso?») son fundamentales para reconectar al niño con la humanidad de su víctima.

Cómo tratar al niño acosador: Intervención profesional

La evidencia científica, como la presentada por el Programa Olweus (uno de los más eficaces a nivel mundial), indica que la intervención debe ser sistémica:

  • Terapia Cognitivo-Conductual: Para identificar los disparadores de la agresión y sustituirlos por respuestas asertivas.
  • Entrenamiento en habilidades sociales: Muchos acosadores en realidad no saben cómo liderar o interactuar de forma sana, recurriendo a la fuerza por carencia de herramientas comunicativas.
  • Supervisión y límites coherentes: Es imperativo que el niño sienta que sus acciones tienen un seguimiento real y que la impunidad no es una opción.

Un llamado a la acción

Como sociedad, tendemos a demonizar al acosador y victimizar a la familia de quien sufre. Pero ignorar al niño que agrede es condenarlo a convertirse en un adulto desadaptado, violento o infeliz. Un estudio longitudinal realizado por el psicólogo Dan Olweus demostró que los niños acosadores tienen un riesgo significativamente mayor de presentar antecedentes penales en la edad adulta si no son tratados a tiempo.

Abordar el problema hoy no es solo un acto de justicia para la víctima, sino un acto de amor y rescate para el propio hijo. La intervención temprana es la diferencia entre un error de juventud y un destino marcado por la oscuridad.

Recuerda siempre: El niño que hoy apaga la luz de un compañero, está condenando su propio futuro a vivir en las sombras.

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https://www.defensoria.unam.mx/web/publicaciones/UNA_VISION_COMPARADA.pdf#page=61

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

¡A MÍ ME HABLAS EN CRISTIANO! La evolución del lenguaje: de abuelos a centennials.

El lenguaje es como un río: nunca se detiene, siempre está cambiando. Lo que decimos y cómo lo decimos refleja tanto la época en la que vivimos como nuestra personalidad, entorno y tecnología. Si alguna vez has escuchado a un joven hablar y has sentido que estaba usando «otra lengua», ¡tranquilidad! No es cosa de ahora ni de esta generación; el lenguaje siempre ha evolucionado, adaptándose a los tiempos e inventando nuevas formas de comunicación.

Un repaso histórico: el lenguaje también fue joven

Vamos a viajar un poco al pasado. En la Edad Media, los trovadores popularizaron expresiones que los sabios de la época consideraban «vulgares». Más tarde, durante el Siglo de Oro, los jóvenes de entonces también usaban palabras y frases que sus mayores encontraban incomprensibles. Incluso en el siglo XIX surgieron expresiones como “guay” o “chachi” que hoy nos parecen de toda la vida, pero que en su momento fueron revolucionarias.

En los años 80 y 90, términos como “molar”, “tronco”, “colega” o “flipar” causaron cierto desconcierto entre quienes crecieron con “caray” o “estupendo”. La llegada de internet y los móviles aceleró aún más este proceso. De repente, palabras como “LOL” o “crush” se colaron en las conversaciones cotidianas y, hoy, son casi universales entre los adolescentes.

El lenguaje juvenil: evolución, no revolución

Las nuevas expresiones no surgen porque los jóvenes quieran romper con el pasado, sino porque buscan formas propias de identidad, pertenencia y creatividad. El lenguaje juvenil es un laboratorio de pruebas: se experimenta, se juega, se transforma. A veces, estas expresiones desaparecen rápidamente; otras, terminan integrándose en el habla común y pasan a formar parte del vocabulario de todos. No es algo exclusivo de la juventud actual: sucede en todas las épocas y en todas las lenguas.

Además, la llegada de las redes sociales ha hecho que los cambios lingüísticos se propaguen a una velocidad de vértigo. Lo que antes tardaba décadas en consolidarse, ahora puede dar la vuelta al mundo en cuestión de días.

20 expresiones juveniles que están «on fire»

A continuación, recopilamos 20 expresiones que hoy arrasan entre los más jóvenes en España. Si alguna te resulta extraña, ¡no te preocupes! Quizá dentro de unos años la uses tú también:

  1. Crush: Persona que te gusta o por la que sientes una atracción especial.
  2. Shippear: Desear que dos personas (reales o ficticias) sean pareja.
  3. Algo random: Algo inesperado o fuera de contexto.
  4. Hype: Emoción o expectación intensa por algo.
  5. FOMO: Miedo a perderse algo interesante o divertido.
  6. Stalkear: Investigar a alguien, sobre todo en redes sociales.
  7. LOL: Risa en internet, equivalente a “me parto de risa”.
  8. Fail: Fracaso, metedura de pata.
  9. Flexear: Presumir o alardear de algo.
  10. Salseo: Cotilleo o chisme jugoso.
  11. Full equip: Ir bien preparado, tener de todo.
  12. Chill: Tranquilo, sin agobios.
  13. Cringe: Algo que provoca vergüenza ajena.
  14. Spoiler: Revelar información clave de una serie, película o libro.
  15. Bro: Amigo, colega.
  16. Literal: Usado para enfatizar que algo es exactamente así, sin exageración.
  17. Alguien random: Persona o cosa inesperada o desconocida.
  18. Mood: Estado de ánimo.
  19. Glow up: Cambio físico o personal positivo.
  20. On fire: Estar en racha, hacerlo todo bien.

Conclusión: el lenguaje es una celebración del cambio

La evolución del lenguaje es una muestra de la creatividad humana y de la capacidad que tenemos para adaptarnos a los tiempos. Estas nuevas expresiones no sustituyen al idioma, sino que lo enriquecen, lo rejuvenecen y lo hacen más diverso. Así que, la próxima vez que escuches una palabra que no entiendes, recuerda: quizás sea solo cuestión de tiempo que se convierta en parte de tu vocabulario habitual.

Y si todo esto te ha dejado “cringe”, “random” o “on fire”, tranquilo: el lenguaje, como la moda, siempre vuelve… ¡aunque a veces lo haga en chándal y con calcetines blancos!

Glosario para entender cómo hablan los y las jóvenes de la generación Z
De ghosting a shippear: las palabras que usan los jóvenes de la Generación Z (y que sus padres no entienden)

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

La polarización social: impacto, mecanismos y caminos hacia la reconciliación

En los últimos años, la polarización social se ha convertido en un fenómeno omnipresente que atraviesa fronteras, ideologías y generaciones. Este proceso, definido como la tendencia de la sociedad a dividirse en grupos opuestos que mantienen posturas cada vez más extremas e irreconciliables, no solo afecta la esfera política, sino que penetra en el tejido de las relaciones interpersonales, generando tensiones y distanciamientos incluso en ámbitos tradicionalmente considerados seguros, como la familia o el círculo de amistades. Comprender los mecanismos y consecuencias de esta polarización es esencial para encontrar vías de superación y fortalecer la cohesión social.

Impacto en las relaciones interpersonales

La polarización no es un fenómeno abstracto; sus efectos se manifiestan en la vida cotidiana de las personas. Distintos estudios han evidenciado que los conflictos derivados de diferencias ideológicas han aumentado en frecuencia e intensidad, afectando negativamente la calidad de las relaciones personales. Según una investigación publicada en Science (Bail et al., 2018), la exposición a opiniones opuestas en redes sociales puede incrementar el rechazo hacia quienes piensan diferente, en lugar de fomentar la comprensión. Esta tendencia se traduce en discusiones familiares, rupturas de amistades y un clima general de desconfianza, que dificulta la cooperación y el diálogo.

Ejemplos cotidianos abundan: comidas familiares que derivan en tensiones por temas políticos, grupos de amigos que evitan ciertos asuntos para no generar malestar, o incluso la autoexclusión de espacios sociales por miedo al juicio o la confrontación. Así, la polarización erosiona la base de la convivencia, debilitando los lazos que sostienen la vida en comunidad.

Mecanismos que refuerzan la polarización

Diversos factores contribuyen a la intensificación de la polarización. Uno de los más destacados es el papel de las redes sociales, que, a través de algoritmos de recomendación, tienden a mostrar a los usuarios contenidos afines a sus creencias, reforzando el llamado «sesgo de confirmación». Este fenómeno, ampliamente documentado en el ámbito de la psicología social (Sunstein, 2017), lleva a las personas a buscar y valorar información que coincide con sus ideas previas, ignorando o rechazando la que las contradice.

Los medios de comunicación tradicionales tampoco son ajenos a este proceso. La tendencia a segmentar audiencias y ofrecer narrativas polarizadas contribuye a la creación de «cámaras de eco», donde las posturas opuestas rara vez se encuentran y el debate se sustituye por la reafirmación de convicciones. Un estudio de Pew Research Center (2020) señala que esta fragmentación mediática alimenta la percepción de que el «otro» es no solo diferente, sino potencialmente una amenaza.

Efectos psicológicos asociados

La polarización tiene un impacto significativo en la salud mental y el bienestar emocional de las personas. El estrés y la ansiedad derivados de la exposición constante a conflictos y discursos hostiles son efectos ampliamente reconocidos. Investigaciones recientes han mostrado que el tribalismo social —la tendencia a identificar fuertemente con un grupo y rechazar al otro— puede aumentar sentimientos de inseguridad e incluso de hostilidad (Iyengar & Westwood, 2015).

Además, el aislamiento social y la pérdida de referentes compartidos pueden generar una sensación de soledad y desarraigo. Un metaanálisis publicado en Nature Human Behaviour (2021) concluye que la polarización política está asociada con una mayor prevalencia de síntomas depresivos y una reducción en la satisfacción vital, especialmente en contextos donde el enfrentamiento es constante y la reconciliación parece inalcanzable.

Formas de combatir la polarización

Frente a este panorama, la ciencia propone diversas estrategias para mitigar la polarización y fomentar una sociedad más cohesionada. La educación en pensamiento crítico y alfabetización mediática se revela como una herramienta fundamental para que las personas puedan identificar sesgos y manipulación informativa. Programas de diálogo estructurado, como los desarrollados por la Universidad de Harvard (Paluck et al., 2019), han demostrado que el intercambio respetuoso de opiniones, en un marco de empatía y escucha activa, puede reducir prejuicios y abrir espacios de entendimiento.

Fomentar la empatía y la perspectiva múltiple, tanto en entornos educativos como en la vida cotidiana, ayuda a desactivar los mecanismos automáticos de rechazo y a reconocer la humanidad compartida más allá de las diferencias. La evidencia sugiere que pequeñas intervenciones, como la cooperación en proyectos comunes o la narración de experiencias personales, pueden ser muy efectivas para tender puentes y reconstruir la confianza (Broockman & Kalla, 2016).

Conclusión

La polarización social representa uno de los mayores retos de nuestro tiempo, pero también una oportunidad para repensar la manera en que nos relacionamos y construimos comunidad. Solo a través del compromiso colectivo con la educación, el diálogo y la empatía podremos superar las barreras que nos separan y avanzar hacia una convivencia más justa y solidaria. Porque, al final, lo que nos une es mucho más profundo que lo que nos divide: la esperanza de un futuro donde la diversidad sea fuente de riqueza, y no de enfrentamiento.

 Polarización política y medios de comunicación, su impacto en la democracia y en la sociedad – ProQuest
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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

Sé que tengo que hacerlo, pero, ¿por qué me cuesta tanto romper esta relación?

En el imaginario colectivo, el final de una relación suele asociarse con la aparición de conflictos insalvables o la ausencia de amor. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja: muchas personas permanecen en relaciones en las que ya no sienten nada por su pareja, atrapadas en una rutina emocional que parece imposible de romper. ¿Por qué resulta tan difícil dar el paso, incluso cuando el afecto se ha desvanecido? La respuesta, en gran parte, reside en los sesgos cognitivos que distorsionan nuestra percepción y justifican el inmovilismo, con consecuencias profundas para nuestro bienestar emocional.

La trampa de los sesgos cognitivos: ¿Por qué nos quedamos?

Los sesgos cognitivos son atajos mentales que nos ayudan a procesar la información de forma rápida, pero que a menudo nos llevan a errores de juicio. En el contexto de las relaciones, estos sesgos pueden convertirse en poderosos aliados de la inercia. El sesgo de coste hundido, por ejemplo, nos hace pensar que debemos seguir invirtiendo en una relación solo porque ya hemos invertido mucho tiempo, energía o emociones, aunque la situación sea insatisfactoria (Arkes & Blumer, 1985). Otro sesgo frecuente es el de confirmación, que nos lleva a buscar y recordar solo aquellos detalles que justifican nuestra decisión de quedarnos, ignorando las señales de insatisfacción o desamor.

La disonancia cognitiva, descrita por Festinger (1957), también juega un papel crucial: para evitar el malestar de reconocer que la relación ya no nos aporta felicidad, tendemos a minimizar los problemas o a sobrevalorar aspectos positivos que ya no existen. Estudios recientes en psicología social muestran que la presión social y el miedo al cambio refuerzan estos sesgos, dificultando aún más la toma de decisiones racionales (Joel et al., 2018). Así, la mente construye justificaciones que nos anclan en el pasado, aunque nuestro corazón haya partido hace tiempo.

Consecuencias personales de no romper a tiempo

La permanencia en una relación sin amor tiene efectos devastadores en el bienestar emocional. Diversas investigaciones han demostrado que la insatisfacción prolongada puede derivar en síntomas de ansiedad, depresión y baja autoestima (Kamp Dush & Amato, 2005). Además, se produce una pérdida progresiva de motivación y energía vital, así como una disminución de la capacidad para establecer vínculos sanos en el futuro. El miedo a estar solo o a enfrentar el duelo de la ruptura puede parecer abrumador, pero a largo plazo, quedarse por inercia suele resultar mucho más dañino.

La autopercepción también sufre: al anteponer las necesidades de la pareja o el miedo al qué dirán, se erosiona la identidad personal y la capacidad de tomar decisiones autónomas. Este estancamiento emocional puede afectar otras áreas de la vida, como el trabajo, las amistades y la salud física, generando un círculo vicioso del que resulta cada vez más difícil salir.

La importancia de irse antes de que sea demasiado tarde

Salir de una relación sin amor no es un acto de egoísmo, sino de responsabilidad emocional. Tomar la decisión a tiempo permite recuperar la autonomía, reconstruir la autoestima y abrirse a nuevas oportunidades de crecimiento personal. Numerosos estudios sugieren que quienes afrontan la ruptura de manera consciente experimentan, tras el duelo inicial, un aumento significativo en su bienestar y satisfacción vital (Tashiro & Frazier, 2003). Esperar demasiado solo agrava el sufrimiento y reduce la capacidad de reconstruir una vida plena.

10 estrategias prácticas para afrontar el proceso

  1. Reconoce tus emociones: Acepta que ya no sientes lo mismo y valida tus sentimientos sin juzgarte.
  2. Identifica los sesgos: Reflexiona sobre los pensamientos que te mantienen en la relación y cuestiona su validez.
  3. Busca apoyo externo: Habla con amigos, familiares o un profesional para ganar perspectiva y sentirte acompañado.
  4. Evita la idealización: Haz una lista honesta de los aspectos negativos y positivos de la relación.
  5. Proyecta tu futuro: Imagina cómo sería tu vida fuera de la relación y visualiza tus objetivos personales.
  6. Establece límites: Si decides romper, comunica tu decisión de forma clara y respetuosa.
  7. No temas la soledad: Aprovecha el tiempo para redescubrir tus intereses y fortalecer tu independencia.
  8. Cuida tu bienestar físico: Mantén hábitos saludables para gestionar el estrés y mejorar tu estado de ánimo.
  9. Permítete sentir: No reprimas el dolor de la ruptura; el duelo es parte del proceso de sanación.
  10. Aprende de la experiencia: Reflexiona sobre lo aprendido para evitar repetir patrones en el futuro.

Conclusión

Romper una relación cuando ya no se siente amor es un reto que pone a prueba nuestra mente y nuestro corazón. Los sesgos cognitivos pueden ser trampas sutiles que nos mantienen atados a lo conocido, pero reconocerlos es el primer paso hacia una vida más auténtica y plena. No hay mayor acto de valentía que elegir el propio bienestar y dar el paso antes de que sea demasiado tarde.

Porque quedarse donde no hay amor es renunciar a la posibilidad de volver a sentirlo.

 Consequences-of-relationship-status-and-quality-for-subjective-well-being.pdf
“I’ll never be in a relationship like that again”: Personal growth following romantic relationship breakups – Tashiro – 2003 – Personal Relationships – Wiley Online Library

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

¿Sabes qué quiere decir la “I” en LGBTIQ+?

Introducción: Definición y contexto científico de la intersexualidad

La intersexualidad es una condición biológica en la que una persona nace con características sexuales —como cromosomas, gónadas o genitales— que no encajan estrictamente en las definiciones típicas de masculino o femenino. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se estima que aproximadamente el 1,7% de la población mundial presenta rasgos intersexuales, lo que la convierte en una realidad más común de lo que se suele pensar. Estudios científicos, como los publicados por la Sociedad Europea de Endocrinología Pediátrica, han señalado que la intersexualidad abarca un amplio espectro de variaciones, incluyendo condiciones como el síndrome de insensibilidad a los andrógenos, la hiperplasia suprarrenal congénita y otras diferencias en el desarrollo sexual.

La inclusión de la ‘I’ en LGBTI: Historia y relevancia

La incorporación de la ‘I’ en las siglas LGBTI responde a la necesidad de reconocer y visibilizar a las personas intersexuales dentro del movimiento por la diversidad sexual y de género. Históricamente, el colectivo LGBTI centró su lucha en la orientación sexual y la identidad de género, dejando en segundo plano la variabilidad corporal. La inclusión de la intersexualidad en estas siglas es relativamente reciente y simboliza el avance hacia una visión más integradora, donde se reconoce que la diversidad sexual no se limita solo a la orientación o la identidad, sino también a la biología. Organizaciones como ILGA World y la Federación Estatal LGTBI+ han destacado la importancia de este paso para promover derechos y protección específica para las personas intersexuales.

Efectos de la intersexualidad en el individuo y la familia: Estudios y testimonios

Diversos estudios han analizado el impacto psicológico y social que la intersexualidad puede tener en las personas y sus entornos familiares. Investigaciones como la publicada en el Journal of Pediatric Endocrinology and Metabolism subrayan que la falta de información y el estigma social pueden generar sentimientos de aislamiento, ansiedad y baja autoestima. Las familias, por su parte, suelen enfrentarse a decisiones difíciles relacionadas con intervenciones médicas y la crianza, lo que puede generar estrés y necesidad de apoyo psicológico. Testimonios recogidos por organizaciones como Intersex Human Rights Australia ponen de relieve que el acompañamiento profesional y la información adecuada son claves para el bienestar tanto del individuo como de su familia.

Abordaje médico: Perspectivas científicas y éticas

El abordaje médico de la intersexualidad ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. Tradicionalmente, se recurría a intervenciones quirúrgicas y hormonales a edades tempranas para “normalizar” los cuerpos intersexuales. Sin embargo, estudios recientes y declaraciones de entidades como la Asociación Española de Pediatría abogan por una aproximación más cautelosa y centrada en el consentimiento informado, priorizando el bienestar psicosocial del paciente. El debate ético se centra en el respeto a la autonomía y la integridad corporal, recomendando posponer intervenciones irreversibles hasta que la persona pueda participar activamente en la toma de decisiones.

Importancia de la visibilización: Desafíos y avances sociales

La visibilización de la intersexualidad es fundamental para combatir la discriminación y promover el respeto a la diversidad humana. El desconocimiento y los prejuicios sociales han contribuido históricamente a la invisibilidad de las personas intersexuales, dificultando su acceso a derechos y servicios. Campañas de sensibilización, como las impulsadas por la ONU y diversas asociaciones europeas, han logrado avances significativos en la protección legal y el reconocimiento social. Aun así, persisten desafíos, como la formación de profesionales sanitarios y educativos, y la necesidad de políticas públicas inclusivas que garanticen la igualdad real.

Aclaraciones terminológicas: Diferencias con otros conceptos LGBT

Es crucial distinguir la intersexualidad de otros conceptos dentro del colectivo LGBT. Mientras que la intersexualidad se refiere a variaciones biológicas en el desarrollo sexual, la orientación sexual (lesbiana, gay, bisexual) alude a la atracción afectivo-sexual, y la identidad de género (transgénero) se relaciona con el sentido interno de ser hombre, mujer o de género no binario. Por tanto, una persona intersexual puede identificarse como hombre, mujer, trans o de cualquier orientación sexual, siendo la intersexualidad una dimensión corporal y no de identidad o atracción.

Recomendaciones: Películas, libros y documentales sobre intersexualidad

Para profundizar en la realidad intersexual, se recomienda el visionado de películas como “XXY” (2007), dirigida por Lucía Puenzo, que ofrece una mirada sensible y realista sobre la adolescencia intersexual. El libro “Intersex: (For Lack of a Better Word)” de Thea Hillman es una referencia clave en primera persona, y el documental “Intersexion” (2012), dirigido por Grant Lahood, recoge testimonios internacionales sobre la vida y los desafíos de las personas intersexuales. Estas obras contribuyen a la comprensión y empatía social, ofreciendo perspectivas diversas y rigurosas.

Conclusión

La intersexualidad nos invita a reflexionar sobre la riqueza de la diversidad humana y la importancia de construir una sociedad donde cada persona pueda ser aceptada y respetada tal como es. Como recuerda el activismo intersexual: “La belleza de la vida reside en la diferencia.

XXY – Wikipedia, la enciclopedia libre

Amazon.com: Intersex (For Lack of a Better Word): 9781933149240: Hillman, Thea: Libros

Intersexion (2012) – IMDb

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

Deepfake: nueva forma de violencia contra la mujer

La cantidad de pornografía deepfake creada aumentó un 464% de 2022 a 2023, un patrón alarmante según los datos que publicó el informe “State of Deepfakes”.

Es necesario abordar la problemática de los deepfakes pornográficos, destacando las cuestiones clave:

  1. Victimización de las mujeres: La mayoría del contenido pornográfico deepfake involucra a mujeres como víctimas, vulnerando su derecho a la propia imagen y transformándolas en objetos de consumo. 
  2. Mercado dirigido: Según el informe, el 99% del contenido pornográfico deepfake está protagonizado por mujeres. Además, existe un mercado enfocado principalmente en generar imágenes de mujeres desnudas dirigido, en gran medida, a atraer a los consumidores masculinos, que son los principales usuarios de pornografía.
  3. Consumo: La encuesta citada revela que casi la mitad de los hombres encuestados (48%) han visto pornografía deepfake al menos una vez y, la mayoría de estos usuarios, no sienten culpa por su consumo (74%). Esto indica una normalización del consumo de este tipo de contenidos, a pesar de su naturaleza problemática.
  4. Impacto social y de género: El uso de deepfakes con contenido sexual contribuye a generar un «terror sexual» hacia las mujeres, en un contexto de ciberacoso y doble moral social. Las mujeres que aparecen en estos vídeos suelen ser sancionadas socialmente de manera más severa que los hombres, reforzando desigualdades y estigmatizaciones.

Aunque las imágenes sean falsas, el efecto que generan es real. Es una nueva forma de ejercer violencia por medios digitales, ampliando tanto su alcance como consecuencias.  Teniendo en cuenta que la creación de imágenes sexuales creadas por inteligencia artificial (deepfakes sexuales), no se contempla hoy día como un delito específico en el Código Penal.

Es indudable que la ciberviolencia contra las mujeres tiene un efecto en su salud mental.

Ya existen investigaciones que hablan de altas tasas de problemas de salud mental como ansiedad, depresión, autolesiones y suicidio, con independencia de que sea una imagen/video deepfake o real. Esto afecta a la calidad de vida en las mujeres, impacto en su situación laboral y la atención médica y psicológica. 

No debemos olvidar que la construcción de la sexualidad femenina se ha desarrollado, durante mucho tiempo, desde la culpa y la vergüenza; mientras que la masculina desde la “conquista” y el logro. Las mujeres que han sido “conquistadas” han sido expuestas a vergüenza.

El patriarcado es un sistema que penaliza la libertad sexual de las mujeres y, cuando queda expuesta, comporta una sensación de violencia, miedo y pérdida de control; ya sea una exposición de contenido real o falso. Todo esto en un contexto actual de viralidad, donde el contenido circula muy rápido, la respuesta -aunque ágil- implica unos resultados deficitarios y el daño causado rara vez puede ser neutralizado.

No podemos mirar hacia otro lado, ante la existencia de una industria que explota la imagen y la dignidad de las mujeres,

https://www.securityhero.io/state-of-deepfakes/#deepfake-porn-survey

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

ANSIEDAD Y DECISIONES: CUANDO LA MENTE JUEGA EN TU CONTRA

¿Qué es la ansiedad?

Primero respóndete a esta pregunta, ¿alguna vez te has sentido atrapado entre dos opciones, con la cabeza llena de ‘¿y si…?’? Eso es la ansiedad metiéndose en tu “sala de juntas mental.” La solemos ver como algo negativo: nervios, preocupación, tensión, pero la ansiedad no es solo eso, es una emoción, es una respuesta natural del cuerpo y la mente antes situaciones amenazantes, estresantes o de incertidumbre.

Permite “reprogramar” (entendido como el proceso de modificar patrones de pensamiento, creencias, emociones o conductas) cómo procesamos la incertidumbre, el riesgo y el valor de las opciones. Cuando tenemos que tomar decisiones la ansiedad sesga la evaluación de amenazas y reduce la tolerancia a la incertidumbre.

Y, ¿qué es eso de la intolerancia a la incertidumbre?, es un rasgo común que aparece en diferente trastornos, por ejemplo, las rumiaciones aparecen en la depresión, la ansiedad o el trastorno obsesivo-compulsivo, que hace que reaccionemos con más miedo, más indecisión y más conductas de evitación cuando la información no es clara.

Entonces, ¿Qué cambios hay, cuando decidimos con ansiedad?:

1) Se produce una mayor aversión al riesgo. En experimentos en laboratorio, inducir la preocupación en personas con trastorno de ansiedad generalizada incrementa la aversión al riesgo, lo que no indica que no es solo el diagnóstico, sino el estado ansioso en sí el que empuja a elegir opciones “más seguras”. 

2) La toma de decisiones se vuelve más lenta. La ansiedad estado se asocia con más tiempo para decidir.

3) Aparece la evitación y las “conductas de seguridad”. La intolerancia a la incertidumbre, predice indecisión y conductas de seguridad en decisiones cotidianas, las vemos en las personas que buscan la confirmación de forma constante, por ejemplo cuando alguien pide opiniones de forma retórica antes de decidir reservar en un restaurante.

¿Qué puedo hacer para decidir mejor bajo la ansiedad?

1. Trabajar la intolerancia a la incertidumbre. A través de la terapia psicológica cognitivo-conductual, se puede reducir la incertidumbre, trabajando la exposición a esas situaciones.  

2. Diseñar entornos de decisión. Para ello se presenta la información con estructuras claras, escalas de riesgo comprensibles y límites de tiempo razonables que pueden disminuir la carga de intolerancia a la incertidumbre, y el tiempo de deliberación.

3. Entrenar en habilidades metacognitivas. Es decir, aprender a leer la ansiedad como una señal de duda, no como un peligro inminente. Así las decisiones se toman por valores, no por miedo.

En resumen, decidir con ansiedad es como conducir con el freno de mano puesto. No es que no llegues, sino que te desgastas más. Aprender a tolerar la incertidumbre es soltar ese freno, para avanzar hacia donde realmente quieres ir.

Referencias     

–   Induced worry increases risk aversion in patients with generalized anxiety disorder. Neuroscience Letters, 2024. 

–   The relationship between state anxiety of surrogate decision-makers and decision-making duration. Scientific Reports, 2025. 

–      Intolerance of uncertainty heightens negative emotional states and modulates behavior. Frontiers in Psychiatry, 2023. 

–  Intolerance of uncertainty predicts indecisiveness and safety behavior in real-life decision making. Experience-sampling study preprint/report, 2024. 

–    Acute stress differentially alters reward-related decision making and effort costs. PNAS Nexus, 2024. 

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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

La era de la desconexión social

El pasado año la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe que trata sobre una de las problemáticas más generalizadas: la desconexión social. La OMS considera que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social. La conexión social supone la clave para el tercer componente de esta definición. 

Para comprender este informe necesitamos conocer el concepto de desconexión social. Esta se produce cuando una persona no tiene suficiente contacto social, no se siente apoyada o cuando sus relaciones son tensas o negativas. La desconexión social puede manifestarse como soledad y aislamiento social. 

Aproximadamente, una de cada seis personas en el mundo se siente sola. 

Las causas de la soledad y el aislamiento se agrupan en cuatro: 

  1. Factores individuales:  cambios vitales, salud o expectativas sociales. 
  2. Factores comunitarios y ambientales: la falta de espacios públicos accesibles, infraestructura social y las desigualdades territoriales. 
  3. Factores sociales y estructurales: desigualdades socioeconómicas, la discriminación, estigmas relacionados con la soledad o crisis sociales. 
  4. Cambios tecnológicos y culturales: automatización de servicios, uso de inteligencia artificial, el uso excesivo de redes sociales y la aceleración del ritmo de vida.  

Estos factores actúan de manera combinada a lo largo de la vida de las personas. Como consecuencia, se observa un aumento del riesgo de padecer problemas graves de salud e incluso la muerte prematura. Entre 2014 y 2019 en el mundo se produjeron más de 871000 muertes relacionadas con la soledad. La soledad y el aislamiento social se relacionan con cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, hipertensión o diabetes, además de depresión, ansiedad e incluso pensamientos de autolesión o suicidio. 

A gran escala, la soledad afecta a comunidades y países enteros. No solo porque supone un costo de miles de millones en pérdidas de productividad y atención de salud, sino también porque cuando tenemos relaciones de confianza, creamos sociedades fuertes y resilientes.  

¿Cómo podemos mejorar esta situación?

Se pueden desarrollar programas que ayuden a reducir el estigma asociado a la desconexión social, movilización de apoyos y cambios de normativa. Ya hay países que trabajan en ello.  A nivel comunitario, se propone mejorar la infraestructura social, mejorando los espacios y servicios comunitarios. A nivel individual y relacional, el informe plantea la mejora en la formación en habilidades sociales y comunicativas, programas que promuevan la interacción social y la terapia o apoyo psicológico. 

La Comisión de Conexión Social de la OMS propone centrarse en cinco ámbitos importantes para reducir la desconexión social: 

  1. Políticas: Los gobiernos deben crear una política nacional que fomente la conexión social.  
  2. Investigación: La OMS debe ofrecer orientaciones claras, con base científica, sobre qué funciona a la hora de reducir el aislamiento social. 
  3. Intervenciones: ampliar las intervenciones eficaces en función de costos. 
  4. Medición y datos: disponer de mejores datos mundiales sobre la magnitud del problema y a quién afecta. 
  5. Participación: lograr la participación de todos los agentes fundamentales para que la conexión social se convierta en una prioridad.  

Debemos tener una imagen más ajustada de la desconexión social, dejar de asociarla solo a ciertas sociedades o al envejecimiento. Es una realidad que atraviesa todos los grupos sociales,  regiones y sectores, generando costes significativos. Tratarla debería ser un objetivo prioritario para crear sociedades más sanas.

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

MADRES SORDAS Y LACTANCIA: CÓMO DERRIBAR LAS BARRERAS INVISIBLES

Escribir este artículo nace después de haber visto la película “SORDA” de Eva Libertad, una película que recomiendo a todos. 

Para entender el tema que expongo a continuación, hay que intentar definir primero qué es la maternidad. La maternidad no es solo embarazo, parto y crianza. Son también emociones, dudas, apoyos, o la falta de ellos y, sobre todo, la forma en que la sociedad y el sistema sanitario acompañan a las madres. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando la madre es sorda?

Los estudios, lo confirman, estas madres se enfrentan a retos específicos que afectan a su bienestar mental y su experiencia con la lactancia. La mayoría de las madres sordas se encuentran con dificultades de comunicación con los profesionales sanitarios, lo que aumenta la sensación de aislamiento social, ansiedad y estrés, lo que dificultará con el inicio y continuidad de la lactancia.

Las investigaciones muestran niveles más altos de ansiedad y, mayores tasas de estrés perinatal entre madres con discapacidad auditiva comparadas con madres oyentes. La experiencia de no ser escuchada o comprendida por el personal sanitario puede contribuir a sentimientos de vulnerabilidad, baja autoestima como madre, miedo a tomar decisiones erróneas respecto a la alimentación del bebé, y sentimientos de culpa si no se logran los objetivos establecidos.

Imagina lo que significa intentar aprender a colocar al bebé al pecho, manejar una mastitis o conservar la leche… sin intérprete, sin recursos en lengua de signos, sin material visual claro. Al final, muchas acaban dependiendo de asociaciones o comunidades de personas sordas para resolver dudas, en lugar de contar directamente con su matrona o pediatra. Eso retrasa la ayuda profesional y aumenta la incertidumbre.

¿Qué hacen entonces estas madres?

La mayoría de ellas no les queda otra que depender de Asociaciones o Comunidades de sordos, y esto retrasa la búsqueda de ayuda profesional y aumenta la incertidumbre sobre la alimentación del bebé.

La buena noticia es que no hablamos de algo inevitable. Las investigaciones muestran que, cuando las madres sordas reciben información accesible, asesoramiento en lengua de signos o participan en grupos de apoyo dentro de su comunidad, la experiencia cambia radicalmente. La satisfacción aumenta, la lactancia se prolonga más tiempo y el bienestar materno mejora. Ofrecer estas medidas desde el embarazo y durante el puerperio disminuye la angustia, mejora la confianza materna y favorece prácticas de lactancia más seguras y satisfactorias.

Soluciones

El problema no es la sordera, sino un sistema que no se adapta.

  • Incorporar protocolos de accesibilidad a los servicios perinatales.
  • Intérpretes en consultas y hospitales.
  • Derivación a recursos comunitarios. 
  • Material en lengua de signos y 
  • Formar a los profesionales en diversidad y sensibilidad cultural.  

Bibliografía

  • Bieler, J., Stocker, D., & Gloor, C. (2024). Barriers to and facilitators of effective communication in perinatal care for women with hearing disabilities: A systematic review. BMC Pregnancy and Childbirth, 24(1), 45
  • Chin, N., & Cuculick, J. (2013). Deaf mothers and breastfeeding: Do unique features of the deaf community enhance breastfeeding success? Journal of Human Lactation, 29(4), 564–570.  
  • Mitra, M., Iezzoni, L. I., Zhang, J., Long-Bellil, L. M., Smeltzer, S. C., & Barton, B. A. (2015). Perspectives on breastfeeding among women with disabilities: Results of a national survey. Disability and Health Journal, 8(4), 586–594

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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).