Apoyo familiar trans: cómo acompañar bien en este proceso

El apoyo familiar trans es uno de los factores más protectores para la salud mental de una persona trans, especialmente durante etapas de visibilidad, exploración o transición social. Desde la psicología sabemos que el malestar no proviene de la identidad trans en sí, sino del impacto del rechazo, la invalidación, el miedo al juicio y el estrés de minorías. Por eso, acompañar bien desde la familia no consiste en tener todas las respuestas desde el primer día, sino en ofrecer seguridad emocional, escucha y disposición a aprender.

La evidencia reciente es clara: un estudio publicado en 2024 en JAMA Pediatrics observó que, cuando el entorno familiar es poco apoyador, ciertos hitos del desarrollo de la identidad de género se asocian con mayor riesgo de intento de suicidio y de huida del hogar; en cambio, los entornos familiares de apoyo amortiguan de forma significativa esos riesgos.

A nivel psicológico, acompañar implica validar la experiencia sin convertir cada conversación en un interrogatorio o en una discusión sobre si la identidad de la persona es “real”, “estable” o “demasiado rápida”. Validar no significa presionar, precipitar decisiones ni suponer que todo el proceso será lineal; significa transmitir un mensaje básico de seguridad: “no estás sola, no estás solo, no estás sole en esto”. Las guías internacionales de la World Professional Association for Transgender Health subrayan precisamente la importancia de un entorno afirmativo, individualizado y libre de prácticas que intenten forzar cambios de identidad o expresión. Del mismo modo, la American Psychological Association insiste en que la práctica psicológica con personas trans y de género diverso debe ser afirmativa, culturalmente competente y orientada a reducir daño, no a cuestionar la legitimidad de la identidad.

Una primera pauta práctica es cuidar el lenguaje cotidiano. Usar el nombre y los pronombres elegidos no es un gesto menor ni una concesión simbólica: es una forma concreta de reconocimiento interpersonal. En términos clínicos, este tipo de conductas reduce experiencias de rechazo, mejora la alianza familiar y favorece la regulación emocional. Junto a ello, conviene revisar pequeños comportamientos que a veces se normalizan en casa: bromas, comentarios sobre el cuerpo, comparaciones con el pasado, insistencia en explicar la identidad a terceros sin permiso o exposición innecesaria en reuniones familiares. El apoyo familiar trans también se expresa protegiendo la intimidad, preguntando cómo prefiere la persona ser nombrada en distintos contextos y evitando que la familia convierta su proceso en un tema público permanente.

También es importante reconocer que muchas familias atraviesan emociones intensas: miedo, confusión, culpa, duelo por expectativas previas o temor al estigma social. Tener estas reacciones no convierte automáticamente a una familia en rechazante; lo decisivo es qué hace con ellas. Cuando la angustia adulta se descarga sobre la persona trans mediante discusiones, silencios castigadores o intentos de control, el hogar deja de ser un espacio seguro. En cambio, cuando la familia busca información rigurosa, apoyo profesional y espacios propios para procesar sus dudas, disminuye la probabilidad de dañar la relación. Un artículo de consenso publicado en Pediatrics desarrolló orientaciones para madres, padres y cuidadores y destacó estrategias como la escucha abierta, la comunicación respetuosa, evitar la presión y aprender a navegar escuela, sistema sanitario y entorno social desde una posición de apoyo.

La investigación sobre factores protectores también apunta en la misma dirección. Una revisión sistemática publicada en 2024 sobre la experiencia adolescente LGBTIQ+ identificó el apoyo familiar, el apoyo escolar y las relaciones seguras como variables asociadas con menor depresión, menos ansiedad, menor riesgo suicida y mayor autoestima. Aunque no toda la evidencia se centra exclusivamente en población trans, el patrón es consistente: cuando una persona siente que su entorno cercano la reconoce y la protege, desciende la carga psicológica asociada al rechazo. Por eso, el apoyo familiar trans no debería limitarse a “aceptar en privado”, sino traducirse en conductas observables: defender a la persona ante comentarios transfóbicos, colaborar con el centro educativo, acompañar a citas profesionales si así lo desea y respetar su ritmo sin imponer plazos.

Conviene evitar algunos errores frecuentes.

Uno es pensar que acompañar significa dirigir el proceso.

Otro es buscar certezas absolutas antes de mostrar afecto.

Y otro, muy dañino, es acudir a enfoques que prometen “corregir”, “reorientar” o frenar la identidad de género.

Las principales guías clínicas y asociaciones profesionales desaconsejan estas prácticas porque incrementan el sufrimiento y deterioran la confianza. Acompañar bien desde la familia se parece más a sostener que a controlar: escuchar antes de responder, preguntar antes de suponer, reparar si se comete un error y mantener la relación por encima de la incomodidad inicial. Si en casa hay conflicto persistente, aislamiento, síntomas de ansiedad o depresión, autolesiones, ideas suicidas o un deterioro claro del vínculo, es recomendable buscar apoyo psicológico afirmativo con profesionales formados en diversidad sexual y de género.

En definitiva, el apoyo familiar trans no exige perfección, pero sí compromiso. Una familia puede no comprenderlo todo al principio y, aun así, convertirse en un factor de protección decisivo si ofrece respeto, escucha, aprendizaje y presencia estable. Desde una perspectiva psicológica, ese acompañamiento reduce el impacto del estrés de minorías y fortalece el bienestar, la autoestima y la sensación de seguridad. A veces, la ayuda más importante no es decir algo brillante, sino hacer sentir a la persona que su casa sigue siendo un lugar donde puede existir sin miedo.

Por último, cuidar la salud mental de forma práctica implica saber cuándo los hábitos ya no bastan. Si durante varias semanas aparecen tristeza intensa, ansiedad frecuente, apatía, insomnio, irritabilidad marcada, dificultad para funcionar en el trabajo o aislamiento progresivo, es recomendable consultar con un profesional. La prevención no sustituye a la atención clínica cuando esta es necesaria. La idea central es otra: no esperar al colapso para empezar a cuidarse. 

Estándares de Atención para la Salud de las Personas Transgénero y de Género Diverso, Versión 8 (WPATH)

Imagen de freepik

Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

Dislexia y logopedia: lo que toda familia debe saber

Para muchas familias, escuchar por primera vez hablar de dislexia y logopedia genera dudas, miedo y también alivio: por fin hay una explicación para esas dificultades con la lectura y la escritura que llevan tiempo observando.

La dislexia

Es una dificultad específica del aprendizaje de base neurobiológica que afecta sobre todo a la precisión lectora, la fluidez y la ortografía, y no tiene nada que ver con la inteligencia, la falta de interés o una mala crianza. Un niño con dislexia puede ser curioso, capaz y creativo, y aun así necesitar más tiempo para automatizar la lectura.

Desde la logopedia, esto se entiende como una dificultad en procesos lingüísticos que sostienen el lenguaje escrito, especialmente la conciencia fonológica, la relación entre sonidos y letras, la decodificación y, en algunos casos, la velocidad de acceso al léxico. Por eso, la evaluación logopédica no se limita a comprobar si el niño lee bien o mal, sino que analiza cómo procesa los sonidos del habla, cómo segmenta palabras, cómo reconoce patrones escritos y qué tipo de errores comete. Esta mirada es importante porque no todos los niños con dificultades lectoras presentan el mismo perfil. La evidencia científica respalda especialmente las intervenciones explícitas, sistemáticas y centradas en habilidades fonológicas y decodificación, ya que son las que ofrecen una base más sólida para mejorar la lectura.

En consulta, dislexia y logopedia significan acompañar al niño de forma estructurada, realista y respetuosa con su ritmo. La intervención suele incluir tareas para identificar, segmentar, unir, añadir o quitar sonidos; lectura de sílabas, palabras y pseudopalabras; trabajo de precisión y fluidez lectora; ortografía y, cuando hace falta, comprensión y vocabulario. No se trata de “hacerle leer más” sin sentido, sino de enseñarle de manera más eficaz, con objetivos concretos y una dificultad bien graduada. También es importante saber que la intervención no busca solo mejorar el rendimiento académico, sino reducir el desgaste emocional que a menudo acompaña a estas dificultades. Muchos niños con dislexia empiezan a pensar que no sirven, que siempre van más lentos o que nunca lo harán bien. Ahí la labor del logopeda también es clave: explicar qué ocurre, dar estrategias, reforzar avances reales y ayudar a que el esfuerzo tenga resultados visibles.

Además, dislexia y logopedia funcionan mejor cuando hay coordinación con la familia y con el colegio. Adaptaciones como dar más tiempo, reducir la carga de copia, no penalizar todos los errores ortográficos por igual o permitir otras formas de demostrar lo aprendido pueden marcar una gran diferencia en el día a día. Para padres y madres, una de las preguntas más habituales es cuándo conviene consultar. Algunas señales de alerta pueden ser la dificultad persistente para reconocer rimas, segmentar sílabas, asociar letras con sonidos, aprender palabras escritas frecuentes o leer con una lentitud muy llamativa para su edad.

Si estas dificultades se mantienen pese al apoyo escolar, es recomendable pedir una valoración especializada. Hablar de dislexia y logopedia también es hablar de prevención, detección temprana y acompañamiento. Cuanto antes se comprenda el perfil del niño, antes se podrá intervenir de forma ajustada y proteger su autoestima. En casa, ayuda mucho leer juntos, jugar con sonidos y palabras, celebrar los pequeños logros y evitar comparaciones con hermanos o compañeros. Lo más importante es que el niño no sienta que su dificultad define todo lo que es. Con apoyo adecuado, objetivos claros y una intervención basada en la evidencia, puede avanzar, aprender y desarrollar una relación más segura con la lectura y la escritura.

Imagen de azerbaijan_stockers en Magnific

Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

TRABAJO, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y MIEDO AL REEMPLAZO

La conversación sobre inteligencia artificial en el trabajo suele centrarse en productividad, innovación y eficiencia. Sin embargo, desde la psicología, el verdadero núcleo del problema no está solo en la tecnología, sino en lo que esta despierta en la mente humana: incertidumbre, pérdida de control, anticipación de amenaza y miedo al reemplazo. Cuando una persona empieza a preguntarse si su experiencia, su criterio o incluso su puesto pueden volverse prescindibles, no se activa únicamente una preocupación laboral; se activa también una respuesta emocional profunda vinculada con la identidad, la seguridad y el valor personal.

Ese miedo no nace de la nada. El World Economic Forum señaló en su Future of Jobs Report 2025 que la transformación laboral afectará al 22% de los empleos de aquí a 2030: se prevé la creación de 170 millones de nuevos puestos, pero también el desplazamiento de 92 millones. Además, el 86% de los empleadores espera que la inteligencia artificial y el procesamiento de información transformen su negocio en este mismo periodo. Estos datos no significan que el trabajo humano vaya a desaparecer, pero sí confirman que millones de personas perciben que el suelo bajo sus pies se está moviendo.

La Organización Internacional del Trabajo, en su actualización de 2025 sobre IA generativa y empleo, ofrece una conclusión especialmente relevante para la psicología: uno de cada cuatro trabajadores en el mundo está en una ocupación con algún grado de exposición a la IA generativa, pero el efecto más probable no es la eliminación masiva del empleo, sino la transformación de las tareas. En otras palabras, la amenaza psicológica no siempre proviene de perder el trabajo de forma inmediata, sino de no reconocer ya el propio papel dentro de él. Cuando cambian las funciones, cambian también las fuentes de competencia, autoestima y sentido de eficacia.

La investigación psicológica lleva décadas mostrando que la inseguridad laboral es un estresor poderoso. En 2025, la American Psychological Association informó que el 54% de los trabajadores estadounidenses dijo que la inseguridad laboral había tenido un impacto significativo en su estrés en el trabajo, y un 39% expresó temor a perder su empleo en los siguientes doce meses debido a cambios políticos y económicos. Entre quienes percibían cambios fuertes en sus organizaciones, aumentaban síntomas como la falta de energía, el agotamiento emocional y la dificultad para concentrarse. El hallazgo es importante: las personas no se derrumban solo por lo que ocurre, sino por lo que temen que pueda ocurrir.

Desde un punto de vista psicológico, el miedo al reemplazo por IA se parece a otras formas de amenaza anticipatoria. El cerebro humano tolera mejor una mala noticia concreta que una incertidumbre prolongada. No saber qué tareas serán automatizadas, qué habilidades seguirán siendo valiosas o cuánto tiempo queda para adaptarse genera hipervigilancia cognitiva. La persona comienza a leer cada cambio como una señal de peligro: una nueva herramienta, una reestructuración, una formación obligatoria o una caída de tareas rutinarias. Esa hipervigilancia erosiona la concentración, incrementa la ansiedad y puede llevar a una sensación persistente de fragilidad.

Hay además un aspecto más íntimo: para muchas personas, trabajar no es solo producir, sino confirmar quiénes son. El trabajo estructura el tiempo, organiza la autoestima y ofrece reconocimiento social. Por eso, cuando la IA amenaza con ejecutar más rápido tareas que antes daban prestigio, experiencia o estabilidad, algunas personas no solo sienten miedo profesional, sino también una herida narcisista: “si una máquina puede hacer esto, ¿qué valor tengo yo?”. Esta pregunta, aunque a veces no se verbalice, resulta central para comprender el malestar contemporáneo. La amenaza no siempre es económica; muchas veces es existencial.

La Organización Mundial de la Salud recuerda que los entornos laborales con baja sensación de control, sobrecarga, desigualdad y job insecurity constituyen factores de riesgo para la salud mental. Según este organismo, la depresión y la ansiedad provocan la pérdida de aproximadamente 12.000 millones de jornadas laborales al año y cuestan cerca de un billón de dólares en productividad perdida. El dato es revelador porque muestra que el problema no es individual ni anecdótico: cuando el trabajo se vive como amenaza constante, el cuerpo y la mente pagan la factura.

El contexto general tampoco ayuda. Gallup, en su State of the Global Workplace 2025, State of the Global Workplace 2025 Report  situó el compromiso global de los empleados en el 21%, con una caída particularmente notable entre managers. También estimó que la baja implicación laboral costó 438.000 millones de dólares en productividad. Aunque el desenganche no puede atribuirse solo a la IA, sí dibuja un escenario emocional propicio para que cualquier transformación tecnológica sea vivida con más temor que curiosidad. Una persona agotada, poco escuchada y emocionalmente desvinculada afronta peor cualquier cambio.

Por eso, la discusión seria sobre IA y empleo no debería limitarse a qué tareas desaparecerán, sino a cómo acompañar psicológicamente a quienes sienten que su lugar se vuelve incierto. La adaptación no depende solo de aprender nuevas herramientas, sino de preservar agencia, sentido de utilidad y confianza en la propia capacidad de reinventarse. Las organizaciones que comuniquen con claridad, formen con tiempo y reduzcan la incertidumbre protegerán algo más que resultados: protegerán la estabilidad mental de sus equipos. Porque el trabajador que teme ser reemplazado no necesita únicamente capacitación; necesita también certeza, reconocimiento y un horizonte posible.

La gran pregunta de esta época no es si la inteligencia artificial podrá hacer más cosas que nosotros, sino qué ocurrirá con una sociedad que empieza a medir el valor humano en términos de reemplazabilidad. Cuando el trabajo deja de ser un espacio de sentido y se convierte en una prueba constante de supervivencia, no solo se precariza el empleo: también se erosiona la identidad. Y una sociedad que debilita la identidad de quienes la sostienen termina volviéndose más eficiente, sí, pero también más frágil.

State of the Global Workplace 2025 Report

Imagen de kues1 en Magnific

Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

¿Qué es la “Píldora Negra Femenina”?

Desde hace unas semanas, se han popularizado videos en redes sociales sobre la “Píldora Negra” asociada a mujeres. Los videos hablan de comunidades digitales cerradas constituidas exclusivamente por mujeres. Estas comunidades defienden una visión del valor de la mujer y su éxito vital en base, casi exclusivamente, a su atractivo físico y a su genética. La filosofía de la “Píldora Negra Femenina” sostiene que el atractivo físico está predeterminado por la genética y que las personas eligen parejas basándose únicamente en rasgos físicos inamovibles. Tienen la creencia de que existe una jerarquía social basada en la belleza donde las mujeres consideradas «feas» son víctimas de prejuicios innatos e inevitables.

Esta ideología es una adaptación de la «píldora negra» masculina (originada en comunidades incels), pero con matices específicos para las mujeres. 

Las características físicas se dividen en dos tipos: «halos»y «failos»:

  • Los halos se refieren a las características físicas positivas que aumentan el atractivo general de una persona. Se relacionan con la idea de rasgos físicos superiores, gracias a los cuales se genera una percepción positiva en los demás, abriendo puertas sociales y vinculares. 
  • Los failos son rasgos físicos negativos que, según estas comunidades, disminuyen drásticamente el atractivo y destruyen el potencial de una persona. Estos generan un rechazo vincular y sexual.

Otro concepto clave de esta “filosofía” es el “Looksmaxxing”, básicamente implica maximizar el atractivo físico de una persona.

¿Cómo se consigue esto? Mediante dos tipos de estrategias: 

  1. El “Soft Maxing” (Mejora Suave): se refieren a cambios no invasivos y hábitos de estilo de vida para mejorar el atractivo físico. Son cambios más “accesibles” en un plano económico y de estrategia. Esto no quiere decir que sean saludables física o mentalmente. Es la “base” necesaria antes de considerar medidas más extremas. Ejemplos de este tipo de estrategias, aparecen a continuación:
    1. “Dieta y Ejercicio”: Bajar el porcentaje de grasa corporal para mejorar la definición facial y la estructura ósea. Por ejemplo, conseguir una mandíbula más marcada.
    2. Cuidado de la piel (Skincare): Rutinas interminables para mejorar la piel, eliminar el acné, etc.
    3. Estilo: Nuevos cortes de pelo, diseño de cejas y cambios en la forma de vestir.
    4. Postura: Correcciones para mejorar la presencia física. 
  2. Hard Maxing (Mejora Dura o Extrema): estos sí implican procedimientos invasivos, cirugías plásticas o acciones peligrosas para alterar la estructura ósea o facial, generalmente asociados a la búsqueda de la «cara perfecta». Ejemplos:

De nuevo, nos encontramos con una corriente que promueve el rechazo al físico de las mujeres. En una época en la que parece que el “body positive” y la diversidad de cuerpos parece que están perdiendo como movimientos, este tipo de filosofías suponen un caldo de cultivo para los trastornos de la conducta alimentaria y problemas emocionales, por no hablar, de nuevo, de una forma de ejercer violencia contra las mujeres. 

Cuidado con los hashtags #bp o #blackpill en contenido en redes relacionados con la “belleza” porque quizás estemos consumiendo contenido de este “culto” en internet. 

Imagen de v.ivash en Freepik

Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Maternidad y TEA: impacto del procesamiento sensorial en el embarazo, parto y lactancia

Vamos a recordar nuestro embarazo, las revisiones ginecológicas, el día del parto, y la lactancia. Quiero que cierres los ojos e intentes recordar las revisiones ginecológicas, sentarte en el potro, las eco vaginales, las transvaginales, el camino a la sala de partos o el quirófano, los olores, los colores, las palabras de las enfermeras, matronas, ginecólogos, etc. Algunas mujeres lo recuerdan como algo casi mágico y otras en cambio lo recuerdan con dolor, largo y casi inhumano. Pero alguna vez te has parado a pensar cómo pueden llegar a vivirlo las mujeres con Trastorno del Espectro Autista (TEA.)

La maternidad en mujeres con TEA implica afrontar las mismas exigencias biológicas que cualquier mujer, pero bajo un procesamiento sensorial, emocional y cognitivo diferente. Las revisiones ginecológicas, el parto y la lactancia suponen una carga de estímulos físicos y sociales que pueden resultar especialmente desreguladores. En este artículo intento que se analicen las principales dificultades asociadas al embarazo avanzado, al momento del parto y al inicio de la crianza.

Revisiones ginecológicas durante el embarazo: vulnerabilidad y sobrecarga

Cuando la mujer se queda embarazada, se requiere de un seguimiento obstétrico que implica exploraciones repetidas: tactos vaginales, ecografías transvaginales, monitorizaciones, análisis sanguíneos, etc., procedimientos habituales en obstetricia que pueden resultar incómodos o invasivos, y que en mujeres con TEA pueden convertirse en experiencias claramente desbordantes.  Se estima que hasta el 80% de las personas con TEA presentan alteraciones en el procesamiento sensorial (Ben-Sasson et al., 2009).

Imaginemos ahora un tacto vaginal, en la mujer puede llegar a ser molesto, en cambio en la mujer con TEA la hipersensibilidad táctil puede convertir esta vivencia en una experiencia invasiva intensa. Lo mismo ocurre con la hipersensibilidad auditiva, al escuchar el corazón del bebé. Para las madres, es un momento muy especial, lo mismo ocurre para las madres con TEA, sin embargo, en este caso el ruido del monitor fetal lo pueden percibir amplificado, ya que no solo hablamos de intensidad sino también de la frecuencia del sonido, es decir la cantidad de vibraciones (cuanto más rápida es la vibración, mayor es la frecuencia y más agudo es el sonido.) La hipersensibilidad interoceptiva (señales internas del cuerpo como los latidos, la respiración, el hambre, etc.,) puede aumentar la percepción de presión, distensión o dolor.

Para ayudar a estas mujeres, existen programas de habituación ginecológica donde se describe cómo la exposición progresiva y estructurada reduce la evitación médica. Sin embargo, en el embarazo real los tiempos no siempre permiten una desensibilización ideal. Esto coloca a muchas mujeres en una posición de alta vulnerabilidad emocional.

Además, las dificultades en función ejecutiva (Russell, 2000) pueden incrementar la ansiedad ante la incertidumbre de resultados médicos o cambios en el plan de parto. La anticipación visual y la explicación detallada de procedimientos —principios derivados del modelo TEACCH (Mesibov et al., 2004)— no son un lujo, son una necesidad clínica.

El momento del parto: una tormenta sensorial

El parto en sí es, fisiológicamente, una experiencia intensa, nos encontramos con:

  • Dolor visceral creciente.
  • Cambios bruscos de postura.
  • Contacto físico frecuente con profesionales, y también por estudiantes.
  • Luz intensa.
  • Olores hospitalarios.
  • Ruidos de maquinaria y conversaciones.
  • Cambios imprevistos (inducción, cesárea urgente).

Pero para una mujer con TEA puede convertirse en una tormenta sensorial. Imaginemos que tenemos hipersensibilidad táctil, nos cuesta asimilar que nos toquen, y estas mujeres viven cada monitorización como invasión corporal. Para quien presenta hipersensibilidad auditiva, el entorno hospitalario puede resultar ensordecedor, el ruido de los monitores, el personal médico hablando a veces chillando, el sonido del instrumental, etc. Si, además, existe necesidad marcada de control y predictibilidad, la incertidumbre del proceso puede disparar respuestas de ansiedad o incluso bloqueo conductual.

Cuando esta sobrecarga ocurre sin adaptación ni anticipación suficiente, aumenta el riesgo de vivencia traumática del parto. En mujeres con TEA, el estrés extremo puede favorecer respuestas de disociación como mecanismo defensivo ante la saturación sensorial. Además, la combinación de dolor, imprevisibilidad y falta de control puede incrementar el riesgo de síntomas compatibles con TEPT posparto. Si la experiencia fue caótica o mal comunicada, puede existir dificultad para integrar narrativamente después, perpetuando el malestar psicológico.

Por ello, no es infrecuente que mujeres con TEA describan el parto como una experiencia traumática, no necesariamente por el dolor físico, sino por la pérdida de control y la sobrecarga sensorial. Por mucho que les expliquemos la diferencia entre un parto vaginal y una cesárea, la realidad supera muchas veces la vivencia subjetiva. Es muy importante trabajar con estas mujeres la psicoeducación, explicarles paso a paso qué puede ocurrir, quién estará presente, cuánto puede durar cada fase, y luego cumplirlo en el ámbito hospitalario.

Además, el estilo comunicativo durante el parto tiene un impacto directo en la regulación emocional. En mujeres con TEA, el lenguaje ambiguo o metafórico puede resultar desestabilizador bajo dolor intenso. Expresiones como “ahora viene lo peor”, “empuja fuerte” o “relájate” pueden generar confusión si no se acompañan de instrucciones concretas y secuenciales. La comunicación debe ser clara, literal y estructurada, indicando qué va a ocurrir, durante cuánto tiempo y qué se espera exactamente de la madre en cada momento.

Otro punto muy importante es el del consentimiento informado, pues este debe ser especialmente cuidadoso. No basta con firmar; es imprescindible comprobar la comprensión real bajo estrés.

La transición inmediata: contacto piel con piel y regulación

Una vez hemos dado a luz, se promueve el contacto piel con piel, este contacto debería ser al menos de dos horas seguidas sin interrupciones, ya que permite estabilizar la respiración, temperatura, frecuencia cardíaca y el azúcar del bebé, además de potenciar el vínculo afectivo y la lactancia materna. Desde la neurobiología es muy beneficioso, sin embargo, desde el punto de vista sensorial en estas madres, puede resultar ambivalente.

El contacto continuo, la temperatura corporal del bebé, su llanto agudo y los movimientos impredecibles pueden generar sobrecarga en mujeres con hipersensibilidad táctil y auditiva. Esto no debe interpretarse como una falta de vínculo, solo implica que el sistema nervioso de estas mamás procesa la estimulación de manera diferente. Además, las interpretaciones sociales de estas posibles reacciones “no parece emocionada” o “qué madre más fría”, añaden presión emocional innecesaria. Es fundamental saber diferenciar regulación sensorial de vinculación afectiva

Lactancia materna: estímulo constante, demanda constante

Para las madres, la lactancia supone:

  • Succión repetitiva.
  • Estimulación continua del pezón.
  • Cambios hormonales bruscos.
  • Falta de sueño.
  • Ritmo impredecible de tomas.

En madres con hipersensibilidad táctil, la succión puede resultar dolorosa incluso cuando técnicamente es correcta. En mujeres con dificultades interoceptivas, las sensaciones corporales asociadas a la subida de la leche pueden resultar desconcertantes. Es necesario informar y respetar las decisiones personales. La maternidad en TEA requiere exactamente de respeto informado. Forzar la lactancia en una madre que experimenta sobrecarga severa puede aumentar el riesgo de ansiedad o depresión posparto.

Muchas madres con TEA describen algo similar a lo que en la literatura anglosajona se denomina D-MER (Dysphoric Milk Ejection Reflex). No siempre es eso, pero la descarga sensorial + hormonal puede vivirse como malestar emocional súbito.

Para ello el apoyo debe centrarse en:

  • Explicar opciones (lactancia mixta o artificial).
  • Ajustar entornos (luz tenue, reducción de ruido).
  • Permitir pausas sensoriales.

En este apartado también podemos hablar del tema de la privación de sueño. La crianza temprana implica la fragmentación del sueño. La falta de descanso afecta significativamente a cualquier madre, pero especialmente a la mujer con TEA especialmente en la regulación emocional y en la función ejecutiva. Esto es sencillo de entender, si ya existe tendencia a la sobrecarga sensorial, la falta de sueño y la estimulación constante pueden generar irritabilidad, llanto frecuente o necesidad de aislamiento, y esto ser malinterpretado por el entorno como rechazo al bebé, cuando en realidad es una respuesta neurofisiológica ante la saturación.

En esta etapa la implicación del entorno, especialmente del padre, puede ayudar considerablemente a solucionar este problema. Por ello es muy importante que el padre y el entorno más cercano también reciba psicoeducación al respecto.

 Conclusión

El parto y la maternidad en mujeres con TEA no son problemáticos por definición, el problema radica en ignorar su sistema nervioso que responde de forma diferente a la estimulación. Por tanto, no necesitan un parto distinto en el plano médico, solo un entorno distinto en lo sensorial y lo comunicativo. Si nos esforzamos por crear una estructura, nos anticipamos y trabajamos en terapia la exposición gradual, veremos que se reduce significativamente la ansiedad de estas mamás. Es decir, aplicado al parto y al posparto:

  • Plan de parto sensorial (controlar la luz, el ruido y el número de personas).
  • Dar una información clara y secuencial.
  • Tener un profesional de referencia estable.
  • Crear espacios de recuperación con baja estimulación.

Referencias

·   García-Primo, P., et al. (2021). Perfil sensorial en personas con trastorno del espectro del autismo: implicaciones clínicas. Revista de Neurología, 72(Supl 1), S45–S53.

·   Canals, J., & Hernández-Martínez, C. (2020). Alteraciones sensoriales en el TEA y su impacto funcional. Anales de Pediatría, 93(5), 345.e1–345.e8.

·   Olza, I. (2020). Psicopatología perinatal y experiencia subjetiva del parto. Clínica y Salud, 31(3), 115–122.

·   Olza, I., & Fernández-Sánchez, M. (2021). Parto y trauma psicológico: revisión clínica. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 41(139), 87–102.

·   Autismo España (2022). Mujeres y TEA: necesidades específicas en salud y maternidad. Informe técnico.

·   López-Díaz, Á., & Pérez-Martín, J. (2021). Barreras en la atención sanitaria a mujeres con TEA en España. Revista Española de Discapacidad, 9(2), 55–72.

·   Samuel, P., Yew, R. Y., Hooley, M., Hickey, M., & Stokes, M. A. (2022). Sensory challenges experienced by autistic women during pregnancy and childbirth: a systematic review. Archives of Gynecology and Obstetrics.

·   Hampton, S., Allison, C., Baron-Cohen, S., & Holt, R. (2022). Autistic People’s Perinatal Experiences II: A Survey of Childbirth and Postnatal Experiences.

·   Hampton, S., Baron-Cohen, S., & Holt, R. (2022). A qualitative exploration of autistic mothers’ experiences during pregnancy.

·   Grant, A., Goy, R., McDonnell, E., & DeLucia, M. (2022). Autistic women’s views and experiences of infant feeding.

·   Westgate, V. & O’Mahen, H. (2024). Autistic Women’s Experiences of the Perinatal Period.

Imagen de wirestock en Freepik

Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

The Global Rape Academy: Not all men?

Una investigación de la CNN ha dejado al descubierto una “Academia de Violación Global” (The Global Rape Academy).

Aunque la noticia es del 26 de marzo, se ha popularizado durante la semana pasada en las redes de nuestro país. He tardado una semana en poder escribir sobre ello, tras intentar procesar mis emociones. Es complicado no escribir de este tema desde la rabia, tristeza o miedo; por lo que me disculpo -por adelantado- si mis emociones afloran durante el escrito. 

Esta investigación se basa en el descubrimiento de escalofriantes chats grupales, en los cuales,  los hombres, se incitan mutuamente a drogar y agredir sexualmente a sus parejas e intercambian consejos para salir impunes.

Nuestro mundo cambia en 2024 con el caso de Giséle Pelicot.

Su marido, a través de una supuesta web de citas, en una sala llamada «Without Her Knowledge» (Sin su conocimiento), contactó con decenas de hombres para instigar las violaciones de su esposa. No olvidemos que ella estaba drogada e inconsciente y, en este estado, fue violada más de 200 veces, por aproximadamente 70 hombres, de los cuales no todos pudieron ser localizados por la policía.  Este caso puso de relieve este oscuro lugar de internet, aunque la web fue clausurada, el comportamiento no desapareció. 

Esta investigación de CNN -que duró varios meses- deja al descubierto un mundo donde la mercantilización y amplificación de la violencia sexual contra las mujeres está en auge. 

Entre los descubrimientos de esta investigación, está Motherless.com (una web pornográfica) que alberga más de 20.000 vídeos de contenido supuestamente erótico, subidos por los usuarios, con cientos de miles de visualizaciones. Este sitio registró alrededor de 62 millones de visitas solo en febrero, para que os hagáis una idea aproximada de la cantidad de personas puede ser equivalente al sumatorio de la población masculina de España, Francia y Portugal. Esta web se describe a sí misma como un «servidor de archivos moralmente libre donde se aloja permanentemente cualquier contenido legal». La legalidad de parte del material publicado es muy cuestionable. El contenido supuestamente erótico se clasifica mediante etiquetas descriptivas como #desmayo, #revisiónocular, #incestoreal, #estrangulado, #chantaje, #dormir, etc. En estos vídeos, los hombres se graban levantando los párpados cerrados de las mujeres para demostrar que están dormidas o sedadas, algunos vídeos de este tipo han superado las 50.000 visualizaciones. Dentro de la comunidad de «dormir» de Motherless los miembros intercambian consejos sobre cómo drogar a sus parejas.

En el grupo de chat (de Telegram) «Zzz» hacen lo mismo.

Un usuario afirmaba dirigir un negocio de venta y envío de «líquidos para dormir» a cualquier dirección del mundo. El hombre indicaba en su cuenta de Telegram, que una botella del líquido costaría 150 euros, el cual era insípido e inodoro. «Tu esposa no sentirá nada y no recordará nada», afirmaba. Para los usuarios de la comunidad en línea de «pornografía del sueño», la emoción del abuso no reside solo en el acto en sí, sino en la dinámica colectiva que lo rodea, explicó Annabelle Montagne, psicóloga que evaluó a la mitad de los hombres condenados en el juicio de Pelicot, incluido Dominique.

Dentro de estos grupos, el video es el elemento dominante. Algunos usuarios anunciaban retransmisiones en vivo, mostrando el abuso de mujeres drogadas en tiempo real, por 20 dólares por espectador, siendo las criptomonedas el medio de pago preferido.

Los hombres de estos grupos operan protegidos por el anonimato de internet. Pero también encuentran un sentido de comunidad y una camaradería perversa, al normalizar el abuso. Dentro de estos sitios, existe esta noción de “hermandad», los participantes crean vínculos que satisfacen y refuerzan sus necesidades narcisistas.

Según los expertos, algunas formas de pornografía han normalizado, durante mucho tiempo, la violencia contra las mujeres como entretenimiento y los algoritmos, que favorecen el contenido extremo, impulsan aún más el material de explotación hacia las mujeres.  Esta investigación es la prueba de que la violencia contra las mujeres no desapareció, solo se modernizó. 

Mientras tanto, el panorama de las agresiones sexuales facilitadas por drogas sigue evolucionando, con los perpetradores recurriendo a medicamentos recetados más accesibles que actúan rápidamente y dejan pocos rastros en el organismo, a diferencia de las drogas utilizadas en el pasado para la violación. Esto dificulta que estos casos lleguen a juicio. Muchos casos no se denuncian porque las víctimas sienten vergüenza, culpa o responsabilidad percibida; o porque tienen recuerdos limitados de la agresión.

McGlynn, profesora de derecho, declaró que, si bien la ley generalmente está bien preparada para abarcar la gama de delitos cometidos por hombres que drogan y violan a sus parejas, el fenómeno global en línea persiste debido a la reticencia de los gobiernos a atacar lo que ella considera el núcleo del problema: las plataformas en línea.

¿Qué se necesita de los hombres? ¿Cómo reaccionar a los “yo no haría eso”? 

Ya no basta con decir “yo no soy así”, es necesario confrontarlo, denunciarlo, romper el grupo, señalar al amigo que lo hace, no reír la broma, no compartir el link, no mirar hacia otro lado. La neutralidad masculina también protege a los agresores. Porque este tema no es solo de mujeres. Sí, afecta de manera desproporcionada a las mujeres; pero es un ejemplo de cómo se socializa a los hombres en la complicidad, la indiferencia o el silencio. Si la sociedad hace que los hombres miren hacia otro lado, la violencia no desaparecerá. Esto no va de “deseo”, va de deshumanización, de hombres que convierten a una mujer en un objeto porque creen que pueden. 

La delegación de Mujer de la ONU ya alerta de que la violencia mediada por la tecnología contra mujeres y niñas alcanza rangos altísimos y, casi la mitad de ellas, no cuenta con protección suficiente frente al abuso digital. Hay estudios que cifran que el 99% de las víctimas del abuso sexual con deepfakes íntimos retratan a mujeres, el 77% de las mujeres evitan expresar sus opiniones públicamente en medios online por miedo al abuso. La tecnología no inventó la misoginia, solo la escaló. 

https://edition.cnn.com/interactive/2026/03/world/expose-rape-assault-online-vis-intl/index.html

Imagen de rawpixel.com en Freepik

Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Infancia y dolor crónico en familia: impacto en salud mental

Cuando pensamos en el dolor crónico, solemos centrarnos en quien lo padece, y esto es un error, ya que este problema de salud va mucho más allá de la persona, afecta profundamente a todo el entorno familiar, especialmente a los hijos. En los últimos años, la psicología ha puesto el foco en estos niños y adolescentes, y lo que vemos es claro, convivir con un padre o una madre con dolor crónico puede influir en su desarrollo emocional, social e incluso físico. 

El dolor crónico es aquel que persiste durante meses o años y suele ir acompañado de fatiga, irritabilidad, ansiedad o depresión. En la mayoría de los casos esto puede dificultar la disponibilidad emocional del progenitor. No debemos entenderlo como falta de afecto, sino una limitación real.  Hay días en los que el dolor reduce la paciencia, la energía o la capacidad de atención. Para un niño, esto puede traducirse en confusión, inseguridad o sensación de inestabilidad.

La evidencia científica indica que estos niños presentan, en promedio, mayor riesgo de desarrollar dificultades emocionales como ansiedad o tristeza persistente (Cáceres-Matos et al., 2019). También pueden mostrar mayor sensibilidad al estrés o dificultades en la regulación emocional. En la mayoría de los casos, no es el dolor en sí lo que más impacta, sino el clima emocional que se genera alrededor de él.

Muchos de estos niños no comprenden bien lo que ocurre en casa. Los más pequeños, en particular, pueden interpretar el dolor como una enfermedad constante o incluso sentirse responsables de lo que sucede. Por eso, la comunicación clara y adaptada a la edad es un factor protector clave.

Otro fenómeno clave es la “parentificación”, es decir, cuando los niños asumen roles que no les corresponden por edad. Por ejemplo, pueden encargarse de tareas domésticas o cuidar emocionalmente al progenitor. Esto tiene una doble cara, por un lado, puede fomentar la madurez y la empatía, pero también puede generar sobrecarga emocional si se mantiene en el tiempo.

Uno de los hallazgos más interesantes de la investigación es la llamada transmisión intergeneracional del dolor. Los hijos de padres con dolor crónico tienen más probabilidades de desarrollar problemas similares en el futuro (Stone & Wilson, 2016). ¿Significa que es inevitable? No.

Entran en juego no solo los factores biológicos, sino también el aprendizaje. Es decir, los niños observan cómo sus padres interpretan y reaccionan al dolor, y pueden interiorizar esas formas de afrontarlo. Por ejemplo, si el dolor se vive con miedo, evitación o catastrofismo, es más probable que el niño adopte esas mismas respuestas. En cambio, si se promueve una actitud de afrontamiento activo y realista, el impacto puede ser mucho menor (Miró et al., 2018).

¿Qué podemos hacer en estos casos? 

El entorno familiar juega un papel clave. Mantener una comunicación clara, ofrecer apoyo emocional y sostener cierta estabilidad ayuda a reducir el impacto del dolor crónico en los hijos. No se trata de eliminar el problema, sino de aprender a gestionarlo dentro del hogar. Además, entrenar a los niños en la identificación y regulación emocional les permite comprender mejor lo que sienten y responder de forma más adaptativa, reduciendo la sobrecarga emocional. (Ferrer Peñafiel, 2019).

También es importante destacar que no todos los hijos de padres con dolor crónico desarrollan dificultades. Muchos muestran una notable capacidad de adaptación. La resiliencia, es decir, la habilidad para afrontar situaciones adversas puede fortalecerse cuando el niño cuenta con otros apoyos como otro cuidador disponible, familiares, profesores o incluso amigos.

En este sentido, la intervención psicológica no debe centrarse únicamente en la persona con dolor, sino en la familia como sistema. Programas de psicoeducación, apoyo emocional, mejora de la comunicación familiar, entrenamiento en identificación y regulación emocional han demostrado ser útiles para reducir el impacto en los hijos.

Conclusión

En conclusión, crecer con un padre o madre con dolor crónico puede suponer un desafío importante, pero no determina el futuro del niño. Comprender lo que ocurre, hablarlo abiertamente y ofrecer apoyo adecuado puede marcar una gran diferencia. La clave no solo está en el dolor, sino en cómo la familia aprende a convivir con él.

Referencias

  • Cáceres-Matos, R., Gil-García, E., Barrientos-Trigo, S., Porcel-Gálvez, A. M., & Cabrera-Troya, J. (2019). Consecuencias del dolor crónico en la infancia y adolescencia. Gaceta Sanitaria, 33(3), 272–279. 
  • Ferrer Peñafiel, L. (2019). ¿Existe relación entre el apoyo familiar y el dolor crónico? Una revisión bibliográfica. Universidad de las Islas Baleares. 
  • Miró, J., McGrath, P. J., & Finley, G. A. (2018). Psicología del dolor crónico infantil. Sociedad Española del Dolor. 
  • Stone, A. L., & Wilson, A. C. (2016). Transmission of risk from parents with chronic pain to offspring: An integrative conceptual model. Pain, 157(12), 2628–2639. 

Imagen de bristekjegor en Freepik

Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

¿Son las bebidas energéticas un problema para los jóvenes?

Hace unas semanas La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (CEAPA) lanzó una campaña con el lema “Dan la lata, no alas”; en ella, conciencian sobre lo que se ha convertido en un problema para los jóvenes: el consumo de bebidas energéticas. 

Esta acción destaca la normalización social del consumo de este tipo de bebidas que generan efectos negativos sobre el sueño, rendimiento escolar, estado emocional, salud mental y física de los jóvenes Este tipo de productos contienen en altas dosis cafeína, azúcares y otros estimulantes, que ya han demostrado ser perjudiciales en la infancia y adolescencia. 

Hay poca información y por ello, muchas familias desconocen los efectos secundarios del consumo. Tenemos que desmitificar la idea de que son “simples refrescos”. Una lata de este tipo de bebidas puede contener entre 70 y 80 mg de cafeína (esto equivale al consumo de dos o tres cafés). Por otro lado el azúcar, entre 27 y 35 g, lo que supone más del 100% de la ingesta diaria recomendada para menores. Por último, suelen incluir otros estimulantes como taurina, guaraná o ginseng, sustancias para las que no existe una regulación específica en población infantil y adolescente.

En el campo de la salud, los efectos son diversos. En primer lugar nos encontramos ante el insomnio, la falta de descanso provoca cansancio acumulado y afecta directamente a la memoria, la concentración y el estado de ánimo. A continuación, también se destacan  ansiedad, nerviosismo e irritabilidad; con manifestaciones frecuentes como cambios bruscos de humor, agresividad o inquietud constante que pueden estar directamente relacionados con el consumo de bebidas energéticas.

Siguiendo con los efectos en salud mental y física, tenemos la dependencia, la cafeína genera tolerancia e impulsa al aumento progresivo de la cantidad consumida para lograr el mismo efecto. A nivel académico, el informe destaca efectos como bajo rendimiento escolar, los jóvenes que consumen este tipo de bebidas obtienen peores resultados académicos, en gran medida debido a la alteración del sueño y al impacto negativo sobre los procesos de aprendizaje.

Los datos actuales son alarmantes. El 47,7% de los y las adolescentes de entre 14 y 18 años consume bebidas energéticas de forma regular, mientras que el 38% de los y las menores de 12 y 13 años ya las ha probado. Sin tener en cuenta la combinación con el alcohol, uno de cada diez menores de 12 años reconoce haberlas mezclado con bebidas alcohólicas, porcentaje que asciende al 19,5 % entre los adolescentes.

La campaña entiende a la familia como primera barrera de protección frente al consumo de bebidas energéticas, centrándose en tres ejes: 

  1. Informarse y reconocer las señales: signos de insomnio, irritabilidad, nerviosismo constante, descenso del rendimiento escolar o la petición frecuente de dinero para comprar estas bebidas. 
  2. Hablar con los hijos/as: hablar abiertamente con los hijos e hijas, explicándoles qué contienen realmente estos productos y desmontar su mensaje publicitario.
  3. Establecer límites claros desde el ejemplo: no permitir su consumo en casa, ofrecer alternativas saludables y fomentar hábitos que realmente mejoran la energía.

El ejemplo adulto resulta clave, si las personas adultas no las consumen, los menores difícilmente las percibirán como algo normal.

Imagen de freepic.diller en Freepik

Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Mi hijo es un acosador: la otra cara del bullying

Recibir la noticia de que un hijo es la víctima de acoso escolar es devastador; sin embargo, descubrir que tu hijo es el acosador provoca una fractura emocional distinta, cargada de culpa, negación y desconcierto. Admitir que el niño al que hemos arrullado es quien inflige sufrimiento a otros es uno de los desafíos más amargos para cualquier padre o madre. No obstante, abordar esta problemática desde la psicología es el único camino para detener el ciclo de violencia.

¿Por qué ocurre? Las raíces del comportamiento agresivo

El acoso no surge en el vacío. Según la Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura, los niños aprenden conductas mediante la observación y la imitación. Sin embargo, las razones son multifactoriales:

  • Necesidad de control y estatus: Un estudio publicado en The Journal of Early Adolescence sugiere que muchos acosadores utilizan la agresión como una herramienta social para ganar poder y visibilidad dentro de su grupo de iguales.
  • Falta de empatía o gestión emocional: La incapacidad para reconocer el dolor ajeno o regular la propia frustración suele estar presente.
  • Ambientes familiares disfuncionales o excesivamente rígidos: La exposición a la violencia doméstica o, por el contrario, la ausencia de límites claros, puede normalizar la conducta dominante.

El impacto en el núcleo familiar

Cuando el diagnóstico de «acosador» llega a casa, la familia experimenta un efecto de onda expansiva. Primero aparece la negación («Mi hijo no es capaz»), seguida de la vergüenza social. Los padres suelen aislarse por miedo al juicio de otros progenitores y de la escuela.

Psicológicamente, esto puede generar un clima de tensión constante, donde los padres oscilan entre el castigo severo y la sobreprotección compensatoria. La dinámica familiar se fractura, y a menudo surge el conflicto entre la pareja sobre quién tiene la culpa de la educación del menor.

Estrategias para abordar la situación como padres

Si has confirmado que tu hijo está acosando a otros, la intervención debe ser inmediata y firme, pero constructiva:

  1. Aceptación sin etiquetas: Es vital separar la conducta del ser. No es un «niño malo», es un niño que está teniendo «conductas inaceptables». Esto permite trabajar en el cambio sin destruir su autoestima.
  2. Responsabilidad, no solo castigo: El castigo retributivo suele generar más resentimiento. La psicología moderna apuesta por las consecuencias restaurativas. Si dañó la propiedad de alguien o su integridad emocional, debe realizar acciones que reparen activamente ese daño.
  3. Desarrollo de la Empatía Cognitiva: Según estudios de la Universidad de Cambridge, la empatía puede entrenarse. Ejercicios de toma de perspectiva («¿Cómo crees que se siente él cuando haces eso?») son fundamentales para reconectar al niño con la humanidad de su víctima.

Cómo tratar al niño acosador: Intervención profesional

La evidencia científica, como la presentada por el Programa Olweus (uno de los más eficaces a nivel mundial), indica que la intervención debe ser sistémica:

  • Terapia Cognitivo-Conductual: Para identificar los disparadores de la agresión y sustituirlos por respuestas asertivas.
  • Entrenamiento en habilidades sociales: Muchos acosadores en realidad no saben cómo liderar o interactuar de forma sana, recurriendo a la fuerza por carencia de herramientas comunicativas.
  • Supervisión y límites coherentes: Es imperativo que el niño sienta que sus acciones tienen un seguimiento real y que la impunidad no es una opción.

Un llamado a la acción

Como sociedad, tendemos a demonizar al acosador y victimizar a la familia de quien sufre. Pero ignorar al niño que agrede es condenarlo a convertirse en un adulto desadaptado, violento o infeliz. Un estudio longitudinal realizado por el psicólogo Dan Olweus demostró que los niños acosadores tienen un riesgo significativamente mayor de presentar antecedentes penales en la edad adulta si no son tratados a tiempo.

Abordar el problema hoy no es solo un acto de justicia para la víctima, sino un acto de amor y rescate para el propio hijo. La intervención temprana es la diferencia entre un error de juventud y un destino marcado por la oscuridad.

Recuerda siempre: El niño que hoy apaga la luz de un compañero, está condenando su propio futuro a vivir en las sombras.

JCDv78n03summer00 
https://www.defensoria.unam.mx/web/publicaciones/UNA_VISION_COMPARADA.pdf#page=61

Imagen de freepik

Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

¡A MÍ ME HABLAS EN CRISTIANO! La evolución del lenguaje: de abuelos a centennials.

El lenguaje es como un río: nunca se detiene, siempre está cambiando. Lo que decimos y cómo lo decimos refleja tanto la época en la que vivimos como nuestra personalidad, entorno y tecnología. Si alguna vez has escuchado a un joven hablar y has sentido que estaba usando «otra lengua», ¡tranquilidad! No es cosa de ahora ni de esta generación; el lenguaje siempre ha evolucionado, adaptándose a los tiempos e inventando nuevas formas de comunicación.

Un repaso histórico: el lenguaje también fue joven

Vamos a viajar un poco al pasado. En la Edad Media, los trovadores popularizaron expresiones que los sabios de la época consideraban «vulgares». Más tarde, durante el Siglo de Oro, los jóvenes de entonces también usaban palabras y frases que sus mayores encontraban incomprensibles. Incluso en el siglo XIX surgieron expresiones como “guay” o “chachi” que hoy nos parecen de toda la vida, pero que en su momento fueron revolucionarias.

En los años 80 y 90, términos como “molar”, “tronco”, “colega” o “flipar” causaron cierto desconcierto entre quienes crecieron con “caray” o “estupendo”. La llegada de internet y los móviles aceleró aún más este proceso. De repente, palabras como “LOL” o “crush” se colaron en las conversaciones cotidianas y, hoy, son casi universales entre los adolescentes.

El lenguaje juvenil: evolución, no revolución

Las nuevas expresiones no surgen porque los jóvenes quieran romper con el pasado, sino porque buscan formas propias de identidad, pertenencia y creatividad. El lenguaje juvenil es un laboratorio de pruebas: se experimenta, se juega, se transforma. A veces, estas expresiones desaparecen rápidamente; otras, terminan integrándose en el habla común y pasan a formar parte del vocabulario de todos. No es algo exclusivo de la juventud actual: sucede en todas las épocas y en todas las lenguas.

Además, la llegada de las redes sociales ha hecho que los cambios lingüísticos se propaguen a una velocidad de vértigo. Lo que antes tardaba décadas en consolidarse, ahora puede dar la vuelta al mundo en cuestión de días.

20 expresiones juveniles que están «on fire»

A continuación, recopilamos 20 expresiones que hoy arrasan entre los más jóvenes en España. Si alguna te resulta extraña, ¡no te preocupes! Quizá dentro de unos años la uses tú también:

  1. Crush: Persona que te gusta o por la que sientes una atracción especial.
  2. Shippear: Desear que dos personas (reales o ficticias) sean pareja.
  3. Algo random: Algo inesperado o fuera de contexto.
  4. Hype: Emoción o expectación intensa por algo.
  5. FOMO: Miedo a perderse algo interesante o divertido.
  6. Stalkear: Investigar a alguien, sobre todo en redes sociales.
  7. LOL: Risa en internet, equivalente a “me parto de risa”.
  8. Fail: Fracaso, metedura de pata.
  9. Flexear: Presumir o alardear de algo.
  10. Salseo: Cotilleo o chisme jugoso.
  11. Full equip: Ir bien preparado, tener de todo.
  12. Chill: Tranquilo, sin agobios.
  13. Cringe: Algo que provoca vergüenza ajena.
  14. Spoiler: Revelar información clave de una serie, película o libro.
  15. Bro: Amigo, colega.
  16. Literal: Usado para enfatizar que algo es exactamente así, sin exageración.
  17. Alguien random: Persona o cosa inesperada o desconocida.
  18. Mood: Estado de ánimo.
  19. Glow up: Cambio físico o personal positivo.
  20. On fire: Estar en racha, hacerlo todo bien.

Conclusión: el lenguaje es una celebración del cambio

La evolución del lenguaje es una muestra de la creatividad humana y de la capacidad que tenemos para adaptarnos a los tiempos. Estas nuevas expresiones no sustituyen al idioma, sino que lo enriquecen, lo rejuvenecen y lo hacen más diverso. Así que, la próxima vez que escuches una palabra que no entiendes, recuerda: quizás sea solo cuestión de tiempo que se convierta en parte de tu vocabulario habitual.

Y si todo esto te ha dejado “cringe”, “random” o “on fire”, tranquilo: el lenguaje, como la moda, siempre vuelve… ¡aunque a veces lo haga en chándal y con calcetines blancos!

Glosario para entender cómo hablan los y las jóvenes de la generación Z
De ghosting a shippear: las palabras que usan los jóvenes de la Generación Z (y que sus padres no entienden)

Imagen de gpointstudio en Freepik

Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.