ANSIEDAD Y DECISIONES: CUANDO LA MENTE JUEGA EN TU CONTRA

¿Qué es la ansiedad?

Primero respóndete a esta pregunta, ¿alguna vez te has sentido atrapado entre dos opciones, con la cabeza llena de ‘¿y si…?’? Eso es la ansiedad metiéndose en tu “sala de juntas mental.” La solemos ver como algo negativo: nervios, preocupación, tensión, pero la ansiedad no es solo eso, es una emoción, es una respuesta natural del cuerpo y la mente antes situaciones amenazantes, estresantes o de incertidumbre.

Permite “reprogramar” (entendido como el proceso de modificar patrones de pensamiento, creencias, emociones o conductas) cómo procesamos la incertidumbre, el riesgo y el valor de las opciones. Cuando tenemos que tomar decisiones la ansiedad sesga la evaluación de amenazas y reduce la tolerancia a la incertidumbre.

Y, ¿qué es eso de la intolerancia a la incertidumbre?, es un rasgo común que aparece en diferente trastornos, por ejemplo, las rumiaciones aparecen en la depresión, la ansiedad o el trastorno obsesivo-compulsivo, que hace que reaccionemos con más miedo, más indecisión y más conductas de evitación cuando la información no es clara.

Entonces, ¿Qué cambios hay, cuando decidimos con ansiedad?:

1) Se produce una mayor aversión al riesgo. En experimentos en laboratorio, inducir la preocupación en personas con trastorno de ansiedad generalizada incrementa la aversión al riesgo, lo que no indica que no es solo el diagnóstico, sino el estado ansioso en sí el que empuja a elegir opciones “más seguras”. 

2) La toma de decisiones se vuelve más lenta. La ansiedad estado se asocia con más tiempo para decidir.

3) Aparece la evitación y las “conductas de seguridad”. La intolerancia a la incertidumbre, predice indecisión y conductas de seguridad en decisiones cotidianas, las vemos en las personas que buscan la confirmación de forma constante, por ejemplo cuando alguien pide opiniones de forma retórica antes de decidir reservar en un restaurante.

¿Qué puedo hacer para decidir mejor bajo la ansiedad?

1. Trabajar la intolerancia a la incertidumbre. A través de la terapia psicológica cognitivo-conductual, se puede reducir la incertidumbre, trabajando la exposición a esas situaciones.  

2. Diseñar entornos de decisión. Para ello se presenta la información con estructuras claras, escalas de riesgo comprensibles y límites de tiempo razonables que pueden disminuir la carga de intolerancia a la incertidumbre, y el tiempo de deliberación.

3. Entrenar en habilidades metacognitivas. Es decir, aprender a leer la ansiedad como una señal de duda, no como un peligro inminente. Así las decisiones se toman por valores, no por miedo.

En resumen, decidir con ansiedad es como conducir con el freno de mano puesto. No es que no llegues, sino que te desgastas más. Aprender a tolerar la incertidumbre es soltar ese freno, para avanzar hacia donde realmente quieres ir.

Referencias     

–   Induced worry increases risk aversion in patients with generalized anxiety disorder. Neuroscience Letters, 2024. 

–   The relationship between state anxiety of surrogate decision-makers and decision-making duration. Scientific Reports, 2025. 

–      Intolerance of uncertainty heightens negative emotional states and modulates behavior. Frontiers in Psychiatry, 2023. 

–  Intolerance of uncertainty predicts indecisiveness and safety behavior in real-life decision making. Experience-sampling study preprint/report, 2024. 

–    Acute stress differentially alters reward-related decision making and effort costs. PNAS Nexus, 2024. 

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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

La era de la desconexión social

El pasado año la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe que trata sobre una de las problemáticas más generalizadas: la desconexión social. La OMS considera que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social. La conexión social supone la clave para el tercer componente de esta definición. 

Para comprender este informe necesitamos conocer el concepto de desconexión social. Esta se produce cuando una persona no tiene suficiente contacto social, no se siente apoyada o cuando sus relaciones son tensas o negativas. La desconexión social puede manifestarse como soledad y aislamiento social. 

Aproximadamente, una de cada seis personas en el mundo se siente sola. 

Las causas de la soledad y el aislamiento se agrupan en cuatro: 

  1. Factores individuales:  cambios vitales, salud o expectativas sociales. 
  2. Factores comunitarios y ambientales: la falta de espacios públicos accesibles, infraestructura social y las desigualdades territoriales. 
  3. Factores sociales y estructurales: desigualdades socioeconómicas, la discriminación, estigmas relacionados con la soledad o crisis sociales. 
  4. Cambios tecnológicos y culturales: automatización de servicios, uso de inteligencia artificial, el uso excesivo de redes sociales y la aceleración del ritmo de vida.  

Estos factores actúan de manera combinada a lo largo de la vida de las personas. Como consecuencia, se observa un aumento del riesgo de padecer problemas graves de salud e incluso la muerte prematura. Entre 2014 y 2019 en el mundo se produjeron más de 871000 muertes relacionadas con la soledad. La soledad y el aislamiento social se relacionan con cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, hipertensión o diabetes, además de depresión, ansiedad e incluso pensamientos de autolesión o suicidio. 

A gran escala, la soledad afecta a comunidades y países enteros. No solo porque supone un costo de miles de millones en pérdidas de productividad y atención de salud, sino también porque cuando tenemos relaciones de confianza, creamos sociedades fuertes y resilientes.  

¿Cómo podemos mejorar esta situación?

Se pueden desarrollar programas que ayuden a reducir el estigma asociado a la desconexión social, movilización de apoyos y cambios de normativa. Ya hay países que trabajan en ello.  A nivel comunitario, se propone mejorar la infraestructura social, mejorando los espacios y servicios comunitarios. A nivel individual y relacional, el informe plantea la mejora en la formación en habilidades sociales y comunicativas, programas que promuevan la interacción social y la terapia o apoyo psicológico. 

La Comisión de Conexión Social de la OMS propone centrarse en cinco ámbitos importantes para reducir la desconexión social: 

  1. Políticas: Los gobiernos deben crear una política nacional que fomente la conexión social.  
  2. Investigación: La OMS debe ofrecer orientaciones claras, con base científica, sobre qué funciona a la hora de reducir el aislamiento social. 
  3. Intervenciones: ampliar las intervenciones eficaces en función de costos. 
  4. Medición y datos: disponer de mejores datos mundiales sobre la magnitud del problema y a quién afecta. 
  5. Participación: lograr la participación de todos los agentes fundamentales para que la conexión social se convierta en una prioridad.  

Debemos tener una imagen más ajustada de la desconexión social, dejar de asociarla solo a ciertas sociedades o al envejecimiento. Es una realidad que atraviesa todos los grupos sociales,  regiones y sectores, generando costes significativos. Tratarla debería ser un objetivo prioritario para crear sociedades más sanas.

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

MADRES SORDAS Y LACTANCIA: CÓMO DERRIBAR LAS BARRERAS INVISIBLES

Escribir este artículo nace después de haber visto la película “SORDA” de Eva Libertad, una película que recomiendo a todos. 

Para entender el tema que expongo a continuación, hay que intentar definir primero qué es la maternidad. La maternidad no es solo embarazo, parto y crianza. Son también emociones, dudas, apoyos, o la falta de ellos y, sobre todo, la forma en que la sociedad y el sistema sanitario acompañan a las madres. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando la madre es sorda?

Los estudios, lo confirman, estas madres se enfrentan a retos específicos que afectan a su bienestar mental y su experiencia con la lactancia. La mayoría de las madres sordas se encuentran con dificultades de comunicación con los profesionales sanitarios, lo que aumenta la sensación de aislamiento social, ansiedad y estrés, lo que dificultará con el inicio y continuidad de la lactancia.

Las investigaciones muestran niveles más altos de ansiedad y, mayores tasas de estrés perinatal entre madres con discapacidad auditiva comparadas con madres oyentes. La experiencia de no ser escuchada o comprendida por el personal sanitario puede contribuir a sentimientos de vulnerabilidad, baja autoestima como madre, miedo a tomar decisiones erróneas respecto a la alimentación del bebé, y sentimientos de culpa si no se logran los objetivos establecidos.

Imagina lo que significa intentar aprender a colocar al bebé al pecho, manejar una mastitis o conservar la leche… sin intérprete, sin recursos en lengua de signos, sin material visual claro. Al final, muchas acaban dependiendo de asociaciones o comunidades de personas sordas para resolver dudas, en lugar de contar directamente con su matrona o pediatra. Eso retrasa la ayuda profesional y aumenta la incertidumbre.

¿Qué hacen entonces estas madres?

La mayoría de ellas no les queda otra que depender de Asociaciones o Comunidades de sordos, y esto retrasa la búsqueda de ayuda profesional y aumenta la incertidumbre sobre la alimentación del bebé.

La buena noticia es que no hablamos de algo inevitable. Las investigaciones muestran que, cuando las madres sordas reciben información accesible, asesoramiento en lengua de signos o participan en grupos de apoyo dentro de su comunidad, la experiencia cambia radicalmente. La satisfacción aumenta, la lactancia se prolonga más tiempo y el bienestar materno mejora. Ofrecer estas medidas desde el embarazo y durante el puerperio disminuye la angustia, mejora la confianza materna y favorece prácticas de lactancia más seguras y satisfactorias.

Soluciones

El problema no es la sordera, sino un sistema que no se adapta.

  • Incorporar protocolos de accesibilidad a los servicios perinatales.
  • Intérpretes en consultas y hospitales.
  • Derivación a recursos comunitarios. 
  • Material en lengua de signos y 
  • Formar a los profesionales en diversidad y sensibilidad cultural.  

Bibliografía

  • Bieler, J., Stocker, D., & Gloor, C. (2024). Barriers to and facilitators of effective communication in perinatal care for women with hearing disabilities: A systematic review. BMC Pregnancy and Childbirth, 24(1), 45
  • Chin, N., & Cuculick, J. (2013). Deaf mothers and breastfeeding: Do unique features of the deaf community enhance breastfeeding success? Journal of Human Lactation, 29(4), 564–570.  
  • Mitra, M., Iezzoni, L. I., Zhang, J., Long-Bellil, L. M., Smeltzer, S. C., & Barton, B. A. (2015). Perspectives on breastfeeding among women with disabilities: Results of a national survey. Disability and Health Journal, 8(4), 586–594

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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Rol de la vergüenza en la violencia sexual

La violencia sexual se define, según la OMS, como cualquier contacto o comportamiento de naturaleza sexual en el que no se obtiene o se da libremente el consentimiento.  Se estima que afecta al 35.6% de las mujeres, al 18% de las personas transgénero y con diversidad de género; y al 1% de los hombres. 

La violencia sexual se relaciona con problemas psicológicos como el trastorno por estrés postraumático y la depresión. La vergüenza es una emoción caracterizada por la autoevaluación negativa (“yo soy”), supone un factor de riesgo para diversas alteraciones emocionales. Relacionada con la violencia sexual, la vergüenza puede ser una barrera que impide a los supervivientes revelar los sucesos y buscar asistencia psicológica, médica, social y legal. Esto puede generar aislamiento social y dificultades de afrontamiento. 

En el estudio en el que nos centramos para la elaboración del presente artículo, los investigadores hacen un análisis para examinar la vergüenza y sus subtipos: la vergüenza-rasgo (una tendencia estable a experimentarla), la vergüenza-estado (experimentada “en el momento”), la vergüenza corporal (relacionada con el yo físico) y la vergüenza relacionada con el trauma o la VS.

Los principales resultados obtenidos son los siguientes. Por un lado, se demuestra que los supervivientes de actos de VS experimentan niveles moderadamente más altos de vergüenza, siendo este efecto independiente del momento en el que ocurrió (niñez/adolescencia o adultez) y del subtipo de vergüenza evaluado. Destaca la incidencia de vergüenza-rasgo, los individuos expuestos a la VS experimentan niveles moderadamente más altos de vergüenza-rasgo en comparación con los no expuestos a violencia sexual. Los autores señalan que la asociación entre la VS infantil o adolescente y la vergüenza fue superior a la asociación entre la VS adolescente o adulta y la vergüenza-rasgo. Esto sugiere que la exposición temprana a la VS, que ocurre durante un período crítico de desarrollo para la formación del autoconcepto, puede perturbar notablemente el sentido de valía personal.

Por otro lado, la severidad de la violencia sexual infantil o adolescente muestra una asociación con la vergüenza relacionada con el trauma, lo que refuerza investigaciones previas sobre el  riesgo que implica la exposición temprana. Los autores hipotetizan que los supervivientes de violencia sexual adulta, cuyas experiencias podrían haber ocurrido más recientemente, pueden exhibir mayor vergüenza corporal debido a la percepción de que su yo físico fue violado o contaminado, lo que puede implicar una conexión con los mitos sociales sobre la violación.

A partir de estos resultados, los investigadores concluyen que la vergüenza es un objetivo clínico trascendental. Se recomienda que las intervenciones terapéuticas fomenten la autocompasión para contrarrestar la vergüenza relacionada con los mitos y desafíen las creencias negativas internalizadas sobre el autoconcepto. Los servicios de atención a las víctimas, deben combatir el sentimiento de vergüenza, al desafiar y eliminar los mitos sociales que culpan a los supervivientes; fomentar la búsqueda de recursos, comunicando los servicios de ayuda disponibles y seguros, contrarrestando el efecto barrera que tiene la vergüenza. Estos cambios incrementarían el acceso a servicios de ayuda de los supervivientes, reduciendo su malestar psicológico.

https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/15248380241308828

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

¿Qué es la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa?

A nosotros y nosotras en ESTUPENDAMENTE nos gusta llamar a la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa “EL CASQUITO”. Es un nombre cariñoso y cercano para una técnica que, aunque puede sonar a ciencia ficción, está cada vez más presente en la vida de muchas personas que buscan mejorar su salud mental y bienestar. Pero, ¿qué es exactamente EL CASQUITO y cómo funciona?

Imagina que te colocas un pequeño gorro en la cabeza, con unos electrodos suaves y cómodos. Estos electrodos no hacen daño y simplemente envían una corriente eléctrica muy débil y controlada a zonas específicas del cerebro. Esta corriente es tan pequeña que apenas se siente, pero es suficiente para “despertar” o “calmar” ciertas áreas cerebrales que pueden estar funcionando de manera irregular en diversas patologías.

¿Cómo funciona?

Sin entrar en demasiados tecnicismos, el objetivo principal del CASQUITO es modificar la actividad de las neuronas. Las neuronas son las células que forman nuestro cerebro y se comunican entre sí todo el tiempo. A veces, por alguna razón, estas comunicaciones pueden alterarse y provocar síntomas como tristeza, ansiedad, falta de concentración, o incluso dolor.

Cuando colocamos EL CASQUITO, la corriente directa ayuda a que las neuronas se “animen” si están demasiado apagadas o se “relajen” si están demasiado activas. Es como si ayudásemos al cerebro a “sintonizar la emisora” adecuada para volver a funcionar con normalidad. El procedimiento es sencillo: se coloca el casquito durante unos 20-30 minutos, y mientras tanto el paciente puede estar relajado, leer o escuchar música. El número de sesiones dependerá de la intensidad de tu cuadro. 

Investigaciones y eficacia

Aunque pueda parecer una técnica nueva, la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa se lleva estudiando desde hace más de dos décadas. Diversos estudios han demostrado que puede ser eficaz para mejorar síntomas en varias patologías, y que además es segura y no invasiva.

Por ejemplo, investigaciones publicadas en revistas de neuropsicología han mostrado que EL CASQUITO puede ayudar en casos de depresión resistente al tratamiento, ofreciendo mejoras en el estado de ánimo de quienes no han respondido bien a otros abordajes (1). En el caso de la ansiedad, estudios recientes indican que la estimulación puede reducir la intensidad de los pensamientos intrusivos y la sensación de inquietud (2).  Además, se ha comprobado que puede potenciar la capacidad de concentración y la memoria, lo que ha llevado a su uso en personas con déficit de atención y bajo rendimiento cognitivo.

Un dato interesante es que la mayoría de los pacientes no experimenta efectos secundarios importantes. Algunas personas pueden notar una ligera sensación de cosquilleo en el cuero cabelludo o un pequeño enrojecimiento, pero estos efectos desaparecen rápidamente. La seguridad y simplicidad del procedimiento hacen que EL CASQUITO se pueda usar incluso en personas mayores o en aquellos que tienen miedo a los tratamientos invasivos.

¿Para qué patologías se utiliza EL CASQUITO?

La lista de problemas psicológicos y neurológicos para los que se utiliza la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa es cada vez más larga. Entre las principales patologías, destacan:

  • Depresión: Especialmente en casos donde los medicamentos no han funcionado.
  • Ansiedad: Ayuda a reducir el nerviosismo y la preocupación excesiva.
  • Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): Puede disminuir la intensidad de los pensamientos obsesivos.
  • Déficit de atención e hiperactividad (TDAH): Mejora la concentración y la capacidad de organización.
  • Dolor crónico: En algunos tipos de dolor, como la fibromialgia, se han observado mejoras significativas.
  • Recuperación post-ictus: Facilita la rehabilitación de personas que han sufrido un accidente cerebrovascular.
  • Fatiga mental: Se utiliza en personas con agotamiento emocional o cognitivo.
  • Trastornos del aprendizaje: En niños y adultos con dificultades para memorizar o aprender.

Además, se está estudiando su utilidad en otros campos como la mejora del rendimiento deportivo, el tratamiento de adicciones y el alivio de síntomas en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Ventajas y futuro de EL CASQUITO

La principal ventaja de EL CASQUITO es que, a diferencia de otros tratamientos, no requiere medicación y no provoca efectos secundarios graves. Es cómodo, rápido y permite que el paciente pueda continuar con su vida diaria sin interrupciones. En nuestro centro, hemos visto cómo personas que llegaban con desconfianza han terminado recomendando el tratamiento a familiares y amigos tras experimentar los beneficios.

Los avances tecnológicos están permitiendo que la estimulación sea cada vez más precisa y personalizada. Por eso, cada vez más profesionales apuestan por incorporar EL CASQUITO en sus protocolos de intervención.

EL CASQUITO: La revolución silenciosa de la psicología

Si algo está claro es que la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa no es solo una intervención baladí, sino una puerta abierta al futuro del bienestar mental. En ESTUPENDAMENTE estamos comprobando como EL CASQUITO se ha convertido en una técnica que apoya y favorece los avances propios de la medicación y la psicoterapia. Y el bienestar de nuestros y nuestras pacientes es lo que siempre nos ha motivado a mejorar. 

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¿Puede la estimulación eléctrica transcraneal directa (tDCS) de tipo anódica influir en los niveles de ansiedad, el estado de ánimo y la sensibilidad al dolor en pacientes con fibromialgia?

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

Resiliencia: el arte de volver más fuerte

La resiliencia no es un rasgo mágico que tienen unos pocos; es un conjunto de procesos cognitivos, emocionales, sociales y conductuales que permiten adaptarse, recuperarse y aprender, tras situaciones adversas. La investigación reciente muestra que la resiliencia puede potenciarse mediante intervenciones psicológicas concretas, apps, etcétera.

Qué funciona: evidencia breve y práctica

Meta-revisiones y estudios recientes indican que las intervenciones basadas en terapia cognitivo-conductual (TCC) y programas de mindfulness aumentan indicadores de resiliencia y bienestar en poblaciones adultas y profesionales expuestos a estrés. Asimismo, las intervenciones multimodales donde se combinan psicoeducación, habilidades de afrontamiento y apoyo social, muestran efectos consistentes. 

Las intervenciones digitales mediante apps y programas online han demostrado ser prometedoras para ampliar el acceso y mejorar factores resilientes, como la autorregulación, la autoeficacia y la atención plena especialmente cuando incluyen guía o retroalimentación. No sustituyen la terapia presencial en casos graves, pero son herramientas útiles de prevención y mantenimiento. 

Estrategias concretas para cultivarla y fáciles de aplicar.

1. Entrena la interpretación flexible. Practica el identificar pensamientos automáticos y reformula, por ejemplo,  en vez de “esto me va a destruir”, prueba  a decirte “esto es difícil; puedo intentar pasos pequeños”. La reestructuración cognitiva (RC) mejora la tolerancia al estrés y la capacidad de solución. 

2. Desarrolla rutinas de regulación emocional. Técnicas breves de respiración, meditación de atención plena o pausas deliberadas reducen la reactividad y permiten tomar decisiones más efectivas bajo presión. Los programas mindfulness han mostrado beneficios en recuperación y control emocional. 

3. Fomenta el apoyo social activo. Compartir preocupaciones, pedir ayuda y mantener contactos protege frente al aislamiento y facilita recursos prácticos; las intervenciones comunitarias que fortalecen redes sociales aumentan la probabilidad de recuperación. 

4. Practica la solución de problemas paso a paso. Descomponer un problema en acciones pequeñas y medibles (planificar, probar, ajustar) incrementa la sensación de control y eficacia. La TCC incorpora este entrenamiento de forma estructurada. 

5. Cuida el cuerpo: sueño, ejercicio y alimentación. La salud física modula la energía y la resiliencia emocional; ejercicio regular y sueño reparador son predictores robustos de afrontamiento adaptativo. 

6. Usa herramientas digitales con propósito. Apps guiadas de mindfulness, plataformas de autocontrol emocional y programas de entrenamiento cognitivo pueden complementar la práctica, sobre todo si ofrecen seguimiento y retroalimentación. 

7. Prepara planes de acción en crisis (kit de emergencia). Saber a quién contactar, qué pasos iniciales tomar y cómo acceder a apoyo reduce la incertidumbre y acelera la recuperación tras eventos adversos.

Cómo empezar hoy

Elige 1 ó 2 prácticas, por ejemplo 10 minutos de respiración y una lista de tres personas de apoyo, y utilízalo durante 4 semanas para ver el efecto.

Si el malestar es intenso o persistente, consulta con un profesional, la TCC y los programas estructurados tienen evidencia sólida y pueden personalizarse según la situación. 

Referencias

·       Díaz-García, A., et al. (2021). Theoretical adequacy, methodological quality and efficacy of online interventions targeting resilience: A systematic review and meta-analysis. European Journal of Public Health, 2021. 

·       Franke, M., et al. (2021). Digital interventions to promote psychological resilience: A systematic review and meta-analysis. Nature Digital Medicine, 2021. Nature

·       Herrero, R., et al. (2021). Positive psychology and scalable interventions: Systematic reviews. European Journal of Public Health, 2021. 

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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

La Trampa de la Insuficiencia: Consecuencias de la Exigencia sin Recursos

En el panorama laboral contemporáneo, donde la productividad y la eficiencia son métricas sagradas, se ha consolidado una dinámica tóxica y perjudicial: la exigencia implacable de responsabilidades sin la dotación de los medios y recursos necesarios para llevarlas a cabo. Esta disparidad, que se ha normalizado en muchas organizaciones, actúa como un potente factor de riesgo psicosocial, desencadenando una cascada de consecuencias devastadoras para la salud física y psíquica del individuo.

La falta de recursos—ya sean materiales, tecnológicos, de personal, o incluso de tiempo y autonomía—convierte al trabajador en un Sísifo moderno, condenado a empujar una roca que nunca alcanzará la cima. Las empresas, al mantener sus altos estándares de rendimiento mientras escatiman en inversión y apoyo, instalan una trampa de insuficiencia que erosiona progresivamente el bienestar de su activo más valioso: su capital humano.

El Desgaste Crónico: Del Estrés a la Desesperanza

Investigaciones en el campo de la salud ocupacional, como las reflejadas en estudios sobre el estrés laboral, han establecido que esta situación de desequilibrio es un precursor directo del Síndrome de Burnout o Agotamiento Profesional. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés laboral se produce cuando las exigencias del trabajo superan la capacidad de la persona para hacerles frente, lo que incluye la insuficiencia de recursos.

En este contexto de demandas excesivas y apoyo limitado, la persona se ve obligada a un sobreesfuerzo crónico. Inicialmente, este esfuerzo se traduce en un estado de ansiedad y tensión. Sin embargo, al prolongarse, el cuerpo y la mente entran en una fase de agotamiento y claudicación.

Consecuencias Psíquicas: La Erosión del Ser

El impacto en la esfera mental es profundo y multifacético:

  1. Frustración y Agotamiento Emocional: El trabajador se enfrenta día a día a la imposibilidad objetiva de cumplir con su cometido, no por falta de competencia o dedicación, sino por la carencia de herramientas. Esta lucha constante y estéril genera una intensa frustración. La persona se siente como si corriera en arenas movedizas, invirtiendo toda su energía para, finalmente, fracasar. Esta frustración se transforma en el núcleo del agotamiento emocional, una de las dimensiones clave del Burnout, donde la energía psíquica se agota, dejando una sensación de vacío.
  2. Baja Autoestima y Sentimiento de Ineficacia: Cuando el individuo no puede satisfacer las expectativas externas de forma recurrente, la culpa se internaliza. Pese a que la causa real es la deficiencia organizativa, la persona comienza a dudar de su valía y profesionalidad. Se instala una profunda baja autoestima y un sentimiento de ineficacia personal («no soy lo suficientemente bueno/a para este trabajo»), la tercera dimensión central del Burnout. El empleado deja de ver el trabajo como una fuente de realización y lo percibe como una amenaza constante a su identidad y competencia.
  3. Depresión, Distanciamiento y Cinismo: El agotamiento emocional y la frustración prolongada son factores de riesgo psicosocial directamente vinculados a trastornos del estado de ánimo. La persona puede desarrollar síntomas de depresión, incluyendo anhedonia (pérdida de placer), tristeza persistente e incapacidad para concentrarse. Además, se manifiesta la despersonalización o cinismo (la segunda dimensión del Burnout), donde el individuo se distancia emocionalmente de su trabajo, sus compañeros e incluso sus clientes, como un mecanismo de autodefensa para protegerse del dolor emocional.
  4. Ideas Suicidas y Desesperanza: En los casos más graves y crónicos, esta espiral de agotamiento, fracaso percibido y desesperanza puede desembocar en un deterioro severo de la salud mental. Investigaciones en psicología de la salud y riesgo laboral señalan que el estrés crónico y la inseguridad laboral se encuentran entre los factores de riesgo del suicidio relacionado con el trabajo. Cuando la persona siente que no hay salida, que es incapaz de controlar su destino profesional a pesar de su esfuerzo y que su sufrimiento es incesante, la ideación suicida puede surgir como una trágica vía de escape a un dolor insoportable.

Consecuencias Físicas: El Cuerpo Grita lo que la Mente Calló

El estrés crónico sostenido por esta disparidad entre demandas y recursos no es solo una experiencia mental; es un fenómeno sistémico que desgasta el organismo:

  • Trastornos Musculoesqueléticos: La tensión emocional se somatiza a menudo en forma de dolores de cabeza tensionalesmigrañas, y algias osteomusculares (dolor en la espalda, el cuello y los hombros).
  • Insomnio Crónico: La mente hiperactiva y ansiosa, incapaz de desconectar de la jornada laboral y sus imposibilidades, impide un sueño reparador. El insomnio es una de las quejas más comunes y retroalimenta el agotamiento físico.
  • Problemas Cardiovasculares y Digestivos: El estado constante de «lucha o huida» (activación del sistema nervioso simpático) se relaciona con un aumento de la presión arterial (hipertensión), taquicardias y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. A nivel digestivo, pueden aparecer trastornos gastrointestinales como gastritis, colitis o síndrome del intestino irritable.
  • Sistema Inmunológico Comprometido: El cortisol (la hormona del estrés) elevado de forma crónica debilita la respuesta inmunológica, haciendo que el trabajador sea más susceptible a resfriados frecuentes y enfermedades infecciosas.

La Evidencia de la Investigación: El Modelo Demanda-Control-Apoyo

Las consecuencias descritas están robustamente respaldadas por modelos teóricos como el Modelo Demanda-Control-Apoyo de Karasek y Theorell (JDCS). Este modelo establece que las peores consecuencias para la salud se dan en los trabajos de «alta tensión», que se caracterizan por una alta demanda psicológica (mucho trabajo, poco tiempo) y un bajo control sobre el proceso (poca autonomía y, crucialmente, falta de recursos).

La falta de recursos se equipara a un bajo control o apoyo, pues limita la capacidad del empleado para influir y ejecutar eficazmente su tarea. Cuando a esto se suma un bajo apoyo social por parte de la dirección o los compañeros, el riesgo de desarrollar trastornos de salud mental, incluyendo la depresión y el agotamiento, se dispara.

Conclusión

Exigir rendimiento sin proporcionar los recursos necesarios no es una estrategia de gestión, sino una forma de negligencia organizacional con consecuencias graves y humanas. La empresa que sostiene esta dinámica no solo impacta negativamente su productividad y su índice de rotación, sino que somete a sus empleados a una tortura psicológica que culmina en frustración, baja autoestima, y un incremento significativo del riesgo de trastornos de ansiedad, depresión e, incluso, ideación suicida. Reconocer y rectificar este desequilibrio no es un mero acto de bondad, sino una obligación ética y una necesidad económica basada en la evidencia científica para proteger la salud integral de los trabajadores. La salud mental y física de un empleado es un recurso insustituible que jamás debería ser sacrificado en el altar de la ineficiencia empresarial.

NTP 603: Riesgo psicosocial: el modelo demanda-control-apoyosocial (I). 

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

CÓMO ELIJO A MI PSICÓLOGO O PSICÓLOGA

Elegir terapeuta es una de las decisiones más importantes para quienes buscan bienestar psicológico y crecimiento personal. En un mundo donde la salud mental cobra protagonismo, saber cómo elegir terapeuta puede marcar la diferencia entre una experiencia transformadora y un proceso poco efectivo. A continuación, exploraremos diferentes estrategias psicológicas para identificar el profesional adecuado y asegurar que tu camino hacia el autoconocimiento y la sanación sea el más adecuado para ti.

Comprender tus necesidades: el primer paso esencial

Antes de iniciar la búsqueda, es fundamental reflexionar sobre el motivo que te impulsa a buscar ayuda. ¿Buscas apoyo para la ansiedad, el duelo, la depresión, el desarrollo personal o relaciones interpersonales? Definir con claridad tu objetivo te permitirá enfocar la búsqueda en profesionales con experiencia en el área que más te interesa.

Revisar la formación y experiencia profesional

Un aspecto esencial al elegir terapeuta es verificar su formación académica y credenciales. Busca psicoterapeutas o psicólogas clínicas tituladas y colegiadas, preferentemente con formación en diferentes estrategias psicológicas como la terapia cognitivo-conductual, terapia humanista, psicodinámica o sistémica, entre otras. Revisar la experiencia, años de ejercicio y áreas de especialización puede ayudarte a sentirte en manos expertas.

Identificar el enfoque terapéutico más adecuado

Existen diversas corrientes psicológicas y cada una ofrece estrategias particulares para abordar los problemas emocionales. Algunas de las más relevantes son:

  • Terapia cognitivo-conductual: basada en la modificación de pensamientos y conductas para generar cambios emocionales.
  • Terapia humanista: centrada en el potencial y el desarrollo personal, promoviendo la autoaceptación y el crecimiento.
  • Terapia psicodinámica: se enfoca en comprender los procesos inconscientes y experiencias pasadas que influyen en el presente.
  • Terapia sistémica: analiza las dinámicas familiares o de pareja para intervenir en el contexto relacional.

Elegir terapeuta implica valorar cuál de estas corrientes resuena más contigo o cuál ha demostrado eficacia para tu situación específica. No dudes en preguntar al profesional cuál es su enfoque y cómo suele trabajar en consulta.

Sentir confianza y conexión en la primera sesión

La calidad de la relación terapéutica es, muchas veces, el mejor predictor de éxito en la terapia. Presta atención a cómo te sientes en la primera sesión: ¿te inspira confianza? ¿Te sientes escuchado y comprendido? ¿Percibes empatía y respeto? Elegir terapeuta no es solo cuestión de títulos, sino de conexión genuina.

Evaluar la disponibilidad y condiciones prácticas

Factores como la ubicación del consultorio, la modalidad (presencial u online), los horarios y las tarifas son también relevantes para garantizar la continuidad del proceso. Un terapeuta accesible y con una comunicación clara sobre las condiciones del servicio facilitará la adherencia al tratamiento.

Consultar opiniones y recomendaciones

Hablar con personas de confianza, buscar opiniones en internet o consultar directorios profesionales puede aportar información extra sobre la reputación y estilo de trabajo del terapeuta. Sin embargo, recuerda que cada experiencia es única y lo más importante es tu propia percepción.

No temer a cambiar si no hay sintonía

Es posible que, tras varias sesiones, sientas que el proceso no avanza o que no has conectado realmente con el profesional. Elegir terapeuta implica también la libertad de buscar a otra persona si no te sientes cómodo o no percibes avances. La terapia es un espacio para ti, y mereces sentirte en buenas manos.

Elegir terapeuta es un viaje personal, lleno de posibilidades y matices. Escucha tu intuición, infórmate y recuerda que tu bienestar está en el centro de esta decisión. En la diversidad de estrategias psicológicas y enfoques terapéuticos, encontrarás el camino y la compañía adecuada para tu proceso.

La valentía de pedir ayuda es el primer paso hacia la libertad interior y el verdadero cambio comienza cuando decides priorizar tu salud mental.

Elegir terapeuta es una de las decisiones más importantes para quienes buscan bienestar psicológico y crecimiento personal. En un mundo donde la salud mental cobra protagonismo, saber cómo elegir terapeuta puede marcar la diferencia entre una experiencia transformadora y un proceso poco efectivo. A continuación, exploraremos diferentes estrategias psicológicas para identificar el profesional adecuado y asegurar que tu camino hacia el autoconocimiento y la sanación sea el más adecuado para ti.

Comprender tus necesidades: el primer paso esencial

Antes de iniciar la búsqueda, es fundamental reflexionar sobre el motivo que te impulsa a buscar ayuda. ¿Buscas apoyo para la ansiedad, el duelo, la depresión, el desarrollo personal o relaciones interpersonales? Definir con claridad tu objetivo te permitirá enfocar la búsqueda en profesionales con experiencia en el área que más te interesa.

Revisar la formación y experiencia profesional

Un aspecto esencial al elegir terapeuta es verificar su formación académica y credenciales. Busca psicoterapeutas o psicólogas clínicas tituladas y colegiadas, preferentemente con formación en diferentes estrategias psicológicas como la terapia cognitivo-conductual, terapia humanista, psicodinámica o sistémica, entre otras. Revisar la experiencia, años de ejercicio y áreas de especialización puede ayudarte a sentirte en manos expertas.

Identificar el enfoque terapéutico más adecuado

Existen diversas corrientes psicológicas y cada una ofrece estrategias particulares para abordar los problemas emocionales. Algunas de las más relevantes son:

  • Terapia cognitivo-conductual: basada en la modificación de pensamientos y conductas para generar cambios emocionales.
  • Terapia humanista: centrada en el potencial y el desarrollo personal, promoviendo la autoaceptación y el crecimiento.
  • Terapia psicodinámica: se enfoca en comprender los procesos inconscientes y experiencias pasadas que influyen en el presente.
  • Terapia sistémica: analiza las dinámicas familiares o de pareja para intervenir en el contexto relacional.

Elegir terapeuta implica valorar cuál de estas corrientes resuena más contigo o cuál ha demostrado eficacia para tu situación específica. No dudes en preguntar al profesional cuál es su enfoque y cómo suele trabajar en consulta.

Sentir confianza y conexión en la primera sesión

La calidad de la relación terapéutica es, muchas veces, el mejor predictor de éxito en la terapia. Presta atención a cómo te sientes en la primera sesión: ¿te inspira confianza? ¿Te sientes escuchado y comprendido? ¿Percibes empatía y respeto? Elegir terapeuta no es solo cuestión de títulos, sino de conexión genuina.

Evaluar la disponibilidad y condiciones prácticas

Factores como la ubicación del consultorio, la modalidad (presencial u online), los horarios y las tarifas son también relevantes para garantizar la continuidad del proceso. Un terapeuta accesible y con una comunicación clara sobre las condiciones del servicio facilitará la adherencia al tratamiento.

Consultar opiniones y recomendaciones

Hablar con personas de confianza, buscar opiniones en internet o consultar directorios profesionales puede aportar información extra sobre la reputación y estilo de trabajo del terapeuta. Sin embargo, recuerda que cada experiencia es única y lo más importante es tu propia percepción.

No temer a cambiar si no hay sintonía

Es posible que, tras varias sesiones, sientas que el proceso no avanza o que no has conectado realmente con el profesional. Elegir terapeuta implica también la libertad de buscar a otra persona si no te sientes cómodo o no percibes avances. La terapia es un espacio para ti, y mereces sentirte en buenas manos.

Elegir terapeuta es un viaje personal, lleno de posibilidades y matices. Escucha tu intuición, infórmate y recuerda que tu bienestar está en el centro de esta decisión. En la diversidad de estrategias psicológicas y enfoques terapéuticos, encontrarás el camino y la compañía adecuada para tu proceso.

La valentía de pedir ayuda es el primer paso hacia la libertad interior y el verdadero cambio comienza cuando decides priorizar tu salud mental.

Terapias cognitivo-conductuales – Wikipedia, la enciclopedia libre

Psicología humanista – Wikipedia, la enciclopedia libre

Terapia psicodinámica – Wikipedia, la enciclopedia libre

Terapia sistémica – Wikipedia, la enciclopedia libre

Imagen de freepik

Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

Papá Noel y los Reyes Magos. ¿Qué pasa si me cuesta mentir a mis hij@s?

El dilema de la fantasía navideña

La Navidad y la festividad de los Reyes Magos son momentos de ilusión y magia para millones de niños y niñas en España y en todo el mundo. Sin embargo, detrás de la tradición de contarles a los más pequeños la historia de Papá Noel o los Reyes Magos, surge un debate ético y psicológico: ¿es saludable mentir a los hijos sobre la existencia de estos personajes? Este artículo aborda el tema desde una perspectiva multidisciplinar, analizando el impacto psicológico, los resultados de estudios científicos, experiencias familiares y los argumentos a favor y en contra de esta costumbre tan arraigada.

Perspectiva psicológica: El impacto en el desarrollo infantil

Desde la psicología infantil, la fantasía desempeña un papel fundamental en el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Según Jean Piaget, los niños entre los 2 y los 7 años atraviesan una etapa preoperacional en la que la fantasía y la realidad se mezclan de forma natural. Creer en figuras mágicas como Papá Noel puede fomentar la imaginación, la creatividad y el pensamiento simbólico. Sin embargo, algunos expertos advierten que, al descubrir la verdad, los niños pueden experimentar sentimientos de decepción o pérdida de confianza en los adultos, especialmente si perciben la mentira como una traición consciente.

Estudios científicos: Resultados y conclusiones relevantes

Diversos estudios han analizado el efecto de la creencia en seres mágicos sobre el desarrollo infantil. Un artículo publicado en Scientific American señala que la mayoría de los niños no sufren daños psicológicos duraderos al descubrir la verdad sobre Papá Noel (1). De hecho, la transición suele ser vista como un rito de paso hacia la madurez y la comprensión de la diferencia entre fantasía y realidad.

Por otro lado, una investigación de la Universidad de Exeter, publicada en The Conversation, sugiere que algunos niños pueden sentirse engañados y cuestionar la credibilidad de sus padres. Sin embargo, la mayoría de los participantes en estos estudios afirmaron que la experiencia fue positiva y que la magia de la infancia superó el posible malestar temporal.

Experiencias familiares: Testimonios y casos reales

Las experiencias familiares varían ampliamente. Algunos padres recuerdan con cariño la ilusión de su infancia y desean transmitirla a sus hijos, considerando que la fantasía forma parte esencial del crecimiento. Otros, en cambio, optan por una educación basada en la honestidad absoluta, temiendo que la mentira pueda perjudicar la confianza familiar. María, madre de dos niños en Madrid, cuenta: “Cuando mi hijo mayor descubrió la verdad sobre los Reyes Magos, nos preguntó por qué le habíamos mentido. Tras hablarlo en familia, comprendió que era parte de una tradición para hacer especial la Navidad”. Por el contrario, Pablo, padre en Valencia, decidió explicar desde el principio el significado simbólico de los Reyes, y afirma que sus hijos disfrutan igualmente de la celebración sin necesidad de creer literalmente en la magia.

Razones claras: Argumentos a favor y en contra

  • A favor: Fomentar la imaginación, crear recuerdos felices, fortalecer la tradición cultural y facilitar el aprendizaje de la distinción entre fantasía y realidad.
  • En contra: Riesgo de pérdida de confianza, posible decepción, dificultad para gestionar la transición y cuestionamiento de la honestidad de los adultos.

La clave parece residir en cómo se maneja la revelación de la verdad y la comunicación familiar. Una actitud abierta, empática y adaptada al nivel de madurez del niño puede transformar la experiencia en una oportunidad de aprendizaje y crecimiento emocional.

Reflexión e impacto emocional

Mentir sobre Papá Noel o los Reyes Magos no es una cuestión de blanco o negro, sino de matices. La magia de la infancia, la ilusión compartida y la transmisión de tradiciones son tesoros que acompañan a los niños toda la vida. Pero también lo es la confianza y el respeto mutuo entre padres e hijos. Quizá la verdadera magia reside en saber encontrar el equilibrio, en escuchar a nuestros hijos y en acompañarles con amor, tanto en la fantasía como en la realidad. Porque al final, lo que realmente importa no es si existieron o no los Reyes Magos, sino los recuerdos y vínculos que tejemos juntos cada Navidad.

The Santa Claus deception: The ethics of educator involvement – Jeff Standley, 2020

Imagen de gpointstudio en Freepik

Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

Robe Iniesta: el vínculo, apego seguro y la libertad de expresión emocional.

Robe Iniesta ha fallecido. En la mañana del 10 de diciembre una punzada en el pecho se coló en millones de hogares. Abrir las redes, revisar las noticias y descubrir que Extremoduro ya no volverá a hacernos ningún regalo más es un golpe que nadie esperaba, ni siquiera se planteaba.

Algunos podrían pensar que las reacciones posteriores son fuente de una mezcla de fanatismo, oportunismo y «postureo». Pero lo cierto es que la música tiene el poder de unir almas. Dicho de manera más científica, la música es un instrumento que puede cubrir varias necesidades emocionales básicas: el vínculo y apego seguro y la libertad para expresar necesidades y emociones.

Vínculo y apego seguro

Sentir que conecto, que importo.

El 10 de diciembre una punzada se clavó en millones de corazones y, junto a ella, una luz se encendió. Una luz que tejía la red de apoyo de todas las almas que se sintieron escuchadas gracias a las canciones de Robe. 

Dicen que «Robe no era un cantante. Era un territorio emocional compartido.» Creó letras que se convirtieron en himnos para adolescentes que al grito de «so payaso» podían saltar y cantar sintiendo el vínculo que genera el apego seguro. Muchas personas sintieron que podían “amar y amar y ensanchar el alma” y sentirse amados.

Libertad para expresar necesidades y emociones.

Poder expresar mis deseos, mis emociones y que sean validadas

Extremoduro cantaba verdades como puños, las nuestras, las que nosotros estábamos viviendo y experimentando, porque la verdad emocional es subjetiva e individual. Es verdaderamente reseñable la capacidad que tuvo Robe Iniesta a través de su grupo, Extremoduro, de dar voz a las emociones de millones de jóvenes y personas. Extremoduro pone en el centro de sus temas a minorías, a colectivos excluidos, vulnerados y, lo que es más importante, ignorados y silenciados. En el momento en el que las emociones son validadas, serán procesadas por la persona desde el aprendizaje, la paz y el alivio. Si las emociones se pueden expresar desde la validación, podrán cumplir su función vital. 

Entonces no nos sorprenderá que más de uno sintiera que las canciones de Robe Iniesta le salvaron el día e incluso la vida.

Conclusiones

Podríamos sacar varias conclusiones del legado de Robe Iniesta: 

  • El vínculo y el apego seguro se pueden promover creando estructuras, sistemas y espacios en los que las personas se sientan escuchadas sin juzgar. 
  • Los movimientos que generan asociaciones y vínculos desde el respeto promueven la salud mental.
  • La música crea espacios seguros en los que las personas se sienten escuchadas y comprendidas emocionalmente.

El 10 de diciembre de 2025, un halo de nostalgia envolvió a los españoles recordando aquellos momentos en los que se sintieron escuchados, validados y comprendidos aunque fuera por “la vereda de la puerta de atrás”.

Imagen de rawpixel.com en Freepik

Alba Bejarano

Psicóloga Sanitaria (Col. AN08171) especialista en Orientación Educativa. Área Infantojuvenil del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).