La violencia sexual se define, según la OMS, como cualquier contacto o comportamiento de naturaleza sexual en el que no se obtiene o se da libremente el consentimiento. Se estima que afecta al 35.6% de las mujeres, al 18% de las personas transgénero y con diversidad de género; y al 1% de los hombres.
La violencia sexual se relaciona con problemas psicológicos como el trastorno por estrés postraumático y la depresión. La vergüenza es una emoción caracterizada por la autoevaluación negativa (“yo soy”), supone un factor de riesgo para diversas alteraciones emocionales. Relacionada con la violencia sexual, la vergüenza puede ser una barrera que impide a los supervivientes revelar los sucesos y buscar asistencia psicológica, médica, social y legal. Esto puede generar aislamiento social y dificultades de afrontamiento.
En el estudio en el que nos centramos para la elaboración del presente artículo, los investigadores hacen un análisis para examinar la vergüenza y sus subtipos: la vergüenza-rasgo (una tendencia estable a experimentarla), la vergüenza-estado (experimentada “en el momento”), la vergüenza corporal (relacionada con el yo físico) y la vergüenza relacionada con el trauma o la VS.
Los principales resultados obtenidos son los siguientes. Por un lado, se demuestra que los supervivientes de actos de VS experimentan niveles moderadamente más altos de vergüenza, siendo este efecto independiente del momento en el que ocurrió (niñez/adolescencia o adultez) y del subtipo de vergüenza evaluado. Destaca la incidencia de vergüenza-rasgo, los individuos expuestos a la VS experimentan niveles moderadamente más altos de vergüenza-rasgo en comparación con los no expuestos a violencia sexual. Los autores señalan que la asociación entre la VS infantil o adolescente y la vergüenza fue superior a la asociación entre la VS adolescente o adulta y la vergüenza-rasgo. Esto sugiere que la exposición temprana a la VS, que ocurre durante un período crítico de desarrollo para la formación del autoconcepto, puede perturbar notablemente el sentido de valía personal.
Por otro lado, la severidad de la violencia sexual infantil o adolescente muestra una asociación con la vergüenza relacionada con el trauma, lo que refuerza investigaciones previas sobre el riesgo que implica la exposición temprana. Los autores hipotetizan que los supervivientes de violencia sexual adulta, cuyas experiencias podrían haber ocurrido más recientemente, pueden exhibir mayor vergüenza corporal debido a la percepción de que su yo físico fue violado o contaminado, lo que puede implicar una conexión con los mitos sociales sobre la violación.
A partir de estos resultados, los investigadores concluyen que la vergüenza es un objetivo clínico trascendental. Se recomienda que las intervenciones terapéuticas fomenten la autocompasión para contrarrestar la vergüenza relacionada con los mitos y desafíen las creencias negativas internalizadas sobre el autoconcepto. Los servicios de atención a las víctimas, deben combatir el sentimiento de vergüenza, al desafiar y eliminar los mitos sociales que culpan a los supervivientes; fomentar la búsqueda de recursos, comunicando los servicios de ayuda disponibles y seguros, contrarrestando el efecto barrera que tiene la vergüenza. Estos cambios incrementarían el acceso a servicios de ayuda de los supervivientes, reduciendo su malestar psicológico.
Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).
https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2025/10/persona-con-juguete-sexual-scaled.jpg25601709AdMin_2025https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2024/05/logo_only_Estupendamente.pngAdMin_20252026-01-23 14:26:002025-12-11 16:00:56Rol de la vergüenza en la violencia sexual
A nosotros y nosotras en ESTUPENDAMENTE nos gusta llamar a la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa “EL CASQUITO”. Es un nombre cariñoso y cercano para una técnica que, aunque puede sonar a ciencia ficción, está cada vez más presente en la vida de muchas personas que buscan mejorar su salud mental y bienestar. Pero, ¿qué es exactamente EL CASQUITO y cómo funciona?
Imagina que te colocas un pequeño gorro en la cabeza, con unos electrodos suaves y cómodos. Estos electrodos no hacen daño y simplemente envían una corriente eléctrica muy débil y controlada a zonas específicas del cerebro. Esta corriente es tan pequeña que apenas se siente, pero es suficiente para “despertar” o “calmar” ciertas áreas cerebrales que pueden estar funcionando de manera irregular en diversas patologías.
¿Cómo funciona?
Sin entrar en demasiados tecnicismos, el objetivo principal del CASQUITO es modificar la actividad de las neuronas. Las neuronas son las células que forman nuestro cerebro y se comunican entre sí todo el tiempo. A veces, por alguna razón, estas comunicaciones pueden alterarse y provocar síntomas como tristeza, ansiedad, falta de concentración, o incluso dolor.
Cuando colocamos EL CASQUITO, la corriente directa ayuda a que las neuronas se “animen” si están demasiado apagadas o se “relajen” si están demasiado activas. Es como si ayudásemos al cerebro a “sintonizar la emisora” adecuada para volver a funcionar con normalidad. El procedimiento es sencillo: se coloca el casquito durante unos 20-30 minutos, y mientras tanto el paciente puede estar relajado, leer o escuchar música. El número de sesiones dependerá de la intensidad de tu cuadro.
Investigaciones y eficacia
Aunque pueda parecer una técnica nueva, la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa se lleva estudiando desde hace más de dos décadas. Diversos estudios han demostrado que puede ser eficaz para mejorar síntomas en varias patologías, y que además es segura y no invasiva.
Por ejemplo, investigaciones publicadas en revistas de neuropsicología han mostrado que EL CASQUITO puede ayudar en casos de depresión resistente al tratamiento, ofreciendo mejoras en el estado de ánimo de quienes no han respondido bien a otros abordajes (1). En el caso de la ansiedad, estudios recientes indican que la estimulación puede reducir la intensidad de los pensamientos intrusivos y la sensación de inquietud (2). Además, se ha comprobado que puede potenciar la capacidad de concentración y la memoria, lo que ha llevado a su uso en personas con déficit de atención y bajo rendimiento cognitivo.
Un dato interesante es que la mayoría de los pacientes no experimenta efectos secundarios importantes. Algunas personas pueden notar una ligera sensación de cosquilleo en el cuero cabelludo o un pequeño enrojecimiento, pero estos efectos desaparecen rápidamente. La seguridad y simplicidad del procedimiento hacen que EL CASQUITO se pueda usar incluso en personas mayores o en aquellos que tienen miedo a los tratamientos invasivos.
¿Para qué patologías se utiliza EL CASQUITO?
La lista de problemas psicológicos y neurológicos para los que se utiliza la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa es cada vez más larga. Entre las principales patologías, destacan:
Depresión: Especialmente en casos donde los medicamentos no han funcionado.
Ansiedad: Ayuda a reducir el nerviosismo y la preocupación excesiva.
Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): Puede disminuir la intensidad de los pensamientos obsesivos.
Déficit de atención e hiperactividad (TDAH): Mejora la concentración y la capacidad de organización.
Dolor crónico: En algunos tipos de dolor, como la fibromialgia, se han observado mejoras significativas.
Recuperación post-ictus: Facilita la rehabilitación de personas que han sufrido un accidente cerebrovascular.
Fatiga mental: Se utiliza en personas con agotamiento emocional o cognitivo.
Trastornos del aprendizaje: En niños y adultos con dificultades para memorizar o aprender.
Además, se está estudiando su utilidad en otros campos como la mejora del rendimiento deportivo, el tratamiento de adicciones y el alivio de síntomas en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Ventajas y futuro de EL CASQUITO
La principal ventaja de EL CASQUITO es que, a diferencia de otros tratamientos, no requiere medicación y no provoca efectos secundarios graves. Es cómodo, rápido y permite que el paciente pueda continuar con su vida diaria sin interrupciones. En nuestro centro, hemos visto cómo personas que llegaban con desconfianza han terminado recomendando el tratamiento a familiares y amigos tras experimentar los beneficios.
Los avances tecnológicos están permitiendo que la estimulación sea cada vez más precisa y personalizada. Por eso, cada vez más profesionales apuestan por incorporar EL CASQUITO en sus protocolos de intervención.
EL CASQUITO: La revolución silenciosa de la psicología
Si algo está claro es que la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa no es solo una intervención baladí, sino una puerta abierta al futuro del bienestar mental. En ESTUPENDAMENTE estamos comprobando como EL CASQUITO se ha convertido en una técnica que apoya y favorece los avances propios de la medicación y la psicoterapia. Y el bienestar de nuestros y nuestras pacientes es lo que siempre nos ha motivado a mejorar.
Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.
https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2025/12/doctor-arreglando-el-dispositivo-de-escaneo-en-la-cabeza-de-una-paciente-scaled.jpg17072560AdMin_2025https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2024/05/logo_only_Estupendamente.pngAdMin_20252026-01-16 09:37:172025-12-11 16:00:15¿Qué es la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa?
La resiliencia no es un rasgo mágico que tienen unos pocos; es un conjunto de procesos cognitivos, emocionales, sociales y conductuales que permiten adaptarse, recuperarse y aprender, tras situaciones adversas. La investigación reciente muestra que la resiliencia puede potenciarse mediante intervenciones psicológicas concretas, apps, etcétera.
Qué funciona: evidencia breve y práctica
Meta-revisiones y estudios recientes indican que las intervenciones basadas en terapia cognitivo-conductual (TCC) y programas de mindfulness aumentan indicadores de resiliencia y bienestar en poblaciones adultas y profesionales expuestos a estrés. Asimismo, las intervenciones multimodales donde se combinan psicoeducación, habilidades de afrontamiento y apoyo social, muestran efectos consistentes.
Las intervenciones digitales mediante apps y programas online han demostrado ser prometedoras para ampliar el acceso y mejorar factores resilientes, como la autorregulación, la autoeficacia y la atención plena especialmente cuando incluyen guía o retroalimentación. No sustituyen la terapia presencial en casos graves, pero son herramientas útiles de prevención y mantenimiento.
Estrategias concretas para cultivarla y fáciles de aplicar.
1. Entrena la interpretación flexible. Practica el identificar pensamientos automáticos y reformula, por ejemplo, en vez de “esto me va a destruir”, prueba a decirte “esto es difícil; puedo intentar pasos pequeños”. La reestructuración cognitiva (RC) mejora la tolerancia al estrés y la capacidad de solución.
2. Desarrolla rutinas de regulación emocional. Técnicas breves de respiración, meditación de atención plena o pausas deliberadas reducen la reactividad y permiten tomar decisiones más efectivas bajo presión. Los programas mindfulness han mostrado beneficios en recuperación y control emocional.
3. Fomenta el apoyo social activo. Compartir preocupaciones, pedir ayuda y mantener contactos protege frente al aislamiento y facilita recursos prácticos; las intervenciones comunitarias que fortalecen redes sociales aumentan la probabilidad de recuperación.
4. Practica la solución de problemas paso a paso. Descomponer un problema en acciones pequeñas y medibles (planificar, probar, ajustar) incrementa la sensación de control y eficacia. La TCC incorpora este entrenamiento de forma estructurada.
5. Cuida el cuerpo: sueño, ejercicio y alimentación. La salud física modula la energía y la resiliencia emocional; ejercicio regular y sueño reparador son predictores robustos de afrontamiento adaptativo.
6. Usa herramientas digitales con propósito. Apps guiadas de mindfulness, plataformas de autocontrol emocional y programas de entrenamiento cognitivo pueden complementar la práctica, sobre todo si ofrecen seguimiento y retroalimentación.
7. Prepara planes de acción en crisis (kit de emergencia). Saber a quién contactar, qué pasos iniciales tomar y cómo acceder a apoyo reduce la incertidumbre y acelera la recuperación tras eventos adversos.
Cómo empezar hoy
Elige 1 ó 2 prácticas, por ejemplo 10 minutos de respiración y una lista de tres personas de apoyo, y utilízalo durante 4 semanas para ver el efecto.
Si el malestar es intenso o persistente, consulta con un profesional, la TCC y los programas estructurados tienen evidencia sólida y pueden personalizarse según la situación.
Referencias
· Díaz-García, A., et al. (2021).Theoretical adequacy, methodological quality and efficacy of online interventions targeting resilience: A systematic review and meta-analysis. European Journal of Public Health, 2021.
· Franke, M., et al. (2021).Digital interventions to promote psychological resilience: A systematic review and meta-analysis. Nature Digital Medicine, 2021. Nature
· Herrero, R., et al. (2021).Positive psychology and scalable interventions: Systematic reviews. European Journal of Public Health, 2021.
Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).
https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2025/10/hombre-saltar-traves-de-la-brecha-entre-hill-man-saltando-sobre-acantilado-en-la-puesta-de-sol-de-fondo-concepto-de-concepto-de-negocio-scaled.jpg17072560AdMin_2025https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2024/05/logo_only_Estupendamente.pngAdMin_20252026-01-09 07:43:152025-12-11 15:25:48Resiliencia: el arte de volver más fuerte
En el panorama laboral contemporáneo, donde la productividad y la eficiencia son métricas sagradas, se ha consolidado una dinámica tóxica y perjudicial: la exigencia implacable de responsabilidades sin la dotación de los medios y recursos necesarios para llevarlas a cabo. Esta disparidad, que se ha normalizado en muchas organizaciones, actúa como un potente factor de riesgo psicosocial, desencadenando una cascada de consecuencias devastadoras para la salud física y psíquica del individuo.
La falta de recursos—ya sean materiales, tecnológicos, de personal, o incluso de tiempo y autonomía—convierte al trabajador en un Sísifo moderno, condenado a empujar una roca que nunca alcanzará la cima. Las empresas, al mantener sus altos estándares de rendimiento mientras escatiman en inversión y apoyo, instalan una trampa de insuficiencia que erosiona progresivamente el bienestar de su activo más valioso: su capital humano.
El Desgaste Crónico: Del Estrés a la Desesperanza
Investigaciones en el campo de la salud ocupacional, como las reflejadas en estudios sobre el estrés laboral, han establecido que esta situación de desequilibrio es un precursor directo del Síndrome de Burnout o Agotamiento Profesional. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés laboral se produce cuando las exigencias del trabajo superan la capacidad de la persona para hacerles frente, lo que incluye la insuficiencia de recursos.
En este contexto de demandas excesivas y apoyo limitado, la persona se ve obligada a un sobreesfuerzo crónico. Inicialmente, este esfuerzo se traduce en un estado de ansiedad y tensión. Sin embargo, al prolongarse, el cuerpo y la mente entran en una fase de agotamiento y claudicación.
Consecuencias Psíquicas: La Erosión del Ser
El impacto en la esfera mental es profundo y multifacético:
Frustración y Agotamiento Emocional: El trabajador se enfrenta día a día a la imposibilidad objetiva de cumplir con su cometido, no por falta de competencia o dedicación, sino por la carencia de herramientas. Esta lucha constante y estéril genera una intensa frustración. La persona se siente como si corriera en arenas movedizas, invirtiendo toda su energía para, finalmente, fracasar. Esta frustración se transforma en el núcleo del agotamiento emocional, una de las dimensiones clave del Burnout, donde la energía psíquica se agota, dejando una sensación de vacío.
Baja Autoestima y Sentimiento de Ineficacia: Cuando el individuo no puede satisfacer las expectativas externas de forma recurrente, la culpa se internaliza. Pese a que la causa real es la deficiencia organizativa, la persona comienza a dudar de su valía y profesionalidad. Se instala una profunda baja autoestima y un sentimiento de ineficacia personal («no soy lo suficientemente bueno/a para este trabajo»), la tercera dimensión central del Burnout. El empleado deja de ver el trabajo como una fuente de realización y lo percibe como una amenaza constante a su identidad y competencia.
Depresión, Distanciamiento y Cinismo: El agotamiento emocional y la frustración prolongada son factores de riesgo psicosocial directamente vinculados a trastornos del estado de ánimo. La persona puede desarrollar síntomas de depresión, incluyendo anhedonia (pérdida de placer), tristeza persistente e incapacidad para concentrarse. Además, se manifiesta la despersonalización o cinismo (la segunda dimensión del Burnout), donde el individuo se distancia emocionalmente de su trabajo, sus compañeros e incluso sus clientes, como un mecanismo de autodefensa para protegerse del dolor emocional.
Ideas Suicidas y Desesperanza: En los casos más graves y crónicos, esta espiral de agotamiento, fracaso percibido y desesperanza puede desembocar en un deterioro severo de la salud mental. Investigaciones en psicología de la salud y riesgo laboral señalan que el estrés crónico y la inseguridad laboral se encuentran entre los factores de riesgo del suicidio relacionado con el trabajo. Cuando la persona siente que no hay salida, que es incapaz de controlar su destino profesional a pesar de su esfuerzo y que su sufrimiento es incesante, la ideación suicida puede surgir como una trágica vía de escape a un dolor insoportable.
Consecuencias Físicas: El Cuerpo Grita lo que la Mente Calló
El estrés crónico sostenido por esta disparidad entre demandas y recursos no es solo una experiencia mental; es un fenómeno sistémico que desgasta el organismo:
Trastornos Musculoesqueléticos: La tensión emocional se somatiza a menudo en forma de dolores de cabeza tensionales, migrañas, y algias osteomusculares (dolor en la espalda, el cuello y los hombros).
Insomnio Crónico: La mente hiperactiva y ansiosa, incapaz de desconectar de la jornada laboral y sus imposibilidades, impide un sueño reparador. El insomnio es una de las quejas más comunes y retroalimenta el agotamiento físico.
Problemas Cardiovasculares y Digestivos: El estado constante de «lucha o huida» (activación del sistema nervioso simpático) se relaciona con un aumento de la presión arterial (hipertensión), taquicardias y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. A nivel digestivo, pueden aparecer trastornos gastrointestinales como gastritis, colitis o síndrome del intestino irritable.
Sistema Inmunológico Comprometido: El cortisol (la hormona del estrés) elevado de forma crónica debilita la respuesta inmunológica, haciendo que el trabajador sea más susceptible a resfriados frecuentes y enfermedades infecciosas.
La Evidencia de la Investigación: El Modelo Demanda-Control-Apoyo
Las consecuencias descritas están robustamente respaldadas por modelos teóricos como el Modelo Demanda-Control-Apoyo de Karasek y Theorell (JDCS). Este modelo establece que las peores consecuencias para la salud se dan en los trabajos de «alta tensión», que se caracterizan por una alta demanda psicológica (mucho trabajo, poco tiempo) y un bajo control sobre el proceso (poca autonomía y, crucialmente, falta de recursos).
La falta de recursos se equipara a un bajo control o apoyo, pues limita la capacidad del empleado para influir y ejecutar eficazmente su tarea. Cuando a esto se suma un bajo apoyo social por parte de la dirección o los compañeros, el riesgo de desarrollar trastornos de salud mental, incluyendo la depresión y el agotamiento, se dispara.
Conclusión
Exigir rendimiento sin proporcionar los recursos necesarios no es una estrategia de gestión, sino una forma de negligencia organizacional con consecuencias graves y humanas. La empresa que sostiene esta dinámica no solo impacta negativamente su productividad y su índice de rotación, sino que somete a sus empleados a una tortura psicológica que culmina en frustración, baja autoestima, y un incremento significativo del riesgo de trastornos de ansiedad, depresión e, incluso, ideación suicida. Reconocer y rectificar este desequilibrio no es un mero acto de bondad, sino una obligación ética y una necesidad económica basada en la evidencia científica para proteger la salud integral de los trabajadores. La salud mental y física de un empleado es un recurso insustituible que jamás debería ser sacrificado en el altar de la ineficiencia empresarial.
Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.
https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2025/10/violencia-en-el-lugar-de-trabajo-entre-colegas-scaled.jpg17072560AdMin_2025https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2024/05/logo_only_Estupendamente.pngAdMin_20252026-01-02 15:36:232025-12-03 11:19:20La Trampa de la Insuficiencia: Consecuencias de la Exigencia sin Recursos
Elegir terapeuta es una de las decisiones más importantes para quienes buscan bienestar psicológico y crecimiento personal. En un mundo donde la salud mental cobra protagonismo, saber cómo elegir terapeuta puede marcar la diferencia entre una experiencia transformadora y un proceso poco efectivo. A continuación, exploraremos diferentes estrategias psicológicas para identificar el profesional adecuado y asegurar que tu camino hacia el autoconocimiento y la sanación sea el más adecuado para ti.
Comprender tus necesidades: el primer paso esencial
Antes de iniciar la búsqueda, es fundamental reflexionar sobre el motivo que te impulsa a buscar ayuda. ¿Buscas apoyo para la ansiedad, el duelo, la depresión, el desarrollo personal o relaciones interpersonales? Definir con claridad tu objetivo te permitirá enfocar la búsqueda en profesionales con experiencia en el área que más te interesa.
Revisar la formación y experiencia profesional
Un aspecto esencial al elegir terapeuta es verificar su formación académica y credenciales. Busca psicoterapeutas o psicólogas clínicas tituladas y colegiadas, preferentemente con formación en diferentes estrategias psicológicas como la terapia cognitivo-conductual, terapia humanista, psicodinámica o sistémica, entre otras. Revisar la experiencia, años de ejercicio y áreas de especialización puede ayudarte a sentirte en manos expertas.
Identificar el enfoque terapéutico más adecuado
Existen diversas corrientes psicológicas y cada una ofrece estrategias particulares para abordar los problemas emocionales. Algunas de las más relevantes son:
Terapia cognitivo-conductual: basada en la modificación de pensamientos y conductas para generar cambios emocionales.
Terapia humanista: centrada en el potencial y el desarrollo personal, promoviendo la autoaceptación y el crecimiento.
Terapia psicodinámica: se enfoca en comprender los procesos inconscientes y experiencias pasadas que influyen en el presente.
Terapia sistémica: analiza las dinámicas familiares o de pareja para intervenir en el contexto relacional.
Elegir terapeuta implica valorar cuál de estas corrientes resuena más contigo o cuál ha demostrado eficacia para tu situación específica. No dudes en preguntar al profesional cuál es su enfoque y cómo suele trabajar en consulta.
Sentir confianza y conexión en la primera sesión
La calidad de la relación terapéutica es, muchas veces, el mejor predictor de éxito en la terapia. Presta atención a cómo te sientes en la primera sesión: ¿te inspira confianza? ¿Te sientes escuchado y comprendido? ¿Percibes empatía y respeto? Elegir terapeuta no es solo cuestión de títulos, sino de conexión genuina.
Evaluar la disponibilidad y condiciones prácticas
Factores como la ubicación del consultorio, la modalidad (presencial u online), los horarios y las tarifas son también relevantes para garantizar la continuidad del proceso. Un terapeuta accesible y con una comunicación clara sobre las condiciones del servicio facilitará la adherencia al tratamiento.
Consultar opiniones y recomendaciones
Hablar con personas de confianza, buscar opiniones en internet o consultar directorios profesionales puede aportar información extra sobre la reputación y estilo de trabajo del terapeuta. Sin embargo, recuerda que cada experiencia es única y lo más importante es tu propia percepción.
No temer a cambiar si no hay sintonía
Es posible que, tras varias sesiones, sientas que el proceso no avanza o que no has conectado realmente con el profesional. Elegir terapeuta implica también la libertad de buscar a otra persona si no te sientes cómodo o no percibes avances. La terapia es un espacio para ti, y mereces sentirte en buenas manos.
Elegir terapeuta es un viaje personal, lleno de posibilidades y matices. Escucha tu intuición, infórmate y recuerda que tu bienestar está en el centro de esta decisión. En la diversidad de estrategias psicológicas y enfoques terapéuticos, encontrarás el camino y la compañía adecuada para tu proceso.
La valentía de pedir ayuda es el primer paso hacia la libertad interior y el verdadero cambio comienza cuando decides priorizar tu salud mental.
Elegir terapeuta es una de las decisiones más importantes para quienes buscan bienestar psicológico y crecimiento personal. En un mundo donde la salud mental cobra protagonismo, saber cómo elegir terapeuta puede marcar la diferencia entre una experiencia transformadora y un proceso poco efectivo. A continuación, exploraremos diferentes estrategias psicológicas para identificar el profesional adecuado y asegurar que tu camino hacia el autoconocimiento y la sanación sea el más adecuado para ti.
Comprender tus necesidades: el primer paso esencial
Antes de iniciar la búsqueda, es fundamental reflexionar sobre el motivo que te impulsa a buscar ayuda. ¿Buscas apoyo para la ansiedad, el duelo, la depresión, el desarrollo personal o relaciones interpersonales? Definir con claridad tu objetivo te permitirá enfocar la búsqueda en profesionales con experiencia en el área que más te interesa.
Revisar la formación y experiencia profesional
Un aspecto esencial al elegir terapeuta es verificar su formación académica y credenciales. Busca psicoterapeutas o psicólogas clínicas tituladas y colegiadas, preferentemente con formación en diferentes estrategias psicológicas como la terapia cognitivo-conductual, terapia humanista, psicodinámica o sistémica, entre otras. Revisar la experiencia, años de ejercicio y áreas de especialización puede ayudarte a sentirte en manos expertas.
Identificar el enfoque terapéutico más adecuado
Existen diversas corrientes psicológicas y cada una ofrece estrategias particulares para abordar los problemas emocionales. Algunas de las más relevantes son:
Terapia cognitivo-conductual: basada en la modificación de pensamientos y conductas para generar cambios emocionales.
Terapia humanista: centrada en el potencial y el desarrollo personal, promoviendo la autoaceptación y el crecimiento.
Terapia psicodinámica: se enfoca en comprender los procesos inconscientes y experiencias pasadas que influyen en el presente.
Terapia sistémica: analiza las dinámicas familiares o de pareja para intervenir en el contexto relacional.
Elegir terapeuta implica valorar cuál de estas corrientes resuena más contigo o cuál ha demostrado eficacia para tu situación específica. No dudes en preguntar al profesional cuál es su enfoque y cómo suele trabajar en consulta.
Sentir confianza y conexión en la primera sesión
La calidad de la relación terapéutica es, muchas veces, el mejor predictor de éxito en la terapia. Presta atención a cómo te sientes en la primera sesión: ¿te inspira confianza? ¿Te sientes escuchado y comprendido? ¿Percibes empatía y respeto? Elegir terapeuta no es solo cuestión de títulos, sino de conexión genuina.
Evaluar la disponibilidad y condiciones prácticas
Factores como la ubicación del consultorio, la modalidad (presencial u online), los horarios y las tarifas son también relevantes para garantizar la continuidad del proceso. Un terapeuta accesible y con una comunicación clara sobre las condiciones del servicio facilitará la adherencia al tratamiento.
Consultar opiniones y recomendaciones
Hablar con personas de confianza, buscar opiniones en internet o consultar directorios profesionales puede aportar información extra sobre la reputación y estilo de trabajo del terapeuta. Sin embargo, recuerda que cada experiencia es única y lo más importante es tu propia percepción.
No temer a cambiar si no hay sintonía
Es posible que, tras varias sesiones, sientas que el proceso no avanza o que no has conectado realmente con el profesional. Elegir terapeuta implica también la libertad de buscar a otra persona si no te sientes cómodo o no percibes avances. La terapia es un espacio para ti, y mereces sentirte en buenas manos.
Elegir terapeuta es un viaje personal, lleno de posibilidades y matices. Escucha tu intuición, infórmate y recuerda que tu bienestar está en el centro de esta decisión. En la diversidad de estrategias psicológicas y enfoques terapéuticos, encontrarás el camino y la compañía adecuada para tu proceso.
La valentía de pedir ayuda es el primer paso hacia la libertad interior y el verdadero cambio comienza cuando decides priorizar tu salud mental.
Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.
https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2025/07/cerrar-personas-borrosas-en-terapia-scaled.jpg17072560AdMin_2025https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2024/05/logo_only_Estupendamente.pngAdMin_20252025-12-26 08:31:362025-11-07 07:31:13CÓMO ELIJO A MI PSICÓLOGO O PSICÓLOGA
La Navidad y la festividad de los Reyes Magos son momentos de ilusión y magia para millones de niños y niñas en España y en todo el mundo. Sin embargo, detrás de la tradición de contarles a los más pequeños la historia de Papá Noel o los Reyes Magos, surge un debate ético y psicológico: ¿es saludable mentir a los hijos sobre la existencia de estos personajes? Este artículo aborda el tema desde una perspectiva multidisciplinar, analizando el impacto psicológico, los resultados de estudios científicos, experiencias familiares y los argumentos a favor y en contra de esta costumbre tan arraigada.
Perspectiva psicológica: El impacto en el desarrollo infantil
Desde la psicología infantil, la fantasía desempeña un papel fundamental en el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Según Jean Piaget, los niños entre los 2 y los 7 años atraviesan una etapa preoperacional en la que la fantasía y la realidad se mezclan de forma natural. Creer en figuras mágicas como Papá Noel puede fomentar la imaginación, la creatividad y el pensamiento simbólico. Sin embargo, algunos expertos advierten que, al descubrir la verdad, los niños pueden experimentar sentimientos de decepción o pérdida de confianza en los adultos, especialmente si perciben la mentira como una traición consciente.
Estudios científicos: Resultados y conclusiones relevantes
Diversos estudios han analizado el efecto de la creencia en seres mágicos sobre el desarrollo infantil. Un artículo publicado en Scientific American señala que la mayoría de los niños no sufren daños psicológicos duraderos al descubrir la verdad sobre Papá Noel (1). De hecho, la transición suele ser vista como un rito de paso hacia la madurez y la comprensión de la diferencia entre fantasía y realidad.
Por otro lado, una investigación de la Universidad de Exeter, publicada en The Conversation, sugiere que algunos niños pueden sentirse engañados y cuestionar la credibilidad de sus padres. Sin embargo, la mayoría de los participantes en estos estudios afirmaron que la experiencia fue positiva y que la magia de la infancia superó el posible malestar temporal.
Experiencias familiares: Testimonios y casos reales
Las experiencias familiares varían ampliamente. Algunos padres recuerdan con cariño la ilusión de su infancia y desean transmitirla a sus hijos, considerando que la fantasía forma parte esencial del crecimiento. Otros, en cambio, optan por una educación basada en la honestidad absoluta, temiendo que la mentira pueda perjudicar la confianza familiar. María, madre de dos niños en Madrid, cuenta: “Cuando mi hijo mayor descubrió la verdad sobre los Reyes Magos, nos preguntó por qué le habíamos mentido. Tras hablarlo en familia, comprendió que era parte de una tradición para hacer especial la Navidad”. Por el contrario, Pablo, padre en Valencia, decidió explicar desde el principio el significado simbólico de los Reyes, y afirma que sus hijos disfrutan igualmente de la celebración sin necesidad de creer literalmente en la magia.
Razones claras: Argumentos a favor y en contra
A favor: Fomentar la imaginación, crear recuerdos felices, fortalecer la tradición cultural y facilitar el aprendizaje de la distinción entre fantasía y realidad.
En contra: Riesgo de pérdida de confianza, posible decepción, dificultad para gestionar la transición y cuestionamiento de la honestidad de los adultos.
La clave parece residir en cómo se maneja la revelación de la verdad y la comunicación familiar. Una actitud abierta, empática y adaptada al nivel de madurez del niño puede transformar la experiencia en una oportunidad de aprendizaje y crecimiento emocional.
Reflexión e impacto emocional
Mentir sobre Papá Noel o los Reyes Magos no es una cuestión de blanco o negro, sino de matices. La magia de la infancia, la ilusión compartida y la transmisión de tradiciones son tesoros que acompañan a los niños toda la vida. Pero también lo es la confianza y el respeto mutuo entre padres e hijos. Quizá la verdadera magia reside en saber encontrar el equilibrio, en escuchar a nuestros hijos y en acompañarles con amor, tanto en la fantasía como en la realidad. Porque al final, lo que realmente importa no es si existieron o no los Reyes Magos, sino los recuerdos y vínculos que tejemos juntos cada Navidad.
Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.
https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2025/12/misterioso-santa-claus-leyendo-un-libro-con-ninos-scaled.jpg17092560AdMin_2025https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2024/05/logo_only_Estupendamente.pngAdMin_20252025-12-15 09:13:002025-12-16 09:01:48Papá Noel y los Reyes Magos. ¿Qué pasa si me cuesta mentir a mis hij@s?
Robe Iniesta ha fallecido. En la mañana del 10 de diciembre una punzada en el pecho se coló en millones de hogares. Abrir las redes, revisar las noticias y descubrir que Extremoduro ya no volverá a hacernos ningún regalo más es un golpe que nadie esperaba, ni siquiera se planteaba.
Algunos podrían pensar que las reacciones posteriores son fuente de una mezcla de fanatismo, oportunismo y «postureo». Pero lo cierto es que la música tiene el poder de unir almas. Dicho de manera más científica, la música es un instrumento que puede cubrir varias necesidades emocionales básicas: el vínculo y apego seguro y la libertad para expresar necesidades y emociones.
Vínculo y apego seguro
Sentir que conecto, que importo.
El 10 de diciembre una punzada se clavó en millones de corazones y, junto a ella, una luz se encendió. Una luz que tejía la red de apoyo de todas las almas que se sintieron escuchadas gracias a las canciones de Robe.
Dicen que «Robe no era un cantante. Era un territorio emocional compartido.» Creó letras que se convirtieron en himnos para adolescentes que al grito de «so payaso» podían saltar y cantar sintiendo el vínculo que genera el apego seguro. Muchas personas sintieron que podían “amar y amar y ensanchar el alma” y sentirse amados.
Libertad para expresar necesidades y emociones.
Poder expresar mis deseos, mis emociones y que sean validadas.
Extremoduro cantaba verdades como puños, las nuestras, las que nosotros estábamos viviendo y experimentando, porque la verdad emocional es subjetiva e individual. Es verdaderamente reseñable la capacidad que tuvo Robe Iniesta a través de su grupo, Extremoduro, de dar voz a las emociones de millones de jóvenes y personas. Extremoduro pone en el centro de sus temas a minorías, a colectivos excluidos, vulnerados y, lo que es más importante, ignorados y silenciados. En el momento en el que las emociones son validadas, serán procesadas por la persona desde el aprendizaje, la paz y el alivio. Si las emociones se pueden expresar desde la validación, podrán cumplir su función vital.
Entonces no nos sorprenderá que más de uno sintiera que las canciones de Robe Iniesta le salvaron el día e incluso la vida.
Conclusiones
Podríamos sacar varias conclusiones del legado de Robe Iniesta:
El vínculo y el apego seguro se pueden promover creando estructuras, sistemas y espacios en los que las personas se sientan escuchadas sin juzgar.
Los movimientos que generan asociaciones y vínculos desde el respeto promueven la salud mental.
La música crea espacios seguros en los que las personas se sienten escuchadas y comprendidas emocionalmente.
El 10 de diciembre de 2025, un halo de nostalgia envolvió a los españoles recordando aquellos momentos en los que se sintieron escuchados, validados y comprendidos aunque fuera por “la vereda de la puerta de atrás”.
Psicóloga Sanitaria (Col. AN08171) especialista en Orientación Educativa. Área Infantojuvenil del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).
https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2025/12/manos-sosteniendo-instrumentos-musicales-scaled.jpg13912560AdMin_2025https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2024/05/logo_only_Estupendamente.pngAdMin_20252025-12-12 07:34:422025-12-12 07:34:44Robe Iniesta: el vínculo, apego seguro y la libertad de expresión emocional.
Este artículo nace principalmente de las necesidades de niñas a mi alrededor. Con motivo de las próximas fiestas navideñas muchos niños realizan la típica “carta de Reyes Magos” y me ha sorprendido ser testigo de las necesidades de algunas niñas de mi alrededor: productos de skincare, mascarillas faciales, antifaces para reducir ojos hinchados, etc. Esta situación me ha llevado a buscar información sobre la realidad de este problema, puesto que he podido vivir en primera persona el cambio de las necesidades de las niñas de mi familia.
El skincare es una necesidad cada vez más habitual en niñas que llegan incluso hasta las consultas dermatológicas. El presidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria ya declaró que llegan niñas a las revisiones maquilladas y con productos en la piel o “se están dando cremas continuamente”. Hay dermatólogos que afirman recibir a niñas en consulta para que “le hagan una rutina de skincare”. En concreto, dermatólogos pedriátricos comentan, “Vienen directamente con bolsas llenas de productos: cremas para el contorno de ojos, para el contorno de labios… Estoy hablando de adolescentes de trece o catorce años, pero también de niños y niñas de mucha menos edad”.
Algo que ninguno podemos negar es que el skincare está de moda. Las redes sociales, sobre todo TikTok, están repletas (lo podéis comprobar con facilidad) de rutinas que implican múltiples pasos con tónicos, cremas, brumas, limpiadores, etc. Estas se centran principalmente en el rostro, con el objetivo de tener una piel bonita y mantenerse joven. Esta situación ha llegado hasta tal punto de que ha aparecido un nuevo término cosmeticorexia, que se podría definir como la adicción a los cosméticos y rutinas de cuidado de la piel («skincare»), especialmente observada en adolescentes y preadolescentes, influenciada por las redes sociales.
Pero, ¿cuáles son los riesgos de caer en este tipo de conductas? A nivel dermatológico, se estudian los daños por la mezcla de productos, ya que, en no pocas ocasiones utilizan varios componentes que, al combinarse, pueden provocar irritación o puede aumentar la sensibilización alérgica a determinados elementos. Esto sin contar con la presencia de enfermedades cutáneas preexistentes, que pueden verse empeoradas por la utilización de productos inadecuados. Sin embargo, todo esto puede generar no solo problemas evidentes en la piel, por el cutis todavía prematuro que tienen las niñas, sino también problemas de salud mental.
El marketing de la industria cosmética ha encontrado en las redes sociales y en la presión estética un oasis para aumentar sus ganancias. Un ejemplo de esto lo podéis encontrar con las “Sephora Kids” (en referencia a la línea de cosméticos que esta marca de belleza tiene dirigida exclusivamente a niñas), algunas universidades en Estados Unidos o Reino Unido ya están analizando un fenómeno que los expertos miran con preocupación. Estas ganancias se hacen a costa de la salud mental y física de las niñas. Cuanto antes entren en la vida de las personas, más fieles serán a sus productos. Y si convierten la inseguridad en necesidad de consumir, negocio perfecto.
Esta situación nos manda un mensaje preocupante: Asociar belleza a rendimiento. Estamos enseñándole a nuestras niñas que hay que hacer algo con su cara y con su cuerpo, para ser suficiente. Siempre tendremos algo que corregir, porque al compararse con una chica de 20-30 años o mirarse con filtros de diferentes redes sociales, va a sentir que su cara natural no es suficiente. Estamos creando un problema que no se va a poder solucionar solo con una crema.
Necesitamos educación emocional, referentes diversos, estar presente ante nuestros menores. No que niñas se lleven toda la tarde viendo videos de reviews de maquillaje, cremas antienvejecimiento, rutinas de skincare o mascarillas para descongestionar las bolsas de los ojos que, por cierto, no tienen. Con esto no quiero decir que esté en contra del autocuidado, de hecho todo lo contrario; pero no desde la necesidad de corrección, comparación insana, miedo o exigencia extrema; sino desde la aceptación, compasión, respeto a nosotras mismas y escuchar nuestras necesidades. Cuidarnos no debería ser una tarea, debe ser un placer.
Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).
https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2025/12/nina-linda-con-una-toalla-blanca-en-la-cabeza-posando-con-parches-debajo-de-los-ojos-scaled.jpg17072560AdMin_2025https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2024/05/logo_only_Estupendamente.pngAdMin_20252025-12-05 11:21:242025-12-03 11:24:02Skincare en niñas, ¿necesidad o problema?
Definición de incels y misoginia en el contexto actual español
El término incel es la abreviatura de “involuntary celibate” (célibe involuntario), utilizado para describir a individuos, mayoritariamente hombres, que manifiestan una frustración intensa por su incapacidad para establecer relaciones afectivo-sexuales, culpando de ello a las mujeres y a la sociedad en su conjunto. Este fenómeno, aunque originado en foros anglosajones, ha encontrado eco en España, especialmente entre sectores juveniles.
La misoginia, entendida como el odio, desprecio o prejuicio contra las mujeres, no es un concepto nuevo, pero en la era digital se ha visto amplificada y transformada. Actualmente, España se enfrenta a una preocupante intensificación de discursos y actitudes misóginas entre los jóvenes, que encuentran en los espacios virtuales un caldo de cultivo ideal para su propagación.
Origen y evolución del fenómeno incel: de los foros virtuales a la realidad juvenil
El fenómeno incel surge a finales de la década de 1990 en comunidades online, donde personas con dificultades para entablar relaciones sentimentales compartían experiencias personales. Sin embargo, con el tiempo, estos espacios evolucionaron hacia foros donde proliferan discursos de odio, victimismo y resentimiento, orientados principalmente contra las mujeres.
A partir de 2010, la consolidación de plataformas como Reddit, 4chan o foros especializados facilitó la internacionalización del movimiento incel, que pronto comenzó a influir en comunidades hispanohablantes. En España, la presencia de incels se ha detectado tanto en foros autóctonos como en grupos privados de mensajería, donde se comparten contenidos que refuerzan estereotipos sexistas y justifican la discriminación de género.
La misoginia entre los jóvenes: datos recientes y estudios
Diversos estudios sociológicos y psicológicos han alertado sobre el aumento de actitudes misóginas entre adolescentes y jóvenes españoles. Según el Barómetro Juventud y Género 2023, elaborado por la Fundación FAD Juventud, el 20% de los jóvenes varones españoles considera que la violencia de género no existe o está exagerada, y un 36% minimiza la desigualdad entre hombres y mujeres.
Por otro lado, investigaciones como las realizadas por el Instituto de la Mujer y la Universidad Complutense de Madrid señalan que uno de cada cuatro jóvenes reconoce haber presenciado o participado en conversaciones de contenido misógino en redes sociales o aplicaciones de mensajería. Estos datos reflejan la normalización de discursos de odio y la trivialización de la violencia simbólica contra las mujeres en los entornos digitales.
Factores que contribuyen al auge: redes sociales, cultura digital y carencias en educación afectivo-sexual
Las redes sociales y la cultura digital desempeñan un papel determinante en la difusión y radicalización de las ideas incel y misóginas. Plataformas como TikTok, Instagram o Telegram permiten la creación de comunidades cerradas donde se refuerzan creencias y prácticas discriminatorias, a menudo bajo la apariencia de humor o «memes». La lógica algorítmica de estas plataformas, que prioriza la viralidad, contribuye a la rápida diseminación de contenidos sexistas.
Además, la falta de educación afectivo-sexual en el sistema educativo español dificulta la construcción de relaciones igualitarias y empáticas. La ausencia de referentes positivos y de espacios de debate sobre sexualidad, consentimiento y emociones deja a muchos jóvenes expuestos a modelos tóxicos y estereotipados, fácilmente accesibles en internet. La presión social sobre la masculinidad y el éxito sexual, junto a la inseguridad y el aislamiento, puede favorecer la captación de adolescentes por comunidades incel.
Impacto en la sociedad: consecuencias sociales, psicológicas y culturales
El auge del fenómeno incel y la misoginia entre los jóvenes tiene importantes repercusiones sociales. En primer lugar, perpetúa la desigualdad de género, obstaculizando los avances logrados en materia de derechos y libertades de las mujeres. La normalización del discurso de odio incrementa la tolerancia social hacia la violencia machista y dificulta la identificación y prevención de situaciones de riesgo.
En el ámbito psicológico, la pertenencia a comunidades incel puede reforzar sentimientos de soledad, frustración, baja autoestima y resentimiento, generando un círculo vicioso del que resulta difícil salir. A nivel colectivo, estos discursos alimentan el miedo y la inseguridad, tanto en mujeres como en hombres, y contribuyen a la polarización social.
Desde una perspectiva cultural, la proliferación de contenidos misóginos en internet influye en la construcción de imaginarios y valores, afectando la percepción de las relaciones de género entre las nuevas generaciones. Esto supone un retroceso en la lucha por la igualdad y el respeto a la diversidad.
Investigaciones relevantes: estudios y hallazgos clave
La literatura científica sobre el fenómeno incel y la misoginia juvenil en España es creciente. Un estudio publicado en 2022 por el Grupo de Investigación en Psicología Social de la Universidad de Granada revela que la exposición continuada a foros misóginos incrementa la probabilidad de desarrollar actitudes hostiles hacia las mujeres y justificar la violencia de género.
Por su parte, la investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona (2024) sobre “Redes sociales y juventud: nuevas formas de misoginia” identifica la relación entre el consumo de contenido incel y la aparición de conductas de acoso digital, ciberbullying y sextorsión. El informe destaca la importancia de una intervención educativa temprana para prevenir la radicalización y la reproducción de estereotipos de género.
Asimismo, trabajos de la Universidad de Valencia subrayan el impacto negativo de la falta de referentes masculinos igualitarios en la socialización de adolescentes, lo que facilita la adhesión a discursos de odio y exclusión.
Conclusión: Una amenaza que interpela a toda la sociedad
El crecimiento del fenómeno incel y la misoginia entre los jóvenes en España es un problema complejo y multifactorial, que requiere la implicación conjunta de familias, instituciones educativas, medios de comunicación y responsables políticos. Solo a través de la educación, la prevención y el fomento de una cultura de igualdad y respeto será posible revertir esta tendencia y proteger a las generaciones futuras.
Hoy más que nunca, la sociedad española debe alzar la voz y actuar con contundencia, porque cada mensaje de odio tolerado es una herida abierta en el tejido social, y cada silencio cómplice nos aleja de la igualdad real.
Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.
https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2025/10/primer-plano-de-celular-en-manos-masculinas-scaled.jpg17072560AdMin_2025https://www.estupendamente.com/wp-content/uploads/2024/05/logo_only_Estupendamente.pngAdMin_20252025-11-28 16:28:102025-11-18 11:00:38Incels y misoginia: El auge de una amenaza silenciosa
A finales del pasado verano, la tenista Serena Williams publicitó un nuevo fármaco para adelgazar. En dicho anuncio se decía, en palabras de la propia Serena: “Dicen que el GLP-11 es un atajo para perder peso, pero no lo es. Es ciencia”.
Desde hace unos años, hemos visto como actrices, cantantes, modelos e influencers han hablado sobre el uso del Ozempic2 para adelgazar. En la mayoría de estos casos, se ha utilizado el discurso de mejorar la salud a través de la delgadez, entendiendo como sinónimos estos conceptos.
Esto nos hace preguntarnos, ¿realmente lo hacemos por salud?, ¿los intereses de estas compañías farmacéuticas se corresponden con la promoción de hábitos saludables o con la generación de miedo a la “gordura”?
En primer lugar
Debemos conocer los efectos perjudiciales relacionados con el uso del Ozempic y fármacos similares.
A nivel psicológico, se han podido ver reflejados ya, alteraciones en la conducta alimentaria, dependencia, cambios sociales y alteraciones en el estado de ánimo.
A nivel fisiológico destacan problemas gastrointestinales, fatiga, deshidratación que conduce a problemas renales, mareos e hipoglucemia.
Pese a estos efectos, tenemos consumo cronificado de Ozempic, extendiendo los tratamientos durante años con el único objetivo de la pérdida de peso (no orientado al tratamiento de la diabetes). Esto nos hace plantearnos otra pregunta: ¿cómo hemos normalizado su consumo como sociedad?
El fenómeno “Ozempic” es complejo porque convergen intereses económicos (recordemos que la pareja de Serena Williams es inversor y directivo de la compañía farmacéutica que produce el GLP-1), preocupaciones por la salud y la presión estética.
Existe un aumento de la presión social sobre la imagen corporal, tras una etapa en la que crecían los movimientos que abrazaban la diversidad corporal. De hecho, durante años, Serena Williams ha sido considerada un referente de diversidad corporal y un ejemplo de un cuerpo fuerte y atlético como sinónimo de salud y éxito, sin encajar en el estándar de delgadez.
El problema no reside en el consumo del fármaco, sino el en argumento de la “ciencia” y el mensaje que subyace a este anuncio: “si no tienes un cuerpo delgado es porque no quieres”, anulando así la representación de la diversidad corporal. Eliminando, como consecuencia, escenarios en los que mujeres puedan habitar cuerpos grandes y saludables.
En segundo lugar
Tenemos el argumento de “ser una solución pautada médicamente”, reforzando la narrativa de que los cuerpos gordos son patológicos de base. Entendiendo, desde hace años, que la salud de una persona no se puede simplificar en una corporalidad y habiendo demostrado en sendos estudios científicos que patologizar un cuerpo provoca vergüenza, estigma y reduce nuestra motivación para cuidarnos.
Este problema tiene una simple solución: trabajar con marcadores de mala salud en lugar con un nivel alto de masa corporal.
El riesgo del fenómeno “Ozempic” radica en la vuelta a una sociedad que niega la existencia de diversidad de cuerpos saludables y estigmatiza a los que salen de ese ideal estético.
Ya no es solo un fármaco para una población que presenta alguna patología, es deseado por personas que sufren las consecuencias de estos estándares y la “violencia estética”.
Normalizamos el uso de fármacos como medios para alterar el aspecto de nuestros cuerpos y lograr esa ansiada belleza y validación social.
¿Qué me encuentro yo en las consultas como psicóloga?
El uso del Ozempic (o similares), no ayuda a mitigar el sufrimiento por la imagen.
A corto plazo, puede generar algo de tranquilidad, ilusión, motivación y percepción de control; pero, a largo plazo, obtenemos personas que no han trabajado sus problemas emocionales.
Además, son tratamientos, pautados en su mayoría (cuando están orientados a la pérdida de peso) con una temporalidad, que puede ser extensa, pero no infinita. Lo que hace que estas personas se vean sin recursos al acabar estos tratamientos, sin incluir las interrupciones de los mismos debido al elevado coste y la incapacidad para sostenerlo económicamente.
Al terminar, descubrimos que no han trabajado su autoestima, su historia de vida o el establecimiento de rutinas saludables, fundamentales para enfrentar los efectos de la presión estética.
Volviendo a las preguntas del inicio: ¿realmente lo hacemos por salud?, ¿los intereses de estas compañías farmacéuticas se corresponden con la promoción de hábitos saludables o con la generación de miedo a la “gordura”?
El “fenómeno Ozempic” se está produciendo en un momento histórico en el que hemos vuelto a la estética dosmilera3 que, para los que no vivisteis esta época, se caracterizó por la delgadez extrema.
Ya las revistas de moda relevantes han hecho referencia a este cambio resaltando, entre otras, la vuelta de las siluetas “skinny”4, talles bajos de pantalones, etc. Todo esto, mientras los discursos de diversidad corporal se debilitan y, en no pocos casos, se ven cuestionados, afectando directamente a quienes encontraban un espacio seguro y sostén en esos movimientos.
El GLP-1 es un fármaco que imita la acción de una hormona intestinal que regula el azúcar en sangre y el apetito.
Versión comercial de GLP-1.
Se refiere a la estética y cultura de la década de los 2000.
Corte de prenda muy ajustado al cuerpo, especialmente en los pantalones, que se amoldan a la figura como una «segunda piel» desde la cadera hasta el tobillo.
Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).
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