Sé que tengo que hacerlo, pero, ¿por qué me cuesta tanto romper esta relación?

En el imaginario colectivo, el final de una relación suele asociarse con la aparición de conflictos insalvables o la ausencia de amor. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja: muchas personas permanecen en relaciones en las que ya no sienten nada por su pareja, atrapadas en una rutina emocional que parece imposible de romper. ¿Por qué resulta tan difícil dar el paso, incluso cuando el afecto se ha desvanecido? La respuesta, en gran parte, reside en los sesgos cognitivos que distorsionan nuestra percepción y justifican el inmovilismo, con consecuencias profundas para nuestro bienestar emocional.

La trampa de los sesgos cognitivos: ¿Por qué nos quedamos?

Los sesgos cognitivos son atajos mentales que nos ayudan a procesar la información de forma rápida, pero que a menudo nos llevan a errores de juicio. En el contexto de las relaciones, estos sesgos pueden convertirse en poderosos aliados de la inercia. El sesgo de coste hundido, por ejemplo, nos hace pensar que debemos seguir invirtiendo en una relación solo porque ya hemos invertido mucho tiempo, energía o emociones, aunque la situación sea insatisfactoria (Arkes & Blumer, 1985). Otro sesgo frecuente es el de confirmación, que nos lleva a buscar y recordar solo aquellos detalles que justifican nuestra decisión de quedarnos, ignorando las señales de insatisfacción o desamor.

La disonancia cognitiva, descrita por Festinger (1957), también juega un papel crucial: para evitar el malestar de reconocer que la relación ya no nos aporta felicidad, tendemos a minimizar los problemas o a sobrevalorar aspectos positivos que ya no existen. Estudios recientes en psicología social muestran que la presión social y el miedo al cambio refuerzan estos sesgos, dificultando aún más la toma de decisiones racionales (Joel et al., 2018). Así, la mente construye justificaciones que nos anclan en el pasado, aunque nuestro corazón haya partido hace tiempo.

Consecuencias personales de no romper a tiempo

La permanencia en una relación sin amor tiene efectos devastadores en el bienestar emocional. Diversas investigaciones han demostrado que la insatisfacción prolongada puede derivar en síntomas de ansiedad, depresión y baja autoestima (Kamp Dush & Amato, 2005). Además, se produce una pérdida progresiva de motivación y energía vital, así como una disminución de la capacidad para establecer vínculos sanos en el futuro. El miedo a estar solo o a enfrentar el duelo de la ruptura puede parecer abrumador, pero a largo plazo, quedarse por inercia suele resultar mucho más dañino.

La autopercepción también sufre: al anteponer las necesidades de la pareja o el miedo al qué dirán, se erosiona la identidad personal y la capacidad de tomar decisiones autónomas. Este estancamiento emocional puede afectar otras áreas de la vida, como el trabajo, las amistades y la salud física, generando un círculo vicioso del que resulta cada vez más difícil salir.

La importancia de irse antes de que sea demasiado tarde

Salir de una relación sin amor no es un acto de egoísmo, sino de responsabilidad emocional. Tomar la decisión a tiempo permite recuperar la autonomía, reconstruir la autoestima y abrirse a nuevas oportunidades de crecimiento personal. Numerosos estudios sugieren que quienes afrontan la ruptura de manera consciente experimentan, tras el duelo inicial, un aumento significativo en su bienestar y satisfacción vital (Tashiro & Frazier, 2003). Esperar demasiado solo agrava el sufrimiento y reduce la capacidad de reconstruir una vida plena.

10 estrategias prácticas para afrontar el proceso

  1. Reconoce tus emociones: Acepta que ya no sientes lo mismo y valida tus sentimientos sin juzgarte.
  2. Identifica los sesgos: Reflexiona sobre los pensamientos que te mantienen en la relación y cuestiona su validez.
  3. Busca apoyo externo: Habla con amigos, familiares o un profesional para ganar perspectiva y sentirte acompañado.
  4. Evita la idealización: Haz una lista honesta de los aspectos negativos y positivos de la relación.
  5. Proyecta tu futuro: Imagina cómo sería tu vida fuera de la relación y visualiza tus objetivos personales.
  6. Establece límites: Si decides romper, comunica tu decisión de forma clara y respetuosa.
  7. No temas la soledad: Aprovecha el tiempo para redescubrir tus intereses y fortalecer tu independencia.
  8. Cuida tu bienestar físico: Mantén hábitos saludables para gestionar el estrés y mejorar tu estado de ánimo.
  9. Permítete sentir: No reprimas el dolor de la ruptura; el duelo es parte del proceso de sanación.
  10. Aprende de la experiencia: Reflexiona sobre lo aprendido para evitar repetir patrones en el futuro.

Conclusión

Romper una relación cuando ya no se siente amor es un reto que pone a prueba nuestra mente y nuestro corazón. Los sesgos cognitivos pueden ser trampas sutiles que nos mantienen atados a lo conocido, pero reconocerlos es el primer paso hacia una vida más auténtica y plena. No hay mayor acto de valentía que elegir el propio bienestar y dar el paso antes de que sea demasiado tarde.

Porque quedarse donde no hay amor es renunciar a la posibilidad de volver a sentirlo.

 Consequences-of-relationship-status-and-quality-for-subjective-well-being.pdf
“I’ll never be in a relationship like that again”: Personal growth following romantic relationship breakups – Tashiro – 2003 – Personal Relationships – Wiley Online Library

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

¿Sabes qué quiere decir la “I” en LGBTIQ+?

Introducción: Definición y contexto científico de la intersexualidad

La intersexualidad es una condición biológica en la que una persona nace con características sexuales —como cromosomas, gónadas o genitales— que no encajan estrictamente en las definiciones típicas de masculino o femenino. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se estima que aproximadamente el 1,7% de la población mundial presenta rasgos intersexuales, lo que la convierte en una realidad más común de lo que se suele pensar. Estudios científicos, como los publicados por la Sociedad Europea de Endocrinología Pediátrica, han señalado que la intersexualidad abarca un amplio espectro de variaciones, incluyendo condiciones como el síndrome de insensibilidad a los andrógenos, la hiperplasia suprarrenal congénita y otras diferencias en el desarrollo sexual.

La inclusión de la ‘I’ en LGBTI: Historia y relevancia

La incorporación de la ‘I’ en las siglas LGBTI responde a la necesidad de reconocer y visibilizar a las personas intersexuales dentro del movimiento por la diversidad sexual y de género. Históricamente, el colectivo LGBTI centró su lucha en la orientación sexual y la identidad de género, dejando en segundo plano la variabilidad corporal. La inclusión de la intersexualidad en estas siglas es relativamente reciente y simboliza el avance hacia una visión más integradora, donde se reconoce que la diversidad sexual no se limita solo a la orientación o la identidad, sino también a la biología. Organizaciones como ILGA World y la Federación Estatal LGTBI+ han destacado la importancia de este paso para promover derechos y protección específica para las personas intersexuales.

Efectos de la intersexualidad en el individuo y la familia: Estudios y testimonios

Diversos estudios han analizado el impacto psicológico y social que la intersexualidad puede tener en las personas y sus entornos familiares. Investigaciones como la publicada en el Journal of Pediatric Endocrinology and Metabolism subrayan que la falta de información y el estigma social pueden generar sentimientos de aislamiento, ansiedad y baja autoestima. Las familias, por su parte, suelen enfrentarse a decisiones difíciles relacionadas con intervenciones médicas y la crianza, lo que puede generar estrés y necesidad de apoyo psicológico. Testimonios recogidos por organizaciones como Intersex Human Rights Australia ponen de relieve que el acompañamiento profesional y la información adecuada son claves para el bienestar tanto del individuo como de su familia.

Abordaje médico: Perspectivas científicas y éticas

El abordaje médico de la intersexualidad ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. Tradicionalmente, se recurría a intervenciones quirúrgicas y hormonales a edades tempranas para “normalizar” los cuerpos intersexuales. Sin embargo, estudios recientes y declaraciones de entidades como la Asociación Española de Pediatría abogan por una aproximación más cautelosa y centrada en el consentimiento informado, priorizando el bienestar psicosocial del paciente. El debate ético se centra en el respeto a la autonomía y la integridad corporal, recomendando posponer intervenciones irreversibles hasta que la persona pueda participar activamente en la toma de decisiones.

Importancia de la visibilización: Desafíos y avances sociales

La visibilización de la intersexualidad es fundamental para combatir la discriminación y promover el respeto a la diversidad humana. El desconocimiento y los prejuicios sociales han contribuido históricamente a la invisibilidad de las personas intersexuales, dificultando su acceso a derechos y servicios. Campañas de sensibilización, como las impulsadas por la ONU y diversas asociaciones europeas, han logrado avances significativos en la protección legal y el reconocimiento social. Aun así, persisten desafíos, como la formación de profesionales sanitarios y educativos, y la necesidad de políticas públicas inclusivas que garanticen la igualdad real.

Aclaraciones terminológicas: Diferencias con otros conceptos LGBT

Es crucial distinguir la intersexualidad de otros conceptos dentro del colectivo LGBT. Mientras que la intersexualidad se refiere a variaciones biológicas en el desarrollo sexual, la orientación sexual (lesbiana, gay, bisexual) alude a la atracción afectivo-sexual, y la identidad de género (transgénero) se relaciona con el sentido interno de ser hombre, mujer o de género no binario. Por tanto, una persona intersexual puede identificarse como hombre, mujer, trans o de cualquier orientación sexual, siendo la intersexualidad una dimensión corporal y no de identidad o atracción.

Recomendaciones: Películas, libros y documentales sobre intersexualidad

Para profundizar en la realidad intersexual, se recomienda el visionado de películas como “XXY” (2007), dirigida por Lucía Puenzo, que ofrece una mirada sensible y realista sobre la adolescencia intersexual. El libro “Intersex: (For Lack of a Better Word)” de Thea Hillman es una referencia clave en primera persona, y el documental “Intersexion” (2012), dirigido por Grant Lahood, recoge testimonios internacionales sobre la vida y los desafíos de las personas intersexuales. Estas obras contribuyen a la comprensión y empatía social, ofreciendo perspectivas diversas y rigurosas.

Conclusión

La intersexualidad nos invita a reflexionar sobre la riqueza de la diversidad humana y la importancia de construir una sociedad donde cada persona pueda ser aceptada y respetada tal como es. Como recuerda el activismo intersexual: “La belleza de la vida reside en la diferencia.

XXY – Wikipedia, la enciclopedia libre

Amazon.com: Intersex (For Lack of a Better Word): 9781933149240: Hillman, Thea: Libros

Intersexion (2012) – IMDb

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

Deepfake: nueva forma de violencia contra la mujer

La cantidad de pornografía deepfake creada aumentó un 464% de 2022 a 2023, un patrón alarmante según los datos que publicó el informe “State of Deepfakes”.

Es necesario abordar la problemática de los deepfakes pornográficos, destacando las cuestiones clave:

  1. Victimización de las mujeres: La mayoría del contenido pornográfico deepfake involucra a mujeres como víctimas, vulnerando su derecho a la propia imagen y transformándolas en objetos de consumo. 
  2. Mercado dirigido: Según el informe, el 99% del contenido pornográfico deepfake está protagonizado por mujeres. Además, existe un mercado enfocado principalmente en generar imágenes de mujeres desnudas dirigido, en gran medida, a atraer a los consumidores masculinos, que son los principales usuarios de pornografía.
  3. Consumo: La encuesta citada revela que casi la mitad de los hombres encuestados (48%) han visto pornografía deepfake al menos una vez y, la mayoría de estos usuarios, no sienten culpa por su consumo (74%). Esto indica una normalización del consumo de este tipo de contenidos, a pesar de su naturaleza problemática.
  4. Impacto social y de género: El uso de deepfakes con contenido sexual contribuye a generar un «terror sexual» hacia las mujeres, en un contexto de ciberacoso y doble moral social. Las mujeres que aparecen en estos vídeos suelen ser sancionadas socialmente de manera más severa que los hombres, reforzando desigualdades y estigmatizaciones.

Aunque las imágenes sean falsas, el efecto que generan es real. Es una nueva forma de ejercer violencia por medios digitales, ampliando tanto su alcance como consecuencias.  Teniendo en cuenta que la creación de imágenes sexuales creadas por inteligencia artificial (deepfakes sexuales), no se contempla hoy día como un delito específico en el Código Penal.

Es indudable que la ciberviolencia contra las mujeres tiene un efecto en su salud mental.

Ya existen investigaciones que hablan de altas tasas de problemas de salud mental como ansiedad, depresión, autolesiones y suicidio, con independencia de que sea una imagen/video deepfake o real. Esto afecta a la calidad de vida en las mujeres, impacto en su situación laboral y la atención médica y psicológica. 

No debemos olvidar que la construcción de la sexualidad femenina se ha desarrollado, durante mucho tiempo, desde la culpa y la vergüenza; mientras que la masculina desde la “conquista” y el logro. Las mujeres que han sido “conquistadas” han sido expuestas a vergüenza.

El patriarcado es un sistema que penaliza la libertad sexual de las mujeres y, cuando queda expuesta, comporta una sensación de violencia, miedo y pérdida de control; ya sea una exposición de contenido real o falso. Todo esto en un contexto actual de viralidad, donde el contenido circula muy rápido, la respuesta -aunque ágil- implica unos resultados deficitarios y el daño causado rara vez puede ser neutralizado.

No podemos mirar hacia otro lado, ante la existencia de una industria que explota la imagen y la dignidad de las mujeres,

https://www.securityhero.io/state-of-deepfakes/#deepfake-porn-survey

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

ANSIEDAD Y DECISIONES: CUANDO LA MENTE JUEGA EN TU CONTRA

¿Qué es la ansiedad?

Primero respóndete a esta pregunta, ¿alguna vez te has sentido atrapado entre dos opciones, con la cabeza llena de ‘¿y si…?’? Eso es la ansiedad metiéndose en tu “sala de juntas mental.” La solemos ver como algo negativo: nervios, preocupación, tensión, pero la ansiedad no es solo eso, es una emoción, es una respuesta natural del cuerpo y la mente antes situaciones amenazantes, estresantes o de incertidumbre.

Permite “reprogramar” (entendido como el proceso de modificar patrones de pensamiento, creencias, emociones o conductas) cómo procesamos la incertidumbre, el riesgo y el valor de las opciones. Cuando tenemos que tomar decisiones la ansiedad sesga la evaluación de amenazas y reduce la tolerancia a la incertidumbre.

Y, ¿qué es eso de la intolerancia a la incertidumbre?, es un rasgo común que aparece en diferente trastornos, por ejemplo, las rumiaciones aparecen en la depresión, la ansiedad o el trastorno obsesivo-compulsivo, que hace que reaccionemos con más miedo, más indecisión y más conductas de evitación cuando la información no es clara.

Entonces, ¿Qué cambios hay, cuando decidimos con ansiedad?:

1) Se produce una mayor aversión al riesgo. En experimentos en laboratorio, inducir la preocupación en personas con trastorno de ansiedad generalizada incrementa la aversión al riesgo, lo que no indica que no es solo el diagnóstico, sino el estado ansioso en sí el que empuja a elegir opciones “más seguras”. 

2) La toma de decisiones se vuelve más lenta. La ansiedad estado se asocia con más tiempo para decidir.

3) Aparece la evitación y las “conductas de seguridad”. La intolerancia a la incertidumbre, predice indecisión y conductas de seguridad en decisiones cotidianas, las vemos en las personas que buscan la confirmación de forma constante, por ejemplo cuando alguien pide opiniones de forma retórica antes de decidir reservar en un restaurante.

¿Qué puedo hacer para decidir mejor bajo la ansiedad?

1. Trabajar la intolerancia a la incertidumbre. A través de la terapia psicológica cognitivo-conductual, se puede reducir la incertidumbre, trabajando la exposición a esas situaciones.  

2. Diseñar entornos de decisión. Para ello se presenta la información con estructuras claras, escalas de riesgo comprensibles y límites de tiempo razonables que pueden disminuir la carga de intolerancia a la incertidumbre, y el tiempo de deliberación.

3. Entrenar en habilidades metacognitivas. Es decir, aprender a leer la ansiedad como una señal de duda, no como un peligro inminente. Así las decisiones se toman por valores, no por miedo.

En resumen, decidir con ansiedad es como conducir con el freno de mano puesto. No es que no llegues, sino que te desgastas más. Aprender a tolerar la incertidumbre es soltar ese freno, para avanzar hacia donde realmente quieres ir.

Referencias     

–   Induced worry increases risk aversion in patients with generalized anxiety disorder. Neuroscience Letters, 2024. 

–   The relationship between state anxiety of surrogate decision-makers and decision-making duration. Scientific Reports, 2025. 

–      Intolerance of uncertainty heightens negative emotional states and modulates behavior. Frontiers in Psychiatry, 2023. 

–  Intolerance of uncertainty predicts indecisiveness and safety behavior in real-life decision making. Experience-sampling study preprint/report, 2024. 

–    Acute stress differentially alters reward-related decision making and effort costs. PNAS Nexus, 2024. 

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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

La era de la desconexión social

El pasado año la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe que trata sobre una de las problemáticas más generalizadas: la desconexión social. La OMS considera que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social. La conexión social supone la clave para el tercer componente de esta definición. 

Para comprender este informe necesitamos conocer el concepto de desconexión social. Esta se produce cuando una persona no tiene suficiente contacto social, no se siente apoyada o cuando sus relaciones son tensas o negativas. La desconexión social puede manifestarse como soledad y aislamiento social. 

Aproximadamente, una de cada seis personas en el mundo se siente sola. 

Las causas de la soledad y el aislamiento se agrupan en cuatro: 

  1. Factores individuales:  cambios vitales, salud o expectativas sociales. 
  2. Factores comunitarios y ambientales: la falta de espacios públicos accesibles, infraestructura social y las desigualdades territoriales. 
  3. Factores sociales y estructurales: desigualdades socioeconómicas, la discriminación, estigmas relacionados con la soledad o crisis sociales. 
  4. Cambios tecnológicos y culturales: automatización de servicios, uso de inteligencia artificial, el uso excesivo de redes sociales y la aceleración del ritmo de vida.  

Estos factores actúan de manera combinada a lo largo de la vida de las personas. Como consecuencia, se observa un aumento del riesgo de padecer problemas graves de salud e incluso la muerte prematura. Entre 2014 y 2019 en el mundo se produjeron más de 871000 muertes relacionadas con la soledad. La soledad y el aislamiento social se relacionan con cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, hipertensión o diabetes, además de depresión, ansiedad e incluso pensamientos de autolesión o suicidio. 

A gran escala, la soledad afecta a comunidades y países enteros. No solo porque supone un costo de miles de millones en pérdidas de productividad y atención de salud, sino también porque cuando tenemos relaciones de confianza, creamos sociedades fuertes y resilientes.  

¿Cómo podemos mejorar esta situación?

Se pueden desarrollar programas que ayuden a reducir el estigma asociado a la desconexión social, movilización de apoyos y cambios de normativa. Ya hay países que trabajan en ello.  A nivel comunitario, se propone mejorar la infraestructura social, mejorando los espacios y servicios comunitarios. A nivel individual y relacional, el informe plantea la mejora en la formación en habilidades sociales y comunicativas, programas que promuevan la interacción social y la terapia o apoyo psicológico. 

La Comisión de Conexión Social de la OMS propone centrarse en cinco ámbitos importantes para reducir la desconexión social: 

  1. Políticas: Los gobiernos deben crear una política nacional que fomente la conexión social.  
  2. Investigación: La OMS debe ofrecer orientaciones claras, con base científica, sobre qué funciona a la hora de reducir el aislamiento social. 
  3. Intervenciones: ampliar las intervenciones eficaces en función de costos. 
  4. Medición y datos: disponer de mejores datos mundiales sobre la magnitud del problema y a quién afecta. 
  5. Participación: lograr la participación de todos los agentes fundamentales para que la conexión social se convierta en una prioridad.  

Debemos tener una imagen más ajustada de la desconexión social, dejar de asociarla solo a ciertas sociedades o al envejecimiento. Es una realidad que atraviesa todos los grupos sociales,  regiones y sectores, generando costes significativos. Tratarla debería ser un objetivo prioritario para crear sociedades más sanas.

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

MADRES SORDAS Y LACTANCIA: CÓMO DERRIBAR LAS BARRERAS INVISIBLES

Escribir este artículo nace después de haber visto la película “SORDA” de Eva Libertad, una película que recomiendo a todos. 

Para entender el tema que expongo a continuación, hay que intentar definir primero qué es la maternidad. La maternidad no es solo embarazo, parto y crianza. Son también emociones, dudas, apoyos, o la falta de ellos y, sobre todo, la forma en que la sociedad y el sistema sanitario acompañan a las madres. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando la madre es sorda?

Los estudios, lo confirman, estas madres se enfrentan a retos específicos que afectan a su bienestar mental y su experiencia con la lactancia. La mayoría de las madres sordas se encuentran con dificultades de comunicación con los profesionales sanitarios, lo que aumenta la sensación de aislamiento social, ansiedad y estrés, lo que dificultará con el inicio y continuidad de la lactancia.

Las investigaciones muestran niveles más altos de ansiedad y, mayores tasas de estrés perinatal entre madres con discapacidad auditiva comparadas con madres oyentes. La experiencia de no ser escuchada o comprendida por el personal sanitario puede contribuir a sentimientos de vulnerabilidad, baja autoestima como madre, miedo a tomar decisiones erróneas respecto a la alimentación del bebé, y sentimientos de culpa si no se logran los objetivos establecidos.

Imagina lo que significa intentar aprender a colocar al bebé al pecho, manejar una mastitis o conservar la leche… sin intérprete, sin recursos en lengua de signos, sin material visual claro. Al final, muchas acaban dependiendo de asociaciones o comunidades de personas sordas para resolver dudas, en lugar de contar directamente con su matrona o pediatra. Eso retrasa la ayuda profesional y aumenta la incertidumbre.

¿Qué hacen entonces estas madres?

La mayoría de ellas no les queda otra que depender de Asociaciones o Comunidades de sordos, y esto retrasa la búsqueda de ayuda profesional y aumenta la incertidumbre sobre la alimentación del bebé.

La buena noticia es que no hablamos de algo inevitable. Las investigaciones muestran que, cuando las madres sordas reciben información accesible, asesoramiento en lengua de signos o participan en grupos de apoyo dentro de su comunidad, la experiencia cambia radicalmente. La satisfacción aumenta, la lactancia se prolonga más tiempo y el bienestar materno mejora. Ofrecer estas medidas desde el embarazo y durante el puerperio disminuye la angustia, mejora la confianza materna y favorece prácticas de lactancia más seguras y satisfactorias.

Soluciones

El problema no es la sordera, sino un sistema que no se adapta.

  • Incorporar protocolos de accesibilidad a los servicios perinatales.
  • Intérpretes en consultas y hospitales.
  • Derivación a recursos comunitarios. 
  • Material en lengua de signos y 
  • Formar a los profesionales en diversidad y sensibilidad cultural.  

Bibliografía

  • Bieler, J., Stocker, D., & Gloor, C. (2024). Barriers to and facilitators of effective communication in perinatal care for women with hearing disabilities: A systematic review. BMC Pregnancy and Childbirth, 24(1), 45
  • Chin, N., & Cuculick, J. (2013). Deaf mothers and breastfeeding: Do unique features of the deaf community enhance breastfeeding success? Journal of Human Lactation, 29(4), 564–570.  
  • Mitra, M., Iezzoni, L. I., Zhang, J., Long-Bellil, L. M., Smeltzer, S. C., & Barton, B. A. (2015). Perspectives on breastfeeding among women with disabilities: Results of a national survey. Disability and Health Journal, 8(4), 586–594

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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Rol de la vergüenza en la violencia sexual

La violencia sexual se define, según la OMS, como cualquier contacto o comportamiento de naturaleza sexual en el que no se obtiene o se da libremente el consentimiento.  Se estima que afecta al 35.6% de las mujeres, al 18% de las personas transgénero y con diversidad de género; y al 1% de los hombres. 

La violencia sexual se relaciona con problemas psicológicos como el trastorno por estrés postraumático y la depresión. La vergüenza es una emoción caracterizada por la autoevaluación negativa (“yo soy”), supone un factor de riesgo para diversas alteraciones emocionales. Relacionada con la violencia sexual, la vergüenza puede ser una barrera que impide a los supervivientes revelar los sucesos y buscar asistencia psicológica, médica, social y legal. Esto puede generar aislamiento social y dificultades de afrontamiento. 

En el estudio en el que nos centramos para la elaboración del presente artículo, los investigadores hacen un análisis para examinar la vergüenza y sus subtipos: la vergüenza-rasgo (una tendencia estable a experimentarla), la vergüenza-estado (experimentada “en el momento”), la vergüenza corporal (relacionada con el yo físico) y la vergüenza relacionada con el trauma o la VS.

Los principales resultados obtenidos son los siguientes. Por un lado, se demuestra que los supervivientes de actos de VS experimentan niveles moderadamente más altos de vergüenza, siendo este efecto independiente del momento en el que ocurrió (niñez/adolescencia o adultez) y del subtipo de vergüenza evaluado. Destaca la incidencia de vergüenza-rasgo, los individuos expuestos a la VS experimentan niveles moderadamente más altos de vergüenza-rasgo en comparación con los no expuestos a violencia sexual. Los autores señalan que la asociación entre la VS infantil o adolescente y la vergüenza fue superior a la asociación entre la VS adolescente o adulta y la vergüenza-rasgo. Esto sugiere que la exposición temprana a la VS, que ocurre durante un período crítico de desarrollo para la formación del autoconcepto, puede perturbar notablemente el sentido de valía personal.

Por otro lado, la severidad de la violencia sexual infantil o adolescente muestra una asociación con la vergüenza relacionada con el trauma, lo que refuerza investigaciones previas sobre el  riesgo que implica la exposición temprana. Los autores hipotetizan que los supervivientes de violencia sexual adulta, cuyas experiencias podrían haber ocurrido más recientemente, pueden exhibir mayor vergüenza corporal debido a la percepción de que su yo físico fue violado o contaminado, lo que puede implicar una conexión con los mitos sociales sobre la violación.

A partir de estos resultados, los investigadores concluyen que la vergüenza es un objetivo clínico trascendental. Se recomienda que las intervenciones terapéuticas fomenten la autocompasión para contrarrestar la vergüenza relacionada con los mitos y desafíen las creencias negativas internalizadas sobre el autoconcepto. Los servicios de atención a las víctimas, deben combatir el sentimiento de vergüenza, al desafiar y eliminar los mitos sociales que culpan a los supervivientes; fomentar la búsqueda de recursos, comunicando los servicios de ayuda disponibles y seguros, contrarrestando el efecto barrera que tiene la vergüenza. Estos cambios incrementarían el acceso a servicios de ayuda de los supervivientes, reduciendo su malestar psicológico.

https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/15248380241308828

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Laura Santi

Psicóloga Sanitaria (Col. AN10267). Área de Adicciones químicas y psicológicas y de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

¿Qué es la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa?

A nosotros y nosotras en ESTUPENDAMENTE nos gusta llamar a la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa “EL CASQUITO”. Es un nombre cariñoso y cercano para una técnica que, aunque puede sonar a ciencia ficción, está cada vez más presente en la vida de muchas personas que buscan mejorar su salud mental y bienestar. Pero, ¿qué es exactamente EL CASQUITO y cómo funciona?

Imagina que te colocas un pequeño gorro en la cabeza, con unos electrodos suaves y cómodos. Estos electrodos no hacen daño y simplemente envían una corriente eléctrica muy débil y controlada a zonas específicas del cerebro. Esta corriente es tan pequeña que apenas se siente, pero es suficiente para “despertar” o “calmar” ciertas áreas cerebrales que pueden estar funcionando de manera irregular en diversas patologías.

¿Cómo funciona?

Sin entrar en demasiados tecnicismos, el objetivo principal del CASQUITO es modificar la actividad de las neuronas. Las neuronas son las células que forman nuestro cerebro y se comunican entre sí todo el tiempo. A veces, por alguna razón, estas comunicaciones pueden alterarse y provocar síntomas como tristeza, ansiedad, falta de concentración, o incluso dolor.

Cuando colocamos EL CASQUITO, la corriente directa ayuda a que las neuronas se “animen” si están demasiado apagadas o se “relajen” si están demasiado activas. Es como si ayudásemos al cerebro a “sintonizar la emisora” adecuada para volver a funcionar con normalidad. El procedimiento es sencillo: se coloca el casquito durante unos 20-30 minutos, y mientras tanto el paciente puede estar relajado, leer o escuchar música. El número de sesiones dependerá de la intensidad de tu cuadro. 

Investigaciones y eficacia

Aunque pueda parecer una técnica nueva, la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa se lleva estudiando desde hace más de dos décadas. Diversos estudios han demostrado que puede ser eficaz para mejorar síntomas en varias patologías, y que además es segura y no invasiva.

Por ejemplo, investigaciones publicadas en revistas de neuropsicología han mostrado que EL CASQUITO puede ayudar en casos de depresión resistente al tratamiento, ofreciendo mejoras en el estado de ánimo de quienes no han respondido bien a otros abordajes (1). En el caso de la ansiedad, estudios recientes indican que la estimulación puede reducir la intensidad de los pensamientos intrusivos y la sensación de inquietud (2).  Además, se ha comprobado que puede potenciar la capacidad de concentración y la memoria, lo que ha llevado a su uso en personas con déficit de atención y bajo rendimiento cognitivo.

Un dato interesante es que la mayoría de los pacientes no experimenta efectos secundarios importantes. Algunas personas pueden notar una ligera sensación de cosquilleo en el cuero cabelludo o un pequeño enrojecimiento, pero estos efectos desaparecen rápidamente. La seguridad y simplicidad del procedimiento hacen que EL CASQUITO se pueda usar incluso en personas mayores o en aquellos que tienen miedo a los tratamientos invasivos.

¿Para qué patologías se utiliza EL CASQUITO?

La lista de problemas psicológicos y neurológicos para los que se utiliza la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa es cada vez más larga. Entre las principales patologías, destacan:

  • Depresión: Especialmente en casos donde los medicamentos no han funcionado.
  • Ansiedad: Ayuda a reducir el nerviosismo y la preocupación excesiva.
  • Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): Puede disminuir la intensidad de los pensamientos obsesivos.
  • Déficit de atención e hiperactividad (TDAH): Mejora la concentración y la capacidad de organización.
  • Dolor crónico: En algunos tipos de dolor, como la fibromialgia, se han observado mejoras significativas.
  • Recuperación post-ictus: Facilita la rehabilitación de personas que han sufrido un accidente cerebrovascular.
  • Fatiga mental: Se utiliza en personas con agotamiento emocional o cognitivo.
  • Trastornos del aprendizaje: En niños y adultos con dificultades para memorizar o aprender.

Además, se está estudiando su utilidad en otros campos como la mejora del rendimiento deportivo, el tratamiento de adicciones y el alivio de síntomas en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Ventajas y futuro de EL CASQUITO

La principal ventaja de EL CASQUITO es que, a diferencia de otros tratamientos, no requiere medicación y no provoca efectos secundarios graves. Es cómodo, rápido y permite que el paciente pueda continuar con su vida diaria sin interrupciones. En nuestro centro, hemos visto cómo personas que llegaban con desconfianza han terminado recomendando el tratamiento a familiares y amigos tras experimentar los beneficios.

Los avances tecnológicos están permitiendo que la estimulación sea cada vez más precisa y personalizada. Por eso, cada vez más profesionales apuestan por incorporar EL CASQUITO en sus protocolos de intervención.

EL CASQUITO: La revolución silenciosa de la psicología

Si algo está claro es que la Estimulación Transcraneal por Corriente Directa no es solo una intervención baladí, sino una puerta abierta al futuro del bienestar mental. En ESTUPENDAMENTE estamos comprobando como EL CASQUITO se ha convertido en una técnica que apoya y favorece los avances propios de la medicación y la psicoterapia. Y el bienestar de nuestros y nuestras pacientes es lo que siempre nos ha motivado a mejorar. 

https://ru.dgb.unam.mx/server/api/core/bitstreams/73074e05-3a9b-48b4-ae88-e3e9e8a6f6ab/content

¿Puede la estimulación eléctrica transcraneal directa (tDCS) de tipo anódica influir en los niveles de ansiedad, el estado de ánimo y la sensibilidad al dolor en pacientes con fibromialgia?

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.

Resiliencia: el arte de volver más fuerte

La resiliencia no es un rasgo mágico que tienen unos pocos; es un conjunto de procesos cognitivos, emocionales, sociales y conductuales que permiten adaptarse, recuperarse y aprender, tras situaciones adversas. La investigación reciente muestra que la resiliencia puede potenciarse mediante intervenciones psicológicas concretas, apps, etcétera.

Qué funciona: evidencia breve y práctica

Meta-revisiones y estudios recientes indican que las intervenciones basadas en terapia cognitivo-conductual (TCC) y programas de mindfulness aumentan indicadores de resiliencia y bienestar en poblaciones adultas y profesionales expuestos a estrés. Asimismo, las intervenciones multimodales donde se combinan psicoeducación, habilidades de afrontamiento y apoyo social, muestran efectos consistentes. 

Las intervenciones digitales mediante apps y programas online han demostrado ser prometedoras para ampliar el acceso y mejorar factores resilientes, como la autorregulación, la autoeficacia y la atención plena especialmente cuando incluyen guía o retroalimentación. No sustituyen la terapia presencial en casos graves, pero son herramientas útiles de prevención y mantenimiento. 

Estrategias concretas para cultivarla y fáciles de aplicar.

1. Entrena la interpretación flexible. Practica el identificar pensamientos automáticos y reformula, por ejemplo,  en vez de “esto me va a destruir”, prueba  a decirte “esto es difícil; puedo intentar pasos pequeños”. La reestructuración cognitiva (RC) mejora la tolerancia al estrés y la capacidad de solución. 

2. Desarrolla rutinas de regulación emocional. Técnicas breves de respiración, meditación de atención plena o pausas deliberadas reducen la reactividad y permiten tomar decisiones más efectivas bajo presión. Los programas mindfulness han mostrado beneficios en recuperación y control emocional. 

3. Fomenta el apoyo social activo. Compartir preocupaciones, pedir ayuda y mantener contactos protege frente al aislamiento y facilita recursos prácticos; las intervenciones comunitarias que fortalecen redes sociales aumentan la probabilidad de recuperación. 

4. Practica la solución de problemas paso a paso. Descomponer un problema en acciones pequeñas y medibles (planificar, probar, ajustar) incrementa la sensación de control y eficacia. La TCC incorpora este entrenamiento de forma estructurada. 

5. Cuida el cuerpo: sueño, ejercicio y alimentación. La salud física modula la energía y la resiliencia emocional; ejercicio regular y sueño reparador son predictores robustos de afrontamiento adaptativo. 

6. Usa herramientas digitales con propósito. Apps guiadas de mindfulness, plataformas de autocontrol emocional y programas de entrenamiento cognitivo pueden complementar la práctica, sobre todo si ofrecen seguimiento y retroalimentación. 

7. Prepara planes de acción en crisis (kit de emergencia). Saber a quién contactar, qué pasos iniciales tomar y cómo acceder a apoyo reduce la incertidumbre y acelera la recuperación tras eventos adversos.

Cómo empezar hoy

Elige 1 ó 2 prácticas, por ejemplo 10 minutos de respiración y una lista de tres personas de apoyo, y utilízalo durante 4 semanas para ver el efecto.

Si el malestar es intenso o persistente, consulta con un profesional, la TCC y los programas estructurados tienen evidencia sólida y pueden personalizarse según la situación. 

Referencias

·       Díaz-García, A., et al. (2021). Theoretical adequacy, methodological quality and efficacy of online interventions targeting resilience: A systematic review and meta-analysis. European Journal of Public Health, 2021. 

·       Franke, M., et al. (2021). Digital interventions to promote psychological resilience: A systematic review and meta-analysis. Nature Digital Medicine, 2021. Nature

·       Herrero, R., et al. (2021). Positive psychology and scalable interventions: Systematic reviews. European Journal of Public Health, 2021. 

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Natalia Avellaneda

Psicóloga Sanitaria (Col. M-18157) y Psicooncóloga. Área de Psicooncología, enfermedades, dolor crónico y cuidados paliativos del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz).

La Trampa de la Insuficiencia: Consecuencias de la Exigencia sin Recursos

En el panorama laboral contemporáneo, donde la productividad y la eficiencia son métricas sagradas, se ha consolidado una dinámica tóxica y perjudicial: la exigencia implacable de responsabilidades sin la dotación de los medios y recursos necesarios para llevarlas a cabo. Esta disparidad, que se ha normalizado en muchas organizaciones, actúa como un potente factor de riesgo psicosocial, desencadenando una cascada de consecuencias devastadoras para la salud física y psíquica del individuo.

La falta de recursos—ya sean materiales, tecnológicos, de personal, o incluso de tiempo y autonomía—convierte al trabajador en un Sísifo moderno, condenado a empujar una roca que nunca alcanzará la cima. Las empresas, al mantener sus altos estándares de rendimiento mientras escatiman en inversión y apoyo, instalan una trampa de insuficiencia que erosiona progresivamente el bienestar de su activo más valioso: su capital humano.

El Desgaste Crónico: Del Estrés a la Desesperanza

Investigaciones en el campo de la salud ocupacional, como las reflejadas en estudios sobre el estrés laboral, han establecido que esta situación de desequilibrio es un precursor directo del Síndrome de Burnout o Agotamiento Profesional. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés laboral se produce cuando las exigencias del trabajo superan la capacidad de la persona para hacerles frente, lo que incluye la insuficiencia de recursos.

En este contexto de demandas excesivas y apoyo limitado, la persona se ve obligada a un sobreesfuerzo crónico. Inicialmente, este esfuerzo se traduce en un estado de ansiedad y tensión. Sin embargo, al prolongarse, el cuerpo y la mente entran en una fase de agotamiento y claudicación.

Consecuencias Psíquicas: La Erosión del Ser

El impacto en la esfera mental es profundo y multifacético:

  1. Frustración y Agotamiento Emocional: El trabajador se enfrenta día a día a la imposibilidad objetiva de cumplir con su cometido, no por falta de competencia o dedicación, sino por la carencia de herramientas. Esta lucha constante y estéril genera una intensa frustración. La persona se siente como si corriera en arenas movedizas, invirtiendo toda su energía para, finalmente, fracasar. Esta frustración se transforma en el núcleo del agotamiento emocional, una de las dimensiones clave del Burnout, donde la energía psíquica se agota, dejando una sensación de vacío.
  2. Baja Autoestima y Sentimiento de Ineficacia: Cuando el individuo no puede satisfacer las expectativas externas de forma recurrente, la culpa se internaliza. Pese a que la causa real es la deficiencia organizativa, la persona comienza a dudar de su valía y profesionalidad. Se instala una profunda baja autoestima y un sentimiento de ineficacia personal («no soy lo suficientemente bueno/a para este trabajo»), la tercera dimensión central del Burnout. El empleado deja de ver el trabajo como una fuente de realización y lo percibe como una amenaza constante a su identidad y competencia.
  3. Depresión, Distanciamiento y Cinismo: El agotamiento emocional y la frustración prolongada son factores de riesgo psicosocial directamente vinculados a trastornos del estado de ánimo. La persona puede desarrollar síntomas de depresión, incluyendo anhedonia (pérdida de placer), tristeza persistente e incapacidad para concentrarse. Además, se manifiesta la despersonalización o cinismo (la segunda dimensión del Burnout), donde el individuo se distancia emocionalmente de su trabajo, sus compañeros e incluso sus clientes, como un mecanismo de autodefensa para protegerse del dolor emocional.
  4. Ideas Suicidas y Desesperanza: En los casos más graves y crónicos, esta espiral de agotamiento, fracaso percibido y desesperanza puede desembocar en un deterioro severo de la salud mental. Investigaciones en psicología de la salud y riesgo laboral señalan que el estrés crónico y la inseguridad laboral se encuentran entre los factores de riesgo del suicidio relacionado con el trabajo. Cuando la persona siente que no hay salida, que es incapaz de controlar su destino profesional a pesar de su esfuerzo y que su sufrimiento es incesante, la ideación suicida puede surgir como una trágica vía de escape a un dolor insoportable.

Consecuencias Físicas: El Cuerpo Grita lo que la Mente Calló

El estrés crónico sostenido por esta disparidad entre demandas y recursos no es solo una experiencia mental; es un fenómeno sistémico que desgasta el organismo:

  • Trastornos Musculoesqueléticos: La tensión emocional se somatiza a menudo en forma de dolores de cabeza tensionalesmigrañas, y algias osteomusculares (dolor en la espalda, el cuello y los hombros).
  • Insomnio Crónico: La mente hiperactiva y ansiosa, incapaz de desconectar de la jornada laboral y sus imposibilidades, impide un sueño reparador. El insomnio es una de las quejas más comunes y retroalimenta el agotamiento físico.
  • Problemas Cardiovasculares y Digestivos: El estado constante de «lucha o huida» (activación del sistema nervioso simpático) se relaciona con un aumento de la presión arterial (hipertensión), taquicardias y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. A nivel digestivo, pueden aparecer trastornos gastrointestinales como gastritis, colitis o síndrome del intestino irritable.
  • Sistema Inmunológico Comprometido: El cortisol (la hormona del estrés) elevado de forma crónica debilita la respuesta inmunológica, haciendo que el trabajador sea más susceptible a resfriados frecuentes y enfermedades infecciosas.

La Evidencia de la Investigación: El Modelo Demanda-Control-Apoyo

Las consecuencias descritas están robustamente respaldadas por modelos teóricos como el Modelo Demanda-Control-Apoyo de Karasek y Theorell (JDCS). Este modelo establece que las peores consecuencias para la salud se dan en los trabajos de «alta tensión», que se caracterizan por una alta demanda psicológica (mucho trabajo, poco tiempo) y un bajo control sobre el proceso (poca autonomía y, crucialmente, falta de recursos).

La falta de recursos se equipara a un bajo control o apoyo, pues limita la capacidad del empleado para influir y ejecutar eficazmente su tarea. Cuando a esto se suma un bajo apoyo social por parte de la dirección o los compañeros, el riesgo de desarrollar trastornos de salud mental, incluyendo la depresión y el agotamiento, se dispara.

Conclusión

Exigir rendimiento sin proporcionar los recursos necesarios no es una estrategia de gestión, sino una forma de negligencia organizacional con consecuencias graves y humanas. La empresa que sostiene esta dinámica no solo impacta negativamente su productividad y su índice de rotación, sino que somete a sus empleados a una tortura psicológica que culmina en frustración, baja autoestima, y un incremento significativo del riesgo de trastornos de ansiedad, depresión e, incluso, ideación suicida. Reconocer y rectificar este desequilibrio no es un mero acto de bondad, sino una obligación ética y una necesidad económica basada en la evidencia científica para proteger la salud integral de los trabajadores. La salud mental y física de un empleado es un recurso insustituible que jamás debería ser sacrificado en el altar de la ineficiencia empresarial.

NTP 603: Riesgo psicosocial: el modelo demanda-control-apoyosocial (I). 

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Sebastián Villanueva

Director del Centro Sanitario ESTUPENDAmente! en El Puerto de Santa María (Cádiz). Psicólogo Sanitario (Col. M-33875). Responsable del Área de Psicología Afirmativa y Diversidad LGBTIQ+.